Asesinato en Madrid de tres miembros de las fuerzas de Orden público     
 
 Ya.    29/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Asesinato en Madrid de tres miembros de las fuerzas de orden público

Dos policías armados, en la sucursal deja Caja Postal de la barriada de Campamento, y un guardia civil,

en la sucursal de la misma entidad en la carretera de Andalucía • Tres guardias civiles más resultaron

heridos gravísima mente

El presidente del Gobierno ha convocado el Consejo de Ministros con carácter urgente • Detención de

elementos pertenecientes a grupos extremistas • Operación de vigilancia y control, en la que cooperan

efectivos del Cuerpo General de Policía, Policía Armada y Guardia Civil

La jornada de ayer en Madrid ha sido de sangre y luto. Durante la mañana fueron asesinados dos policías

armados y un guardia civil y otro tres de este último Cuerpo heridos gravísima-mente. Este es el balance

de los sucesos terroristas a la hora de cerrar la presente edición.

Ante tales actos el presidente del Gobierno convocó para las seis de la tarde, en el palacio de la Moncloa,

una reunión urgente del Gobierno. "Con anterioridad se reunió con el vicepresidente del Gobierno para

Asuntos de la Defensa, con el ministro de la Gobernación, subsecretario de Orden Público y los directores

generales de Seguridad y de la Guardia Civil. Por otra parte, todas las fuerzas de orden público se han

movilizado, controlando todas las salidas de Madrid, así como el aeropuerto de Barajas y estaciones

ferroviarias y de autobuses. Han sido tomadas, igualmente, medidas de seguridad para proteger a diri-

gentes de los partidos de la oposición. Igualmente se ha emprendido la detención de elementos

pertenecientes a grupos extremistas.

Asesinato de dos miembros de la Policía Armada

Los dos números de la Policía Armada asesinados son don José María Martínez Morales y don Fernando

Sánchez Hernández.

En torno a las once de la mañana penetraron dos individuos en la sucursal número 50 de Correos,

Telégrafos y Caja Postal de Ahorros, situada en la avenida del Padre Piquer. números 18. y 20, y sin

mediar palabra alguna dispararon con sendas metralletas contra los dos miembros de la Policía Armada

que allí prestaban servicio, quienes fueron trasladados, inmediatamente, al Hospital Militar Gómez Ulla,

en Carabanchel, donde ambos llegaron ya cadáveres.

Los dos asesinos huyeron en un automóvil R-12, de color oscuro, que lea esperaba a la puerta de la Caja

Postal, y en el que, al parecer, se encontraban dos individuos más. Uno de ellos era de alta estatura, rubio,

de cabellos rizados, y vestía gabardina de color claro. Los dos individuos que perpetraron el asesinato

tienen, aproximadamente, veinte años.

Relato de uno de los testigos

Según ha relatado a la agencia Cifra uno de los testigos del acto terrorista, "los dos hombres que

penetraron en la Caja Postal, nada más penetrar por la puerta, empezaron a disparar. Llevaban metralletas,

probablemente con silenciador, porque los disparon no pudieron apreciarse -con claridad". Los asesinos,

añade el testigo, se acercaron a pie hasta la puerta en que prestaban servicio de vigilancia los dos agentes

y se retiraron, consumado el hecho, en la misma forma. El mismo testigo añade que los dos individuos se

dirigieron en dirección a unos almacenes comerciales próximos.

Un joven que pasó por la puerta de la Caja Postal pudo observar los cuerpos dé los agentes tendidos en el

interior del local, poco después de sucedido el hecho. Al parecer, el primero en avisar a la fuerza pública

fue un policía de inspección y vigilancia de mercados, quien, al enterarse, corrió a telefonear.

Otras versiones

En la Caja Postal se encontraban en aquellos momentos unas ocho o diez personas, y señalan que los dos

asesinos, sin mediar palabra alguna, hicieron seis u ocho disparos contra los desprevenidos agentes, que

estaban situados en la sala de entrada a las oficinas. Los testigos presenciales han declarado a la agencia

Cifra que los asesinos no utilizaron metralletas, sino pistolas de calibre 9 milímetros, probablemente

provistas de silenciador y que, después que los policías estaban en el suelo, volvieron a disparar sobre

ellos.

En la sucursal de la Caja Postal se puede apreciar una gran mancha de sangre, asi como, el impacto de

una bala incrustada en el techo.

Las personas que se encontraban en la Caja Postal, al producirse el atentado, salieron corriendo o se

ocultaron detrás de los mostradores: No se ha registrado ningún herido entre el público. Una señora sufrió

un ataque de nervios.

Otras versiones, en cuanto a la huida de los asesinos, aseguran que el automóvil no era un R-12, sino un

Seat 1430, aunque la versión más probable es que el automóvil era un R-12, cuya matrícula pudiera ser

M-3631-AB o M-3831-AB, Otro testigo declaró que el cache en que huyeron los asesinos era un 1430

color amarillo, con la pegatina de una pantera negra, y afirma que uno de los terroristas llevaba bigote.

Relato de un testigo presencial

Según un funcionario de Correos, testigo presencial de los hechos, los atacantes, de unos veinticinco a

treinta años aproximadamente, vestían sendas gabardinas color crema y su aspecto no era nada

sospechoso. Podían haber sido tomados por clientes normales. Se situaron cerca de los policías y, sin

mediar palabra, les encañonaron las pistolas a la altura de la sién y dispararon hasta agotar el cargador.

Consumado el atentado, los agresores se dieron a la fuga en un R-12 azul oscuro, en el que se

encontraban esperando otros dos hombres. También señalan otros testigos que los individuos huyeron con

dirección a los almacenes Simago, cercanos al lugar del suceso.

Según la descripción facilitada por las personas que presenciaron los hechos, uno de los dos hombres era

de alta estatura, fuerte y de cabello rubio y rizado; los restantes tenían pelo oscuro.

Un guardia municipal fue el primero en llegar y quien avisó a la Policía. Pero, según el testimonio de

unos fruteros ambulantes, "pasó una mujer en un coche diciendo que habían matado a dos guardias."

José María Martínez Morales y Fernando Sánchez Hernández, los dos policías armados asesinados,

habían estado desayunando en el bar Avenida, contiguo a la sucursal, una media hora antes del suceso,

nos dice un camarero.

Los dos policías asesinados

El policía armado don José edad y había ingresado reciente-Maria Martínez Morales estaba mente en el

Cuerpo, hasta el punto soltero, contaba veintidós años de da que se encontraba en período dé practicas.

El otro policía, don Fernando Sánchez Hernández, estaba casado y tenía un hijo; contaba veinticuatro

años de edad. Era natural de Salamanca y estaba destinado en Madrid a petición propia, pues había pedido

el traslado desde Barcelona para atender mejor a su familia, ya que estaban delicadas de salud tanto su

esposa como su madre.

En el Hospital Gómez Ulla se pudo apreciar a los cadáveres tremendas heridas y señales de haber sido

rematados. Entre las primeras personas que se han presentado en el hospital figura el inspector de la

Policía Armada, general Timón de Lara,

 

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