Autor: Carandell, Luis. 
   La bota de Madrid     
 
 Diario 16.    26/09/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

cortesías "La bota de Madrid"

Luis Carandell

«Este mundo nuestro está hecho un verdadero lío», dijo el senador por Soria don Fidel Carazo, al

defender su enmienda, que pretendía meter a Dios en el artículo 1º de la Constitución. Un senador

progresista, don Miguel Cordero, le contestó que si era verdad que el primer mandamiento decía «Amarás

a Dios sobre todas las cosas», el segundo afirmaba que «no pronunciarás el nombre de Dios en vano».

La enmienda fue rechazada, pero el senador Carazo, con su encendido llamamiento a la conciencia de los

padres constituyentes y su invitación a que actuaran haciendo caso omiso del «respeto humano»,

consiguió algunos votos, entre ellos, los de dos senadores de UCD.

Fue la de ayer una sesión dominada por los discursos de enmiendas individuales. La excepción fue la

enmienda «in voce» que presentaron y ganaron los socialistas para que se volviera al texto del Congreso

en el artículo 1º. Era la que podría llamarse «enmienda anti-Cela», porque fue don Camilo José quien, en

la comisión, logró modificar ese texto con argumentos que podían resumirse en la frase que Cela dijo a

propósito de la expresión «pluralismo político»: «Porque no me gusta.» •/

Por lo demás, la tarde estuvo dominada por los «francotiradores». El senador-escolapio señor Xirinacs

defendió su enmienda confederal; el señor Bandrés se abstuvo de defender sus dos enmiendas; el

republicano Audet hizo una frase que fue coreada con murmullos. Al hacer la crítica del Estado que

contempla la Constitución en lo referente a las autonomías dijo que tal Estado «sólo se mantendrá con

fuertes contingentes de fuerzas de ocupación».

El general Díez Alegría se opuso al concepto de «nacionalidades» del texto constitucional, y el almirante

Gamboa afirmó que aunque él se representaba sólo a sí mismo, creía interpretar los sentimientos de la

mayoría de sus compañeros de armas al oponerse también a dicho concepto en un discurso que calificó de

«castrense». Los señores Ollero y Marías se estrellaron contra el establecido consenso en sus enmiendas

técnicas.

El presidente, señor Fontán, condujo el debate con cierta premiosidad, no exenta de vacilaciones, que en

una ocasión quiso resolver consultando al presidente de la Comisión, señor Carvajal, que ocupaba la mesa

situada debajo del estrado presidencial.

A los discursos pronunciados por los enmendantes solitarios contestaron los consensuados con

intervenciones de Luis González Seara, por UCD, y del senador Aguiriano, por los socialistas. González

Seara dedicó su intervención a tranquilizar los temores de disgregación nacional, mientras Aguiriano

atacaba directamente a los partidarios de la autodeterminación. En un discurso lleno de alusiones, y que

incide directamente en el momento político, Aguiriano dijo que «nadie con dos dedos de frente puede

decir que Euskadi es una colonia ni afirmar que está bajo la bota de Madrid».

 

< Volver