La crisis del sector pesquero     
 
 ABC.    11/03/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA CRISIS DEL SECTOR PESQUERO

Casi el uno por ciento de la población activa total de España encuentra ocupación en el sector pesquero, cuya importancia económica es grande, especialmente en el Norte del país. Desde e! punto de vista .comercial, las exportaciones de pescado y sus derivados, y en particular las conservas, producen unos saneados ingresos netos a la balanza de pagos.

Sin embargo, y por la conjunción de muy diversas circunstancias, este sector atraviesa en la actualidad una grave crisis cuyo alcance real es difícil de calibrar con exactitud. De hecho, más de mil quinientos barcos de vario tonelaje, alrededor de un 10 por 100 de la flota pesquera, se encuentran en situación de forzado amarre. Se trata, en buena medida, de embarcaciones que operan en aguas limítrofes de Portugal y Marruecos, países que han sido motivo de penosos incidentes en un pasado bien reciente, sin que hasta ahora se hayan definido con claridad las responsabilidades concretas de los diferentes actores.

Por otra parte, se han celebrado en Bruselas las conversaciones con la Comunidad Económica Europea sobre este tema, regulado de momento —como señala el dictamen de la Comisión en torno a la petición española de adhesión— por un Aouerdo-marco «basado en la reciprocidad y con el objetivo de conseguir un equilibrio satisfactorio entre las posibilidades de pesca que cada una de las dos paitos concede en sus aguas a pescadores de la otra». En la medida en qu« h realización de este equilibrio entraña al gún grado de limitación de las actividades españolas, «el Acuerdo prevé que las di ficultadés que encontrara esta parte si reduzcan al mínimo».

Este tema de negociación con las autoridades comunitarias tiene un trasfondp económico importante. Por nuestra parte, parees conveniente modificar el vigente sistema de licencias en el sentido de tener en cuenta las modalidades de pesca en vez de las especies. Una adecuada normativa en torno a la pesca de bajura constituye un objetivo permanente la Delegación española. En cuanto a la pesca de altura, surge de inmediato la hostilidad británica a cualquier tipo de acuerdo con España. Lo cierto es que las conversaciones actuales han constituido un serio revés para los pescadoras españoles, cuyas mínimas aspiraciones no resultan atendidas.

«España —®e dice en un documentado informe— no puede permitirse e! lujo de perder una fuente de riqueza tan Importante como es la pesca. Por otro lado, habrá que encarar los problemas de comercialización de los productos del mar, pues si 89 Importante que la flota siga faenando, más aún es lograr una rentabilidad acorde con los esfuerzos empeñados.»

Se impone una seria consideración det tema por las autoridades competentes, contemplando los diversos aspectos que en él concurren. De una parte, la actuación diplomática de cara a los países conflictivos —Marruecos, Portugal, Mauritania y los del área comunitaria— para garantizar la seguridad de los barcos que faenan en zonas de dudosa atribución jurisdiccional. De otra, la conservación, multiplicación y racional explotación de nuestros propios recursos naturales. Y, finalmente, la reordenación plena del sector en su fase de comercialización para mejorar los actuales rendimientos. Una política pesquera global, bien definida, es absolutamente necesaria y urgente para salvar de la crisis a este sector, que, como decíamos, es importante: económicamente y desde la óptica social del empleo.

 

< Volver