Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Meigas fora     
 
 Hoja del Lunes.    06/03/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los episodios nacionales

"MEIGAS FORA"

Tendré que preguntarle a mi admirado y querido Alvaro Cunqueiro si sospecha él qué clase de meigas

andan imaginando diabluras y sembrando de brujerías nuestra vida política, y si conoce algún ensalmo o

sortilegio para conjurarlas. A lo mejor lo que necesita nuestra democracia es una buena "queimada" y las

palabras sacramentales de un conjuro mientras azulean en el aire las llamas del orujo incendiado. O a lo

mejor quien arregla todo este desaguisado no es don Fernando Abril Martorell, que ha irrumpido .en el

Poder con figura de representante de pompas fúnebres, sino algún misterioso y viejo arte de

desencantamiento que se sepa el gitano diputado Juan de Dios Rodríguez Heredia. Porque está vis" to que

nos ha echado el mal de ojo algún hechicero de la tribu o estamos siendo "víctimas del retorno de los

brujos.

¡Vaya una semana que nos han dado las. brujas o los duendes, o el mismísimo demonio que se nos haya

metido en el cuerpo! Monseñor Enrique y Tarancón ha tenido que tomar el hisopo y comenzar con los

exorcismos, y ya nos ha dicho que por ese afán excesivo de no caer en la autoridad, a veces represiva, del

régimen anterior, estamos celebrando una ceremonia peligrosa de autoridad débil, indecisa* y

desfalleciente. La verdad es que ya nos habíamos dado cuenta todos de que por ahí venían muchos de

nuestros males, pero ya se sabe que la Iglesia va despacio y nunca tiene prisa en dar el diagnóstico desde

la autoridad de su magisterio. Pero la Iglesia siempre termina por reconocer la razón de Galileo y por

autorizarnos a ´creer que la Tierra se mueve. Ya nos ha contado el padre Martín Descalzo que no es

verdad eso de que Su Eminencia le recomendara al profesor Tierno Galván que se afiliara a la UCD. Para

esos recados tan personales, la Iglesia no utiliza nunca a sus Príncipes, sino a sus sacristanes. Y una cosa

es que la Iglesia haya renunciado a los viejos instrumentos´de la Inquisición, el índice, la excomunión, el

anatema y el cristazo, inclusoa la Pastoral conjunta, y otra muy distinta que vea, en silencio y contemple

en mudez cómo ese terremoto en que los españoles convertimos tantas veces la libertad, hace tambalearse

el edificio social. Ellos también entran en la costumbre del voto, y ahí tienen ustedes las votaciones de la

Conferencia Episcopal, pero después del voto, a lo de siempre: unos a mandar y los otros a obedecer.

Como Dios manda.

Iba diciendo que vaya una semana que nos han traído las brujas o los duendes.o el mismísimo demonio.

El Gobierno de don Adolfo Suárez (reformado, renovado o recompuesto, como ustedes quieran, y todo

menos "rcmodelado" para que no se,incomode mi leído Gonzalo Torrente Ballester, vigilante del

castellano desde su "Torre del Aire") ha sufrido la primera derrota parlamentaria en un Pleno del

Congreso. Aquello fue lo de los siete contra Tebas. Carrillo, Felipe González, Joan Revenios, Jordi Pujol,

Fraga, Tierno y Arzallus unidos contra el Gobierno. Y claro, el Gobierno se quedó en minoría. En .tan

crítica ocasión, el señor Suárez, el Noble Héroe, no estaba en su puesto de mando, y todos los cronistas de

la transición, los áulicos y los críticos, han vapuleado al señor presidente. El maestro Augusto Assía, que

además de ver crecer la yerba se ha pasado la vida viendo crecer la democracia allí donde la plantaban, ya

había avisado del respeto que se debe al Parlamento. Bueno, pues nada: el señor presidente invadió el

hemiciclo con la enormidad indelicada de su ausencia. Entre comparecer ante la Cámara Baja o la Cámara

Alta, lo que prefiere el señor presidente es comparecer ante la cámara de la televisión. Y esta vez, ni eso

Por razones generales de justicia y pormotivos particulares de amistad," uno*— aprendiz de cronista en

Cortes—, cuando tiene que poner algún reparo a la actitud del señor presidente del Gobierno, coge la

pluma con capel de fumar. Pero en esta ocasión no tuvo más remedio que decir que Hay oportunidades en

que el jefe del Gabinete o está sentado en la cabecera del banco azul, o está ya tranquilamente en su casa.

El maestro Augusto Assía ha dicho de esta crónica mía unas cosas que me han dejado ruborizado y

atónito, entre el corro de los notables, pero se ha escandalizado un tanto de que yo haya pedido la

dimisión del señor presidente del Gobierno. ¡Ay, maestro, que no! Mire usted que yo no he pedido la

dimisión del señor Suárez. La verdad es que yo no he pedido nunca la dimisión de nadie, ni del señor

Suárez cuando hace novillos parlamentarios los días de examen público; ni del señor Àrespacochaga, que

ha venido a dimitir cuando ya nadie quería * que dimitiera; ni de don Pío Cabanillas, que se ha metido en

ese Ministerio de Cultura para no tomarse ni siquiera la .molestia de dimitir; ni de don Emilio Romero,

que sin él se queda incompleto el país, eí paisaje y el paisanaje; ni de don Marcelino Oreja, a quien se ,le

ha ocurrido mandar a las selvas de Africa a una orquesta de virtuosos profesores para que toquen entré los

tantanes una fuga de Bach en diplomática clave de fa. Aquí, que no dimita nadie, y en todo caso, que

esperen a que los echen, como han hecho otros. Por mí, lila el que dimita. Pero, al menos, querido y

admirado maestro Augusto Assía, _que estén como usted y como yo: en el tajo y al pie del cañón. Y para

usted todas mis devociones, maestro.

Entre tanto, don Carlos Marx y don Federico Engels, o sea, don Enrique Tierno Galván, que es el único

diputado que se los ha leído sabiendo lo que leía, ha redactado el Manifiesto Socialista de 1978. El

documento no es para comentarlo a la ligera, y mucho menos por un mal alumno de la asignatura de

Historia de las .ideas políticas como soy yo. Ya habrá quien desmenuce eso de un socialismo marxista y

democrático, y de un marxismo que incorpora otros humanismos, que no se sabe si ahí está incluido el

humanismo cristiano, porque de eso no se dice ni palabra, y cómo se le puede encender una vela a la

libertad del individuo y otra al estatismo totalitario, y cómo se compadece la democracia con la

movilización de las masas y no precisamente ante las urnas. Y es que, mirando el panorama político

español a vista de pájaro, y digo lo de pájaro sólo por lo de la pluma, le da a uno ía impresión de que aquí

ni la derecha, ni el centro ni la izquierda saben a ciencia cierta .cómo tienen, que cocer la empanada, ni lo

que le .van a meter en el relleno. En mi tierra se come el"pastel´ Cierva", que lleva ese nombre en

memoria de don Juan, padre del inventor del autogiro y abuelo del autor de los fascículos, .y que es un

pastel que lleva relleno salado envuelto en pastaflora dulce. Bueno, pues eso. Estamos todos haciendo o

"inventando el pastel Cierva de ´las ideologías."

Por si fuera poco, el avión ese de Labacolla ha estado a punto de resolver, por la vía dramática, todos los

problemas de la Xunta. Gracias aDios que el accidente no" pasó del susto y de algunos rasguños y

magulladuras, y ahí tenemos, vivos y politiqueando, a don Pió Cabanilías, a don José Luis Meilán y a los

otros diputados, a, quien desde aquí lea doy mi enhorabuena, junto a los otros pasajeros, que también son

hijos de Dios y herederos de su gloria. Pero convendrán conmigo que andan las meigas de por medio.

Don José Luis Alvarez ya es alcalde de Madrid. Parecía que todos estaban deseando que dimitiera el

señor Arespacochaga, y ahora resulta que ya están viendo en el nombramiento maniobras electorales, que

a lo mejor tienen razón, pero que es algo así como muy natural. Don José Luis Alvarez fue notario de la

Villa y Corte a .los veintiocho años, y por oposición, y ahora no le perdonan que sea alcalde por el dedo;

que todavía no hemos llegado a lo de los alcaldes democráticos, y don Torcuato Fernández-Miranda,

duque de lo mismo, ya ha lanzado un torpedo contra el sistema desde la "tercera" de "ABC". El nuevo

alcalde, no pudo inaugurar el puente del Rey, por mor—como diría un cronista municipal del tiempo del

sainete—de las inundaciones. Y ya me dirán si aquí también no han intervenido las brujas.

Y encima de todo esto me entero de que una señorita norteamericana le ha enseñado a hablar a un gorila

hembra, y que el animal ha aprendido a manejar, con alguna coherencia, unas doscientas palabras. Pues

como a nuestros oradores políticos, encabezados por el señor Abril Martorell, empiecen a haberles la

competencia hasta los gorilas, están frescos. Lo que digo: "meigas fora".

Jaime CAMPMANY

 

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