Autor: Martín Descalzo, José Luis. 
   Los muertos que vos matáis     
 
 Hoja del Lunes.    09/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Los muertos que vos matáis

Cuando el cardenal Tarancón afirmó en un reciente discurso que la mayoría de los españoles eran

católicos se lanzó sobre sus palabras toda una corte de mastines periodísticos (dicho sea sin intención

peyorativa) para decirle al arzobispo que iba a llevarse un buen chasco el día que se le ocurriera contarlos.

Por lo visto, aseguraban mis compañeros, lo del catolicismo era una cosa destinada a morir con, el

franquismo, ya que, por lo visto, los españoles iban a misa simplemente para que la policía no les pusiera

en las listas negras. Ahora ya no van a misa más que cuatro gatos, dicen mis amigos, también sin

intención peyorativa.

La, verdad es que quien firma estas crónicas no es precisamente un fanático de los números y cree que en

materias de fe cuenta bastante poco (o bastante nada) el problema de las mayorías o las minorías. Un solo

creyente tiene tanto interés y tanto derecho a la libertad como un millón.

Pero, de todos modos, uno tiene que reconocer que hay cosas que sólo los números iluminan,

suficientemente. Y hete aquí que pocos días después de que el cardenal hablara y de que los mastines

periodísticos le replicaran, vino la revista "Cambio 16" y publicó unas muy curiosas estadísticas en las

que, entre otras cosas, se preguntaba a los españoles sobre su fe y su práctica religiosa. Y, como nadie las

ha comentado, voy a ver si los comento yo. No sin subrayar, de partida, que la fuente que uso no es

precisamente clerical, ya que tengo entendido que "Cambio 16" no está financiada por los obispos.

Pues bien, resulta que el 79 por 100 de los españoles mayores de dieciocho años se declara libre y

espontáneamente católico, frente a sólo un 17 por 100 que dice no serlo. Más bien se diría que la cifra

confirma las afirmaciones del cardenal Tarancón al hablar de mayoría.

Pero es que, además, esos católicos se confiesan altamente practicantes: un 51 por 100 se dicen

practicantes o muy practicantes; un 54 por 100 afirman practicar de vez en cuando, frente a un 14 por 100

que no practica nunca.

Si uno piensa en la mediocridad del tono medio de IKS homilías que los curas predicamos y en el

aburrimiento a que hemos reducido nuestras celebraciones, esas cifras rayan en lo heroico al pensar que la

mitad de los católicos abandona todos los domingos el calor de sus casas y se dirige a una celebración

que, aunque debiera ser una fiesta, dista mucho de serlo. Imagínense ustedes que un partido político

cualquiera contase el número de militantes por el porcentaje de los que semanalmente acuden a sus

reuniones de grupo, especialmente si no se trata de esos grupos minoritarios a los que infunde un fuego

especial su propia minoría, y comprenderán lo asombroso de ese 51 por 100. (Cifra, por cierto, superior a

la que registraba España en tiempos la dictadura de Primo de Rivera.)

Otros datos curiosos ofrece la encuesta de "Cambio 16". Este, por ejemplo: la clase social apenas influye

en el considerarse católico o en la misma práctica religiosa. Incluso es mayor la proporción de

trabajadores que la de burgueses a la hora de presentarse como católicos. Y los porcentajes de práctica

religiosa apenas oscilan al subdividirlos por clases sociales.

No puede decirse lo mismo en cuanto al sexo y la edad. Aquí sí es muy superior la cifra de mujeres (85

por 100} que la de varones (13 por 100) que se declaran católicos. Y en cuanto a la edad, mientras supera

el 82 por 100 la cifra de quienes se declaran católicos entre los mayores de treinta y cinco años, esa

proporción baja al 62 por 100 entre los jóvenes entre dieciocho y veinticuatro años. (Claro que una

rebeldía bastante parecida a la suya mostraban en los estudios de hace veinte años quienes ahora tienen

cuarenta.)

¿Qué deduzco de todo esto? ¿A quién trato de tranquilizar con estas cifras? No deduzco nada, ni trato de

tranquilizar a nadie. Me limit o a presentarles a ustedes un espejo y decir a mis amigos periodistas que no

deben precipitarse a cantar el "Réquiem" si quieren ser realistas. No sea que un día venga alguien a repetir

aquello de: "Los muertos que vos matáis / gozan de buena salud."

J. L. MARTIN DESCALZO

 

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