Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
 Repulsa del crimen y la violencia. 
 Asegurar el orden ante todos     
 
 Pueblo.    29/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ASEGURAR EL ORDEN DE TODOS

LA famosa revolución de mayo del 68 francés, que tuvo en huelga a 18 millones de trabajadores y

paralizó totalmente un país de 45 millones de habitantes, se liquidó con un muerto por accidente. Nunca,

en aquellas jornadas que han pasado a la historia, tuve la infinita sensación de tristeza y de dramática

impotencia que he tenido ayer ante los hechos totalmente incalificables que se han coronado con el vil

asesinato de unos jóvenes agentes del orden, casi unos niños, venidos de las más pobres regiones de

España, de los más modestos hogares, y que estaban ahí simplemente para eso: para asegurar el orden, el

orden de todos, ni el orden de los ricos ni el de los pobres, ni el de los poderosos ni el de los

menesterosos, el orden de la calle, que es el de todos, de la madre que lleva a su hijo al colegio, del

trabajador que va al tajo, de la mujer que lleva la cesta de la compra, del ministerial que va y viene de sus

tareas, del botones que va a llevar unos papeles bancarios a la Cuja de Ahorros, de los viejos que toman el

sol, el orden de usted y del mío, el orden de todos, que es el de la plaza y el de la calle pública, un orden

sin el cual es totalmente imposible cualquier convivencia humana.

Volveremos a ver en las páginas de nuestros periódicos la trágica escena de esas humildes madres de los

agentes del orden, pobres y dolo-rosas madres de las clases modestas, de las regiones más

subdesarrolladas del país madres que no pudieron enviar a sus hijos a la Universidad, que no pudieron

brindarles la oportunidad de convertirles en brillantes intelectuales, que no pudieron darles las armas de

formación, para hacer de ellos ideólogos y doctrinarios, que los vieron salir de casa, que los vieron salir

del pueblo a ganarse la vida y se ios devuelven segados en flor por la oscura metralla, por el solo delito de

haber estado en una esquina defendiendo el orden de todos.

Es una provocación inadmisible, es la vida de unos hombres que han muerto por cumplir su deber. De

todas las esquinas de España ha de alzarse la voz de una condena airada de todo el pueblo español, y más

que nadie de todas las madres de España, que ven cómo se agrieta, se hace imposible la paz ciudadana

que necesitan para asegurar en paz la vida de sus familias.

Nuestro dolor es profundo, y en estas trágicas circunstancias pienso que toda España siente una repulsa

total hacia esa violencia que va segando ciegamente tantas vidas jóvenes y tiene angustiadas a todas las

madres de España, porque dramáticamente hay que decir la verdad: ninguna de ellas está segura de volver

a ver a su hijo cuando sale de casa, porque las balas asesinas corren en la ciudad.

Pilar NARV1ON

 

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