Otra vez, gracias, presidente     
 
 Arriba.    30/01/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

OTRA VEZ. GRACIAS. PRESIDENTE

EL Presidente del Gobierno ha pronunciado ayer, ante las cámaras y micrófonos de RTVE, una

breve alocución de muy difícil resumen. Han sido unas palabras para la tranquilidad pública,

para la serenidad popular, pero, fundamentalmente, para una toma de conciencia de la

sociedad ante el momento que vive la nación. Ha sido, en definitiva, un breve discurso en el

que la sinceridad y el realismo dieron una nueva prueba del espíritu y una nueva medida del

talante con que este Gobierno dirige la gestión pública.

Seríamos poco sinceros si no escribiéramos que las palabras del Presidente nos han

reconfortado. Sabemos nosotros también —y lo hemos dicho muchas veces en los últimos

días— que el terrorismo no se puede erradicar con simples medidas represivas; que,

humanamente, no se puede evitar lo que con lucidez dijo Adolfo Suárez. que donde haya un

criminal con voluntad de matar se puede producir un crimen. Porque lo sabemos, hemos

pedido en estas columnas que la decisión del Gobierno comenzase por la acción de las

Fuerzas del Orden, pero que llegase más allá: a lo que hemos denominado aquí «soluciones

de Estado».

El Presidente del Gobierno las ofreció. Las ofreció con sencillez, pero con tal claridad que no

creemos que le pueda faltar ni el aplauso, ni la adhesión social, ni el respaldo de cuantas

fuerzas políticas y sociales tienen algo que decir sobre nuestro futuro y nuestro presente. El

Gobierno acaba de superar el cerco que le había tendido el fanatismo raquítico de los

extremismos. Lo ha superado, no con una huida hacia delante, sino con la serena

responsabilidad de saber detectar lo que la sociedad española demanda: ta distinción entre las

amenazas minoritarias a la convivencia y el deseo mayoritario de llegar, en paz, al

establecimiento de una democracia plena.

Es posible —y el Presidente det Gobierno también lo entrevio así, con realismo— que se

produzcan nuevos atentados. Los profesionales del terror, aunque sean pocos, son

profesionales también de la burla de la Ley. Pero, por encima de todo ello, se imponen las otras

realidades de un país definitivamente mayor de edad: unos partidos políticos agrupados en

torno a la defensa del Estado; unas organizaciones sociales apiñadas en la defensa del pueblo

español; unos medios de comunicación solidarios en los grandes intereses de la nación, por

encima de sus posturas particulares. Como coronación de este panorama, que es radicalmente

nuevo en la sociedad española de todos los tiempos, hemos encontrado ayer un Gobierno a la

altura de las circunstancias; un Gobierno que no sólo mantiene la iniciativa política, sino que

vigila para que se mantenga vivo y pujante el propósito que el pueblo votó en el referéndum.

Estando las cosas así, podrán ser muchos los desafíos del terror, pero España, como ayer

decíamos en nuestra portada, seguirá sin rendirse.

Como españoles, como simples ciudadanos y como medio de comunicación, nos felicitamos

del talante y la iniciativa d e I Gobierno. Nos felicitamos de tener la fortuna de que, en la cabeza

de la Administración española, haya el suficiente empuje, la suficiente serenidad, para llevar a

este país, a pesar de todos los desafíos, a una democracia cuya consecución puede resultar en

algún momento dolorosa, pero que permitirá que todos ios españoles, protegidos por la Ley,

tengan un lugar holgado en las instituciones y puedan decidir por sí mismos en su destino.

Vamos hacia ello, después de oír al Presidente Suárez, con renovada ilusión. Sabemos muy

bien que a una sinceridad asi demostrada y a un compromiso público así adquirido no les van a

faltar tampoco ahora las asistencias de quienes seguimos considerando todavía a este país

habitable y capaz de gobernarse a sí mismo.

 

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