Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Los asesinatos de agentes del orden. 
 La concordia     
 
 Informaciones.    29/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA CONCORDIA

Por Abel HERNÁNDEZ

CADA zarpazo del terror está contribuyendo a la con cordia nacional. A los conspiradores les está

saliendo mal la operación. Ahora, tras la violencia fría y calculada, este país está más cerca de la

democracia. Muchas intransigencias y muchas tensiones dialécticas han desaparecido. Por encima de

banderías y de ideologías se ha impuesto la voluntad general de un pueblo, de unos políticos y de unos

dirigentes religiosos y militares a favor de la convivencia civilizada.

El Gobierno ha reaccionado a tiempo y equilibradamente. No hay estado de excepción. Se han adoptado

las medidas justas, precisas e Imprescindibles para hacer frente a la situación. En vez de dañado ha salido

fortalecido de la prueba.

La oposición —desde la derecha hasta la izquierda— ha respondido al reto de los provocadores, como ya

había testimoniado en el impresionante funeral por los abogados muertos en la calle de Atocha, con una

condena conjunta, unánime y serena. Esto es casi un milagro. Todos los dirigentes políticos y todo el

pueblo de Madrid estarían dispuestos a participar en una masiva, silenciosa y pacífica manifestación de

duelo, que significara al mismo tiempo un apoyo al Gobierno de la Monarquía en estas horas difíciles.

Ahora mismo se están midiendo los riesgos y las ventajas de esta singular convocatoria»

La Iglesia ha hecho oír su voz autorizada en el momento justo y con las palabras orientadoras precisas.

Cada vez se comprueba con más claridad que la Iglesia española no está al servicio del Poder, sino del

pueblo. El Ejército no ha sido arrancado de sus cuarteles. Es en estos momentos el mejor respaldo a la

concordia nacional, sin tentaciones de asumir el Poder. Por primera vez, toda la Prensa, unida, ha hecho

un editorial conjunto para orientar a la opinión pública. Y así sucesivamente. ¿Hacen falta más pruebas de

que este país no ama la discordia?

En España no hay, en las presentes circunstancias, ninguna posibilidad de que prenda la mecha

revolucionaria. No hay alteraciones sociales. Las que podían haber surgido se han apagado ante la

ofensiva terrorista. El país no está dividido en dos sectores irreconciliables. El contesto exterior no estaría

dispuesto a consentir el enfrentamiento. Pierden el tiempo los provocadores, que algún día —

esperemos— caerán en manos de la Justicia. España se une ante las dificultades. Y se afianza la

concordia.

 

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