Una semana negra     
 
 Diario 16.    29/01/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Una semana negra

Nueve personas asesinadas, otras tres en extrema gravedad a resultas de uno de los atentados, una joven

muerta en una manifestación y el secuestro del teniente general Emilio Villaescusa Quilis han convertido

la semana que hoy termina en una de las más trágicas de la reciente historia de España,

Esta "semana negra" ha obligado al Gobierno a tomar medidas excepcionales por las que quedan en

suspenso, durante un mes, los artículos 15 y 18 del Fuero de los Españoles.

El clima de, tensión creado por el secuestro de Antonio María de Oriol, presidente del Consejo de Estado,

hace ya cuarenta y ocho días, y la escalada de amenazas verbales y agresiones físicas que elementos

considerados de extrema derecha venían haciendo en las últimas semanas, culminó el pasado domingo

con el asesinato de Arturo Ruiz García, diecinueve años, en el transcurso de una manifestación pro

amnistía.

Sin que entonces se supiese, se iniciaba un plan terrorista que, según la mayoría de los observadores, e

incluso el propio Gobierno, tiene por objetivo impedir el proceso democrático español.

Fuentes allegadas al Gobierno señalaban ayer mañana a D16, momentos antes de que se produjesen los

atentados contra las Fuerzas del Orden la creencia de que el plan está tramado más allá de nuestras

fronteras.

La presencia de extranjeros que según informes policiales, se ha detectado en los comandos terroristas y

la rápida decisión del Gobierno de investigar sobre las actividades que desarrollan en nuestro país algunos

hispanoamericanos y croatas, han avalado suficientemente esa crencia la primera víctima

Al grito de "Viva Cristo Rey", un hombre da menos de treinta años disparaba el pasado domingo, día 23,

un tiro a quemarropa y por la espalda a Arturo Ruiz García, obrero de la construcción, estudiante por las

noches de Bachillerato Unificado Polivalente y simpatizante de la Joven Guardia Roja.

Arturo Ruiz cayó mortalmente herido en la confluencia de las calles Estrella y Silva, donde en aquellos

momentos se desarrollaba una manifestación pro amnistía, que había sido desautorizada por el Gobierno

Civil y que congregó en las inmediaciones de la plaza de España a unas 8.000 personas.

Una nota del Gobernó Civil calificó la muerte de Arturo como asesinato e implícitamente culpaba de ella

a un individuo de la extrema derecha.

La investigación policial se puso en marcha y componentes de este grupo extremista fueron detenidos.

Dos de ellos, el argentino Jorge Cersarsky y el cubano Luis Felipe Díaz Gaicano, han pasado a

disposición judicial como presuntos implicados directamente en la muerte del joven obrero.

Otras treinta personas de la extrema derecha, entre ellas Mariano Sánenos Covisa dirigente de los

Guerrilleros de Cristo Rey, también han prestado declaración ante la Policía.

El secuestro de Villaescusa

En las primeras horas de la mañana del lunes día 24, y cuando la protesta de la izquierda por la muerte de

Arturo Ruiz se hacía más intensa, un comando de seis personas, que luego se autodefinie-ron como

integrantes del GRAPO, secuestraban en la puerta de su domicilio al teniente general Emilio Villaescusa

Quilis, presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar.

A las 9,45 horas de esta mañana del lunes, el teniente general Villa-escusa, que se encuentra enfermo del

corazón, era limpiamente secuestrado junto con su chófer oficial —este último fue puesto rápidamente en

libertad— cuando salía de su domicilio, calle O´Donnell, 49, para dirigirse a su despacho.

Horas más tarde, el GRAPO reivindicaba el secuestro, si bien en esta ocasión no hacía ninguna petición

concreta para su puesta en libertad y más bien insistía en las peticiones de la libertad de 15 presos

políticos que viene formulando desde que secuestró a Oriol

La conmoción en las esferas oficiales y en la oposición no se hizo esperar y los comunicados y las

declaraciones condenando el secuestro comenzaron a sucederse.

Fuentes allegadas al Gobierno señalaban, sin embargo, que el secuestro, condenable en todos sus

extremos, no iba a alterar la marcha normal del proceso democratizador.

El presidente Suárez, para evidenciar esa normalidad, no alteré su jornada de trabajo y recibió, antre otras

visitas, a los líderes de Alianza Popular.

La segunda víctima

Veinticuatro horas después del asesinato de Arturo Ruiz, y en el transcurso de una manifestación

convocada para protestar por su muerte, fallecía en la Unidad de Vigilancia Intensiva de la Clínica de la

Concepción la estudiante de Sociología María Luz Nájera Julián, de veinte añas.

Si bien en un primer momento las causas de su muerte estuvieron confusas, informes oficiales

establecieron que se debía a la explosión de un bote de humo en lo cabeza de María Luz.

El atentado de Atocha

El trepidante lunes aún no había acabado. A las 10,55 de la noche, dos individuas entraban en el despacho

laboralista de Atocha, 55, y consumaban un salvaje atentado: a sangre fría, y con la advertencia de

"mirarnos a los ojos" vaciaban los cargadores de dos metralletas Mariette contra nueve personas.

Cinco personas muertas y otras tres heridas graves fue el balance de esta masacre, cuya paternidad se

arrogaba horas después una llamada Alianza Apostólica Anti-comunista de España, que también había

reivindicado en la misma tarde del lunes la muerte de Arturo Ruiz.

Madrid amaneció el martes sobrecogido. Los cuatro abogados asesinados, todos ellos miembros del

Partido Comunista (Enrique Valdelvira, Javier Sauquillo, Luis Javier Benavides y Serafín Holgado) y el

administrativo también muerto en el atentado. Ángel Rodriguez,

Leal, recibieron un impresionante homenaje de silencio y moderación

Las promesas del Gobierno

Mientras más de cien mil madrileos asistían al entierro de los abogados asesinados, el Consejo de

Ministros hacía pública una declaración del Gobierno en donde se consideraba "un ataque al Estado y a la

sociedad y una provocación a las Fuerzas Armadas los atentados ocurridos estos días".

Entre las medidas para acabar con la oleada de terrorismo, el Consejo prohibía temporalmente todas las

manifestaciones públicas y, corno medida urgente, intensificar la requisa de armas sin licencia y la

ocupacón de las armas con ellas, en algunos casos, para desarmar al terror.

Al mismo tiempo informaba que los actos terroristas ocurrían cuando estaba "en estudio una amplia

medida de gracia".

La respuesta

Pero el terror le dio otra vez la respuesta al Gobierno. Cuando en las primeras horas de la mañana de ayer

se especulaba con algún fundamento en la inmediata liberación de Oriol y Villaescusa, ya que el

Gobierno había anunciado que tenía en estudio una medida de gracia, en tres sucesivos y calculadas

atentados morían acribillados a batazos dos policías armados y uti guardia civil y otros tres miembros de

este Cuerpo quedaban gravemente heridos.

El calculado plan de desestabilizar el proceso democrático español ha dejado para la historia mana negra"

del terror.

 

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