Autor: Muro de Iscar, Francisco. 
   Lágrimas de sangre     
 
 Arriba.    29/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

el pais

• LAGRIMAS A este país le está costando lágrimas de sangre el

DE SANGRE intento de acceder a una democracia o a un sistema de gobierno estable en el

que el protagonista sea el pueblo y en el que la soberanía sea realmente popular. Día a día van

cayendo víctimas inocentes y día a dia este país tiene que seguir su camino. Para los

periodistas, hilvanar, en este enero dramático, una crónica empieza a ser también próximo al

imposible. Forzosamente tenemos que recoger el asombro, e| temor y la indignación que están

en el corazón de cada español. Y la tristeza de que estos hechos puedan suceder. Primero un

hombre de Estado, luego una estudiante, después un trabajador y más tarde un militar,

abogados, policías y guardias civiles... Todo un espectro representativo del país. Como dice

Joaquín Ruiz Giménez, «intuitivamente, todos pensamos que hay una conspiración, y es

posible que coincidencias híbridas y monstruosas pueden darse entre los extremos del abanico

de las fuerzas sociales del país.» ¿Hay, repito, una Internacional del terror? No cabe una

interpretación simplista de los hechos y no cabe ningún retroceso en el camino político. De la

larga lista de españoles que esta campaña terrorista viene causando nace una consecuencia

importante: Ayer las fuerzas políticas del país coincidían con el Gobierno al pedir serenidad y al

manifestar la voluntad de seguir adelante en lo político. Hoy, la totalidad de los periódicos

españoles van a publicar un editorial elaborado por los medios informativos madrileños y

aceptado voluntaría y conscientemente por todos los periódicos españoles. Creo que es un

hecho histórico el que diarios de la más diversa tendencia, algunos radicalmente opuestos,

coincidan en aceptar un texto común que es una llamada a la serenidad, una condena a)

terrorismo y una petición al Gobierno de fortaleza y de valentía.

La sangre de los españoles caídos en esta última semana —y me importa lo mismo la vida

inocente de cada uno, sin acepción de su postura política— debería ser la última vertida en

nuestra patria y, en cualquier caso, deberra encontrar fructificación en la conciencia de todos

los españoles de buena voluntad. Importa pensar que somos casi todos los que pensamos así

y que 35 millones de españoles abogamos por la libertad y el orden, por la paz y el

entendimiento, por la justicia y la concordia.

Ayer hubo un nuevo aldabonazo a la conciencia y al corazón de todos y cada uno de nosotros.

Como cristiano, sigo manteniendo mi fe y mi esperanza y elevando mi oración por las víctimas

de un terrorismo inútil, cobarde y antiespañol. Descansen en paz los hombres que ayer

perdieron su vida —la entregaron— al servicio del orden y la patria. Y lucha a muerte contra

ese terrorismo descarnado y sin patria. Sean «grapos» o cualquier otra cosa, su violencia sólo

tiene un nombre: asesinato. Todo el país, unido, responde a su provocación. Su sangre, insisto,

no puede ser inútil.

En fin, hoy no hay otros temas que tratar, porque su posible importancia queda relegada al

cajón del olvido por este atentado a la convivencia española. Hoy ni siquiera merece la pena

volver la vista atrás y perder el tiempo preguntando al abogado español don Juan María

Bandrés si quienes asesinaron ayer tienen o no derecho a la amnistía.

Francisco MURO DE ISCAR

 

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