Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Palabras y sangre     
 
 Hoja del Lunes.    27/03/1978.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Los episodios nacionales

Palabras y sangre

Aquí, en este país, ya se sabe: todo tiene un precio que hay que pagarlo con sangre. Cada domingo,

cuando uno ae pone a escribir, lo hace como el que vuelve de un entierro. En estos días, las gentes se

asomaban a los balcones para ver pasar la muerte del Cristo. Es una estampa para recordarnos lo que

cuesta la paz eterna. Esa mujer que se asoma al balcón y ve cómo ametrallan a su marido es una estampa

que nos recuerda lo que cuesta, aquí, la paz de cada día. No sé si todavía cabe hacer algo, aparte de tener

resignación cristiana. "Qué le vamos a hacer", dice resignadamente el señor ministro de Justicia. Un preso

muere en Carabanchel. Un director general muere en Madrid. Un policía muere en Vitoria. Dos obreros

mueren en Lemóniz. Hay que pagar el precio con sangre, España sube el calvario del cambio llevando

sobre los hombros la cruz de la democracia, También la libertad hay que pagarla con sangre. Escribir ya

no es llorar. Escribir, aquí, es ser un superviviente.

Doña Victoria Kent envía un telegrama desde Nueva York. Hay que tomar "drásticas medidas" con el

personal de prisiones. Si no, seguiré imperando la ley de la selva. Seguramente hay que tomar drásticas

medidas con el personal de prisiones. Y hay que tomar también drásticas medidas con el personal que

deberla estar en las prisiones. Drásticas medidas. Aqui todos toman drásticas medidas. Todos menos el

Gobierno. No parece sino que las únicas medidas que tomara el Gobierno fueran para darle a la

democracia española el traje de una democracia a la italiana. Un poco más y empezaremos, como en

Italia, a solicitar los servicios del parapsicólogo para resolver los problemas políticos. La defensa d« la

sociedad ya está en manos de las ciencias ocultas. Aldo Moro está siendo "juzgado" en una "cárcel del

pueblo". ¿Cuáles son los métodos que utiliza el personal de esas "prisiones"? Habrá que llamar a Uri

Geller para que encasquille las metralletas de los terroristas y a Rafael Lafuente para que nos diga cuál es

el futuro incierto de nuestra convivencia.

Los obispos de Bilbao se han decidido a condenar a la ETA. Por fin se han convencido de que la tierra se

mueve. Don Ramón Riribal quería legalizarlos, que no sé cómo se puede legalizar a alguien que lo que

quiere es estar fuera de la ley, y hasta don Santiago Carrillo se ha llevado las manos a la cabeza. Al bueno

de don Ramón Ruibal le han dicho que él es un "títere", porque preside un partido "español" y es

vicepresidente del Senado, que son dos crímenes que no perdonan los "legalizables". El señor Letamendia

quiere que se hable de ETA en el Congreso de los Diputados. En cambio, el señor MacLuhan dice que lo

que hay que hacer es no hablar del terrorismo. Como si no existiera. Al final, de lo mismo. Porque lo que

pasa es que unos hablan y los otros matan. Los unos nos entendemos con palabras y los otros dialogan

con sangre. Dice Luis Apostua que este del terrorismo es el primer peligro para nuestra democracia, y que

va para largo. Y que cada día va a ser peor. O sea que lo dicho: a pagar el precio de siempre.

Mientras todo esto sucede; don Manuel Blanco Tobío afirma en "ABC" que esto no es un circo. Yo creo

que lo que ha querido decir es que esto no debiera ser un circo. Pero ahí tienen ustedes a toda la gente del

circo. Ahí está don Adolfo Suárez dando saltos en la cama elástica con su dolor de muelas y preparando

el ejercicio en la cuerda floja para cruzar la bóveda del palacio de la Carrera de San Jerónimo el próximo

dia 5 de abril. Ahí tienen ustedes a los señores de la ponencia constitucional haciendo de trapecistas y

pasándose el texto de la Constitución con dos saltos mortales en el aire y trabajando sin red. Y ahí tienen

ustedes a los monos amaestrados, que no los nombro porque en este caso estaría feo señalar. Y el

malabarista, ya saben, sacándose la paloma de la chistera. Y la duquesa ecuyére haciendo el número de la

boda del señor cura. Y los leones del Congreso, con don Fernando Alvarez de Miranda en plan de

domador, que algún día se lo van a comer...

Loa números se suceden a ritmo de circo. Cuando el presidente del Gobierno nos vaya a explicar aquello

de la crisis, ya nadie se va a acordar de que hubo un día en que se hizo la crisis. Don Enrique Fuentes

Quintana será sólo un recuerdo, como Pinito del Oro. Ahora lo que tendrá que explicarnos ee eso de que

"qué le vamos a hacer". Pero de aquíal día 5, sabe Dios lo que nos tendrá reservado el hado, el horóscopo

o el parapsicólogo. El señor presiente se ha quedado en la Moncloa preparando la actuación. Las malas

lenguas ya decian que era como esos retratos tan realistas que al retratado sólo le faltaba hablar. La

lucecita de la Moncloa se ha quedado encendicüt durante la Semana Santa, como un cirio procesional. Ya

se ha quedado viejo el pacto de la Moncloa y ahora hay que. recomponer el "consenso" de la

Constitución. Pasan dos días y ya no vale el discurso. ¡Pobre Fernando Onega! La historia de esta España

es como una enorme papelera donde van cayendo los discursos que ya no sirven.

Don Francisco Fernández Ordonez, ministro de Hacienda, se ha ido a Nueva York. A pedir dinero, que es

lo que estamos haciendo ahora rasi todos los españoles. Hemos vuelto a la época del "sablazo". Hemos

vuelto al sable, en el sentido económico de la palabra. No sé si habrá traído dinero. Lo que no se ha traído

es el "Guernica". De todo lo nuestro que sale fuera, lo único que nos devuelven son los políticos. En lo

del oro de Rusia, el tesoro del "Vita" y el "Guernica", de Picasso, de los cántaros, ni una gota. Nos

devuelven a don Marcelino Oreja, a don Francisco Fernández Ordonez, a don Santiago Carrillo, a doña

Dolores Ibarruri y a don Ignacio Camuñas. En Argelia no se quedan con don Felipe González,, ni siquiera

en Yugoslavia se quedan con don Enrique Tierno Galván, que es un político de los más aprovechables.

Por cierto que don Enrique ha vuelto diciendo que lo mejor es que nos. apartemos del Pacto Atlántico

tanto como del Pacto de Varsòvia. Ya está bien de pactos. Aquí siempre estamos de pactos. El pacto de

San Sebastián. El pacto de la Moncloa. El pacto de la "gran derecha". El pacto Adolfo-Felipe. Y es que, si

no hacemos los pactos, ;, cómo vamos a romperlos luego? Porque lo bueno que tienen los pactos entre

caballeros españoles es que luego se rompen. Y log españolitos, a pagar los pactos rotos.

Madrid se ha quedado vacío y el señor alcalde, don José Luis Alvarez, no ha tenido problemas de tráfico.

Si en estos días hubieran hecho las elecciones municipales, seguro que sale alcalde don Ramón Tamames,

porque no nos hemos quedado nada más que los currantes sin salvación, sin redención y sin "especial

vacaciones". El éxodo de los "vacacionistas" también ha traído muertos. Lo dicho: que siempre hay que

pagar un precio de sangre. Todas las vacaciones cuestan sangre: las del trabajo y las de la dictadura. Da

gusto ver Madrid sin coches y con sitios para aparcar "a la misma puerta". Ahora que han subido los

precios agrícolas podíamos irnos todos a trabajar al campo y cerrar la Seat y no gastarnos la hijuela en

petróleo. Pero no. La gente se va, matándose por esas carreteras. Y la gente se vuelve, matándose

también. De lo que se trata es de ir y de volver. Hay que hacer lo que se pueda para no tener dinero,

porque ya está claro que el dinero que tengamos se lo quiere llevar Fernández Ordóñez. Y mucho más si

no le han dado dólares en América. Esa figura del contribuyente no se ha hecho para españoles, y ahora

que la Hacienda se pone pesada habrá que presentarse ante los inspectores con las manos vacías. "A mí,

que me registren." A vivir, que son dos días. Hasta dos personas tan serias como Tip y Coll se han ido de

vacaciones. Nada menos que a Acapulquete de Abajo, así que también esta semana nos, hemos quedado

sin que nos hablen del Gobierno, que no hacen más que ganar tiempo, como el señor presidente, que es un

especialista en ganar tiempo: para el referéndum constitucional, para las elecciones municipales, para el

asunto de la OTAN, para las elecciones generales, para hablar en el Congreso y para seguir en la

Moncloa. Ya lo dijo Talleyrand: ganar tiempo es ganar la historia. O a lo mejor no fue Talleyrand quien

dijo eso. A lo mejor fueron Tip y Coll. Con esto de las frases redondas me pasa siempre lo mismo. Que

no sé si las dijo Goethe o si las ha dicho Alfonso Guerra. De lo que sí estoy seguro es de que fue Goethe

quien nos ha dicho que estamos haciendo la Constitución más reaccionaria del mundo, y que Alfonso

Guerra le contestó que sí, pero que sin prisa y sin pausa.

JAIME CAMPMANY

 

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