Atentados contra las fuerzas de orden. Con asistencia de miembros del Gobierno. 
 Emocionada despedida a los restos mortales de los agentes     
 
 ABC.    30/01/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ABC. DOMINGO 39 DE ENERO DE 1977. PAG. 7,

CON ASISTENCIA DE MIEMBROS DEL GOBIERNO

EMOCIONADA DESPEDIDA A LOS RESTOS MORTALES DE LOS AGENTES

Madrid. (De nuestra Redacción.) En medio de un ambiente muy tenso salieron, a las dos y medía de la

tarde de ayer, con destino a sus poblaciones de origen, los restos mortales de los dos policías y el guardia

civil ametrallados el viernes en Madrid.

Durante toda la noche los cuerpos de los fallecidos fueron velados por familiares y compañeros en el

depósito del Hospital Militar Gómez Ulla.

Cada habitación estaba ocupada por las familias respectivas de las victimas, y el cadáver podía ser visto

—a través de un cristal—. instalado en un túmulo, cubierto por una sábana. A lo largo de la noche y parte

de la mañana se oficiaron responsos por cuatro capellanes castrenses: tenientes coroneles Timoteo

Bustamante y Marcos Alija; coronel Pascual Vayo Maestre y comandante Basilio Rodríguez.

Entre hoy, domingo, y mañana, lunes, se celebrarán funerales por el eterno descanso de las víctimas en la

Inspección de la Policía Armada y en la Dirección General de la Guardia Civil.

A las nueve de la mañana de ayer comenzaron a realizarse las autopsias y todos los trámites judiciales. En

una mesa, en el interior del depósito, se habían dispuesto pliegos de papel destinados a recoger firmas de

condolencia.

LLEGADA DE PERSONALIDADES.— Durante toda la mañana llegaron al depósito numerosas

autoridades, entre ellas el ministro de la Gobernación, señor Martín Villa; del Ejército, tenlen!; general

Alvarez Arenas; director general de Seguridad, don Mariano Nicolás; general jefe de la zona de Madrid

de la Guardia Civil, señor Rodríguez Acosta; director general de la Guardia Civil, señor Ibáñez Freiré:

general subinspector de la Policía Armada, señor Timón de Lara; subinspector general de la Guardia

Civil, general Bujanda; los ex ministros señor Garicano Goñi y Utrera Molina y el ex fiscal del Supremo

señor Rodríguez Acosta y el jefe del Alto Estado Mayor, señor Fernández Vallespín.

También firmó en las hojas de pésame el notario madrileño don Blas Pinar, entre otros numerosos

visitantes.

En el exterior del depósito se congregó una multitud que se cifra entre 2.000 y 3.000 personas: en su

mayoría miembros de las Fuerzas del Orden : representaciones de ios tres Ejércitos. Las coronas,

colocadas en todo el recinto, sumaban varias decenas.

Diez minutos después, aproximadamente, hizo acto de presencia el vicepresidente primero del Gobierno,

general Gutiérrez Mellado.

A las 14,07 comenzaron a salir del depósito los féretros, cubiertos con la bandera nacional, y sobre ésta,

el tricornio que perteneció en vida al fallecido.

Los cuerpos fueron bajados a hombros de sus compañeros hasta los vehículos, que aguardaban fuera del

depósito.

En ese instante comenzaron los primeros gritos de «¡Arriba España!», «¡Viva la Guardia Civil!>, «¡Viva

la Policía!», «¡Viva el Ejército!». «¡Abajo el terrorismo!» y «¡Justicia!», mientras los militares saludaban

en posición de firmes.

Seguidamente se cantó el himno de la Infantería, mientras los cadáveres eran condecorados a titulo

postumo.

A los policías se les Impuso la medalla de oro al Mérito Militar con distintivo blanco, mientras el guardia

civil recibía la medalla al Mérito Policial con distintico rojo y la medalla del Mérito Militar con distintivo

blanco.

Después desfilaron los furgones funerarios, seguidos de los familiares de las víctimas; algunos asistentes

lanzaron gritos de «¡Caídos por Dios y por España!», que eran respondidos por «¡Presente!».

Ya los vehículos fúnebres en marcha, varias personas rodearon a los miembros del Gobierno,

manifestándoles su repulsa por los hechos violentos que se vienen produciendo.

A las dos v media abandonaron el lugar las autoridades por otra zona distinta a la utilizada por la multitud

y quedó despejado el recinto.

Los restos mortales de don José Mana Martínez Morales fueron conducidos a Fregenal de la Sierra

(Badajoz); los de don Fernandoc Sánchez Hernández, a Santa María de Sando (Salamanca), y los del

guardia civil don José Lozano Sainz. a Ciudad Real. Estaba previsto que a la llegada a sus poblaciones

respectivas se celebrasen funerales por su eterno descanso.

 

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