Matanza en la calle Atocha. 
 Uno de los supervivientes explica los hechos     
 
 Arriba.    30/01/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MATANZA DE U CALLE DE ATOCHA

UNO DE LOS SUPERVIVIENTES EXPLICA LOS HECHOS

Al parecer los asesinos son españoles y actuaron con gran serenidad e ironía

Dispararon tiro a tiro y no pudieron rematar a dos de sus víctimas por falta de munición

MADRID. (De nuestra Redacción.) — El pasado jueves prestaran declaración, por primera vez, los

supervivientes de la matanza de la calle de Atocha, a excepción de doña María Dolores González Ruiz, a

quien los doctores practicaron una traqueotomía, según informaba ayer el vespertino madrileño

«Informaciones».

La declaración más precisa, al parecer, fue la de Alejandro Ruiz, que tuvo a uno de los asesinos durante

diez minutos frente a frente. Como consecuencia de esta declaración se ha confeccionado una foto robot y

se asegura que los asaltantes eran españoles.

Los asesinos entraron en el despacho laboralista preguntando por un tal Navarro (que es uno de los

miembros de la comisión de los nueve del transporte). Y como los abogados dijeran no reconocerle,

añadieron con sorna los asaltantes: «Sí, hombre, Navarro; un chico bajito, rubio, con pecas o señales de

viruela. Venga, dejaros ya de tonterías.»

Según la declaración de Alejandro Ruiz Huerta, tanto él como sus compañeros, en ningún momento

pensaron que iban a disparar contra ellos; creían, sí, que podían recibir una gran paliza, pero nunca que

iban a ser asesinados, «pues si hubiéramos sospechado algo así nos hubiéramos rebelado y aunque alguno

pudiera caer, hubiésemos podido con ellos».

Uno de los asaltantes —no se determina en esta informa clon el número exacto de miembros que

participaron en la matanza—, con igual serenidad y con sorna, dijo a los que estaban en uno de los

despachos trabajando en torno a una mesa camilla: «Venga, venga, poneros ahí todos juntitos, quietecltos,

bien juntitos, y levantad un poquito las manos. Así, uo poquito más arriba.*

Otro asaltante que buscaba por la casa descubrió a otros dos abogados, entre ellos Holgado, que se

encontraban en una habitación. No precisa Ruiz Huerta si hubo discusión entre los abogados y el

asaltante, pero asegura que oyó un disparo, ante lo cual el que apuntaba a ellos dijo en voz alta: «Oye, qué

pasa ahí; vamos daros prisa y venir aquí.» A estos dos también los situaron frente al grupo y tras decirle a

todos que levantaran bien las manos comenzaron a disparar, al ´parecer una pistola «Parabellum». Los dos

hombres que han sobrevivido estaban situados en el extremo del grupo y parece que les dejaron sin

rematar por falta de munición. Uno de ellos salvó la vida porque en el momento del disparo sufrió un

desmayo y al caer un disparo le alcanzó en el muslo y otra baja, de rebote, en el externón. Según Ruiz los

disparos fueron hechos uno a uno y no a ráfaga.

 

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