Primeras declaraciones de los heridos en la Matanza de Atocha. 
 Acribillados a balazos con las manos arriba     
 
 Informaciones.    29/01/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

PRIMERAS DECLARACIONES DE LOS HERIDOS EN LA MATANZA DE ATOCHA

ACRIBILLADOS A BALAZOS CON LAS MANOS ARRIBA

MADRID. 29 , INFORMACIONES).

EL jueves por la mañana prestaron declaración por primera vez los abogados supervivientes de la

matanza de Atocha, a excepción de doña María Dolores González Ruis, a guien los médicos han

practicado una traqueotomia. Hasta ahora, con la única persona con que ha hablado doña María Dolores

ha sido con su madre mediante notas escritas. Pregunta insistentemente por su marido, don Javier

Sauquillo y todavía no le han dicho que murio en Atocha

La declaración mas precisa ha sido la de Alejandro Ruiz Huerta, quien ha facilitado señas claras sobre la

identidad de uno de los asaltantes, conforme a las cuales está siendo confeccionada una foto robot. Según

ha declarado, no hay duda de que los asaltantes eran españoles y de una extraordinaria sangre fría. Los

hechos, al parecer fueron asi como sigue

La reunión de la comisión de los empleados del transporte discrecional en huelga; tenia que haber

terminado a las diez de la noche, porque a las diez v media empezaba otra para tratar temas de

asociaciones de vecinos. Los nueve comisionados del transporte se entretuvieron hasta algo mas tarde de

las diez, y los abogados les metieron prisa para poder empegar a tiempo la otra reunión.

Cuando negaron los asaltantes, siete de los abogados estaban sentados ante la mesa de reuniones (una

mesa pequeña, casi un velador, no como se ha descrito en los planos publicados por los periódicos) y

ótros dos, uno de ellos Serafín Holgado, estaban en otra habitación. Al entrar, los asaltantes preguntaron

por Navarro, que es uno de los miembros de la comisión de los nueve dél transporte.

Les dijimos que no sabíamos quién era Navarro —ha dicho Ruiz Huerta—, y con mucha serenidad y con

sorna, seguían preguntando: -«Sí, hombre, Navarro, un chico bajito, rubio y con pecas o señales de

viruela. Venga, dejaros va de tonterías.»

Dice el abogado que en ningún momento pensaron que iban a matarles. Sí creían que les pegarían alguna

paliza y les atemorizarían, incluso con algún disparo al aire, ñero no matarles

—Si hubiésemos sospechado algo así, nos hubiésemos avalanzado, y aunque alguno hubiera caído,

hubiésemos podido con ellos

Uno de los asaltantes les hizo levantarse a todos y agruparse junto a un rincón, mientras el otro recorría la

casa buscando a alguien más que pudiera estar en el resto de las habitaciones.

—Sus palabras demostraban absoluta tranquilidad. «Venga, venga, poneos ahí, todos juntos, quietecitos,

bien juntitos, y levantad un poquito las manos. Así, un poquito más arriba.»

El asaltante que buscaba en la casa descubrió a las dos personas Que estaban en otra habitación, y de

pronto "e oyó un disparo. Piensa Ruíz Huerta que es posible que alguno de sus dos compañeros se in-

tentara resistir y el asaltante hiciera un disparo al aire para asustarles. El hombre que vigilaba al grupo en

la habitación principal no se inmutó al oír el disparo, lo que se interpreta como un dato mas de la frialdad

de los asaltantes. Lo único que dijo en voz alta, sin dejar su posición, fue: «Oye, ¿qué pasa?, vamos, daos

prisa y venid aquí.»

A los dos que habían encontrado les hicieron situarse también junto al grupo en la pared, y tras decirles

nuevamente que subieran bien los brazos, empezaron a disparar uno a uno

Los dos homores que han sobrevivido se encontraban precisamente en los extremos del grupo y parece

que les dejaron sin rematar por falta de más munición. Concretamente, uno de ellos ha «salvado la vida, al

parecer porque en el momento del disparo sufrió un desmayo, al caer, un impacto le alcanzó en el muslo y

otro disparo rebotó en el esternón, sin conseguir penetrar. La imagen de uno de los asaltantes se le quedó

perfectamente grabada a Ruiz Huerta, que lo tuvo delante por espacio de diez minutos. En cuanto a las

armas, ha declarado que eran pistolas grandes y que hicieron los disparos ano a uno, no en ráfaga Se han

encontrado en total catorce casquillos, que corresponden a dos peines de siete balas cada uno tipo

parabelium».

 

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