"Los últimos acontecimientos son una conspiración contra la soberanía del pueblo"     
 
 Ya.    30/01/1977.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

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INFORMACIÓN

"Los últimos acontecimientos son una conspiración contra la soberanía del pueblo"

DECLARACION DE "JUSTICIA Y PAZ"

La Comisión Nacional Justicia y Paz, con motivo de los últimos acontecimientos que vienen sembrando

de violencia el país, ha distribuido una nota a los medios de comunicación que reproducimos

íntegramente:

"Los aciagos acontecimientos de estos días, con su trágico balance de muertos, heridos y secuestrados han

sacudido al país. Después de una primera reacción de desconcierto y hasta de temor se ha Impuesto la

serenidad y responsabilidad de los ciudadanos, del Gobierno, del Ejército, de los partidos políticos y de

las organizaciones obreras y populares. Frente a los provocadores del crimen, la violencia y el caos ha

prevalecido la firme voluntad colectiva de paz, reconciliación, libertad y democracia.

Justicia y Paz, órgano de Iglesia particularmente atento a los problemas de la convivencia pacífica y

democrática de nuestra sociedad, quiere unir su voz a la del país entero para condenar tan monstruosos e

inhumanos crímenes, expresar su dolor y solidaridad humana y cristiana por los muertos, heridos y

secuestrados en estos días y sumarse al clamor y a la convocatoria general de continuar el -camino

emprendido fie reconciliación y democracia.

L: ; tristes sucesos acaecidos han demostrado bien a las claras dónde radica el verdadero peligro para la

democracia y la paz de! país. Se ha revelado la existencia de fuerzas clandestinas que, apoyadas por

organizaciones extranjeras, pretenden implantar el caos de la violencia y la dictadura al servicio de sus

intereses y privilegios minoritarios. No se trata de una simple acción contra e! Gobierno o contra

determinados sectores políticos de la sociedad; se trata de una, gran conspiración contra el ejercicio de la

soberanía del pueblo, cuya consecución es la tarea colectiva másimportante de la hora actual.

Frente a tan grave desafío, sería un error suicida el repliegue y la marcha atrás en el camino de] proceso

de democratización. La única respuesta válida es la aceleración de la participación activa y responsable

del pueblo, de manera que éste pueda decidir libremente su futuro destino a través de las próximas

elecciones, celebradas en condiciones de libertad, igualdad y neutralidad de las autoridades» públicas; lo

que exige también el cambio de una política restrictiva, y- con frecuencia represiva, contra el ejercicio de

los derechos y libertades de la persona, por otra de plena participa-! clon ciudadana y de incorporación

desde este mismo momento de todas las fuerzas democráticas a las tareas del propio Gobierno, así como

la adopción de las medidas recesarlas para que las fuerzas de orden público utilicen medios que no

atenten contra la vida o la integridad de las personas cuando se ven obligados a cumplir con su deber.

Por su parte, todos los ciudadanos deben cooperar activamente en el logro de estos objetivos. Cada uno ha

de ejercer su acción constructiva en la familia, en el lugar de trabajo y en la calle; rechazar el rumor, el

miedo, la ambición, el odio revanchista y toda suerte de catastrofismo; trabajar por la concordia y la

convivencia libre y democrática. Los periodistas y demás responsables de la formación de la opinión

pública tienen mu. especial misión en este campo y la mayoría de ellos están llevando a cabo una labor

digna de todo elogio. Pero es doloroso, que algunos aviven todavía sentimientos de rencor. Los partidos

políticos y las fuerzas obreras y populares sabrán rechazar en todo momento el ser arrastrados por la

tentación de la violencia o de la agitación provocativa, como ejemplarmente lo están haciendo en estos

días, así como de cualquier política partidista y disgregadora, sin renunciar a sus justas y legítimas

reivindicaciones.

Por último, la Iglesia tiene la misión de colaborar a este esfuerzo colectivo y proclamar en nombre del

Evangelio y de los derechos fundamentales de la persona humana la reconciliación y la democracia, sin

caer en silencios o inhibiciones deliberantes ni adoptar posiciones de apoyo a opciones concretas.

Justicia y Paz, que se siente comprometida en este común empeño, cree firmemente que el país sale

fortalecido de esta grave crisis y tiene la esperanza de que la colaboración y cooperación de todos en las

condiciones señaladas conseguirán la superación de cualquier dificultad y lograrán una convivencia de

reconciliación, paz, Justicia, Igualdad y democracia."

 

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