Cruz Roja del mar  :   
 Descanso para el pescador ; Seis mil kilómetros de costa y la tercera flota pesquera. 
 La Actualidad Española.     Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

CRUZ ROJA DEL MAR

DESCANSO PARA EL PESCADOR

Seis mil kilómetros de costa y la tercera flota pesquera.

Armadores, empresas navieras y compañías de seguros, los primeros en ser llamados para tan altruista fin.

Embarcación tipo C para playas.

NO podía faltar en estas páginas dedicadas a la actividad y vocación pesqueras un leve comentario a la humanitaria y altruista labor emprendida por la Cruz Roja del Mar.

Desde siempre, España, y a título de empresa privada, había sentido la inquietud de estar preparada ante cualquier emergencia de naufragio. Ya a primeros de siglo, la Sociedad de Salvamento de Náufragos cubrió los requisitos que imponían entonces las circunstancias. Pronto, sin embargo, por falta de recursos, que no de interés y propósitos, quedó con sus instalaciones inservibles para el socorrismo que exigen las necesidades actuales.

Adherida España al Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en la Mar, suscrito por el Gobierno en 1960, no ha sido hasta 1972 cuando, por iniciativa de la Liga Naval, han empezado a surgir los programas de acción que requiere la navegación actual.

Integrada en la Asamblea Nacional de la Cruz Roja, la Cruz Roja del Mar busca con denuedo dotarse de los elementos precisos para estar preparada en todo momento ante una emergencia de naufragio o accidente que pudiera surgir en un país con 6.000 kilómetros de costa y numerosa flota mercante y pesquera.

Por lo que se refiere a embarcaciones, dispone en la actualidad de 247 embarcaciones tipo C, neumáticas, hasta cinco metros de eslora y motor fuera borda. El programa es llegar a las 300 unidades. En La Coruña, San Sebastián y Gijón cuenta con tres embarcaciones tipo A, capaces de soportar las circunstancias más adversas de mar y tiempo, insumergibles, autoadrizables y dotadas de radar con equipos radioeléctricos y de ayudas a la navegación. El programa a realizar pretende la adquisición de 15 unidades. Finalmente, el tipo B, de las que existen 13 sobre 50 unidades que se pretenden adquirir, corresponden a embarcaciones análogas a las de tipo A, pero de menos porte y algunas sin radar.

El presupuesto de dotación de estas embarcaciones en las costas españolas alcanza los 550 millones de pesetas. Hasta la fecha sólo se han empleado 80, teniendo en cuenta que sólo las tres embarcaciones A han supuesto más del 50 por 100.

Países como Inglaterra y Francia disponen hoy de embarcaciones que pueden cubrir y salvaguardar mucha menos costa por unidad que las españolas. Inglaterra, con 4.000 kilómetros, dispone de 138 unidades tipo A, que cubren 28 kilómetros cada una. Francia, con 3.000 kilómetros costeros, dispone de 56 barcos tipo A, para cubrir cada uno 56 kilómetros. Nosotros pretendemos disponer de 33 unidades, que supondrán para cada una 185 kilómetros.

Por lo que se refiere al tipo B, Inglaterra no dispone de este tipo porque así lo exigen sus peculiares características costeras; pero Francia dispone de 138, que suponen 28 kilómetros para cada una, cuando España pretende medio centenar, que cubrirán por unidad 122 kilómetros.

En el tipo C, o embarcación neumática, Francia dispone de 300 unidades, con 10 kilómetros para cada balsa. Inglaterra —con menos playas y menos riesgos de bañistas— dispone de 111, que supone 36 kilómetros para cada una. Las 300 unidades españolas programadas podrán atender 20 kilómetros por embarcación.

Viendo este primer programa y, en el momento actual, contemplando nuestras instalaciones, nos parecerá un mundo lograr nuestros propósitos, porque nuestros son cuando se trata de tan humanitaria labor emprendida por la Cruz Roja del Mar. No es, entre tanto, inalcanzable. Aparte de la ayuda estatal, que promete ser considerable en el IV Plan de Desarrollo, sabemos que existe la conciencia nacional y muy especialmente la de armadores y empresas navieras, sin olvidar las potentes compañías de seguros, directamente beneficiadas en las coberturas y riesgos que implican las pólizas suscritas por aquéllos.

 

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