Protegidos jurídica y económicamente por el Gobierno. 
 Nuestros barcos vuelven a faenar en aguas comunitarias  :   
 Así lo han decidido armadores y Administración. 
 ABC.    25/08/1978.  Página: 1,4. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

PROTEGIDOS JURÍDICA Y ECONÓMICAMENTE POR EL GOBIERNO

NUESTROS BARCOS VOELVEN A FAENAR EN AGUAS IMITARÍAS

Así lo han decidido armadores y Administración

MADRID. (De nuestra Redacción.) Los barcos de pesca de attura que faenan en aguas comunitarias volveren a sus caladeros habituales, tengan o no licencia, según los acuerdos adoptados por los amadores y la Administración española al final de la serie do reuniones que han venido manteniendo los últimos días.

Naturalmente, la decisión es unilateral por parte del Gobierno español, por lo que ha previsto los riesgos de apresamiento de nuestras embarcaciones estableciendo una ayuda jurídica y económica para los armadores cuyos barcos sean capturados.

«El Mercado Común sabe que la pesca es un -foco de tensión permanente y que sólo con un acuerdo-marco adecuado puede conseguirse la tranquilidad del sector. Por tanto, y mientras este acuerdo-marco no exista, no veo razón para que nadie pueda sorprenderse de que tomemos las decisiones al hilo de los acontecimientos y éstas pueden llegar a ser tan contradictorias, aparentemente, como aquéllos», dijo el ministro de Transportes, Salvador Sánchez Terán, durante la rueda de Prensa convocada ayer tarde para dar a conocer los .acuerdos tomado con los armadores.

Aseguró el ministro que tenía noticias de qué el titular de Relaciones con la Comunidad Económica Europea, señor Calvo-Sotelo, nunca calificó -de precipitada la decisión del subsecretario de Pesca, señor

Moro, al indicar a los barcos españoles que abandonaran las doscientas millas de las aguas comunitarias.

DECISIÓN CORRECTA. — «Víctor Moro —añadió— no podía hacer otra cosa, ya que sé le comunicó que el Gobierno de Irlanda estaba dispuesto a recrudecer la vigilancia de sus aguas y que, por tanto, habría mayor número de apresamientos. Ante la ausencia del ministro de Relaciones con Europa y la mía propia, su decisión fue la de evitar los trastornos que podría derivarse de una acción de apresamiento a gran escala.»

Aseguró el señor, Sánchez Terán que si la decisión adoptada ahora puede parecer contradictoria y unilateral, hay que explicarla junto con las gestiones realizadas por vía diplomática para asegurarnos un máximo de permisibilidad y flexibilidad por parte de las autoridades comunitarias.

Parece que este incidente ha llamado de nuevo la atención de los responsables de la pesca de la C. E. E., que celebrarán una reunión el próximo lunes como preparación al inicio de las nuevas negociaciones bilaterales, que tendrán lugar el día cinco de septiembre.

En síntesis, los acuerdos adoptados por los armadores y el Gobierno son:

El Gobierno se compromete a reiterar a la C. E. E., por los cauces diplomáticos, ]a necesidad de reanudar las negociaciones mantenidas los últimos meses, con el fin de superar las diferencias existentes y normalizar la situación pesquera.

En este sentido, la nota oficial elaborada por las dos partes negociadoras recuerda que España no ha renunciado a sus derechos de pesca en aguas de la Comunidad, derivados del acuerdo de Londres de 1964 y del acuerdo con Francia establecido en el año 1967. Igualmente, se considera insuficiente el número de licencias provisionales para pesca de altura concedido por la Comunidad Económica Europea.

Con objeto de reducir en lo posible los problemas que esta actitud pueda provocar, los armadores y el Gobierno han establecido el siguiente acuerdo: Mientras la Administración se compromete a prestar a los armadores asistencia jurídica oficial, en base a los tratados pesqueros suscritos por nuestro país, los armadores realizarán una coordinación de la distribución y actividad de la flota, lo que optimizará las capturas y tenderá a reducir los enfrentamientos con las autoridades de los países de la Comunidad Económica Europea.

Finalmente, el Gobierno manifiesta su decisión de tener en cuenta los quebrantos producidos a los barcos por la paralización obligada de su actividad en la aplicación de los créditos extraordinarios establecidos

por ley el pasado 26 de mayo, al tiempo uue se propone potenciar los órganos de la Administración Pesquera y considerar la reestructuración del sector con la participación de los sectores laborales y empresariales afectados.

CALVO-SOTELO: «HAY QUE NEGOCIAR EN BRUSELAS». — «Si España no fuera candidata al ingreso en la Comunidad Económica Europea seríamos pura y simplemente expulsados de sus aguas», manifestó, por su parte, el ministro don Leopoldo Calvo-Soldó en el transcurso de una rueda de Prensa covocada ayer por la mañana para tratar de] mismo tema.

El ministro colocó el tema en perspectiva a partir del acuerdo comunitario de ampliación de la zona económica a las 200 millas. Desde entonces, y aún a falta de un» política pesquera comunitaria, Bruselas ha mantenido una postura diferente con aquellos países cuyas costas brindan posibilidades de reciprocidad y con aquéllos que carecen de riqueza pesquera propia. En este segundo grupo estaría España y sólo nuestro carácter de país candidato al ingreso en la Comunidad impide que nuestros barcos deban abandonar de forma total, y absoluta las costas comunitarias, tal y como ha ocurrido con pescadores tradicionales en la zona, como rusos, polacos y japoneses.

En es*e marco de juego, e* señor Calyo-Sotelo se declaró partidario de la rápida negociación y firma de un Acuerdo Pesquero con la Comunidad que .implique el aumento del actual número de licencias. A este respecto anunció que el próximo lunes se reunirá el Grupo Pesquero Comunitario y que el 5 de septiembre se reanudarán las conversaciones con los representantes españoles.

PKUDENCIA-TOLERANCIA. — En tanto el Acuerdo no esté listo, el ministro de Relaciones con la Comunidad es partidario del mantenimiento de un «statu quo» basado en el binomio «prudencia-tolerancia». Se trata, en palabras de Calvo- Sotelo, de una, situación de «interinidad vulnerable», que en cualquier momento puede romperse, tal y como ha estado a punto de suceder hace unos días en el caso irlandés. De acuerdo con la versión de Calvo-Sotelo, los armadores españoles no actuaron en este caso con toda la prudencia aconsejable.

Calvo-Sotelo se ratificó en sus declaraciones al periódico belga «La libre Belgique» en el sentido de que la retirada de los barcos españoles «tal vez fuera una decisión desproporcionada». Según Calvo-Sotelo, tal decisión provocó en Bruselas «una reacción de sorpresa» y pudo haberse matizado, sobre todo teniendo en cuenta que era solamente Irlanda la que había endurecido su actitud hacia nuestros barcos.

 

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