En Canarias. 
 200 buques a punto de amarrar     
 
 La Actualidad Española.     Página: 33-36. Páginas: 4. Párrafos: 53. 

EN CANARIAS 200 BUQUES A PUNTO DE AMARRAR

La crisis pesquera afecta, con efecto multiplicador, sobre astilleros y centros de reparación naval.

Las exportaciones de pescado desde el archipiélago suponen el doblede divisas de las conseguidas con los tomates canarios.

£1 Puerto de la Luz, estación de servicio para siete mil buques pesqueros.

SI ia problemática pesquero-española puede considerarse como acuciante, ia situación de la actividad en el archipiélago canario, por su propia condición geográfica, es en grado sumo alarmante.

Las provincias canarias aportan en divisas al Tesoro nacional, en concepto de pesquerías, el doble de ¡o que da el tomate y casi tanto como proporciona el turismo, aunque no quede reflejado en titulares de prensa.

Reunidos alrededor de una mesa de trabajo algunos representantes de los diversos sectores industriales directamente implicados en la actividad pesquera (armadores, conserveros, fabricantes de harinas, astilleros de reparación naval, fabricantes de hielo, etcétera), hemos examinado paso a paso la situación, que no es nada halagüeña. Esto lo certifican los industriales don Manuel Montenegro, don Herminio Tuñón, don Vicente Santodomingo y don Luis Delgado Lallemand.

Cincuenta por ciento menos de capturas

En el primer trimestre de 1974 entraron en el Puerto de la Luz 1.649 buques, con un registro total de 980.183 TRB. En el mismo período del corriente año, han entrado 1.819 barcos, con ocho mil toneladas por encima del millón. Pues a pesar de este considerable aumento de entradas ha entrado casi ei 50 por 100 de la habida en el mismo período del año anterior. Veamos:

Fesca tresca:

1974 11.624 Tm.

1975 6.974 Tm.

Pesca congelada:

1974 40.753 Tm.

1975 26.763 Tm.

Son datos facilitados por el ingeniero director de la Junta de Puertos de Las Palmas, don Juan Argenti.

Fresco: 90 por 100 para harinas

De los doscientos barcos pesqueros con base en las islas Canarias, podríamos decir que tres decenas de ellos casi se dedican a la pesca del "fresco" para abastecer prácticamente a ia fábrica de harinas de pescado; y decimos prácticamente porque a ella va destinado el 90 por 100 de las capturas habidas..., por centaje que sería incrementado con el desecho industrial de las fábricas conserveras .

Es decir, de la fábrica de harinas, formidable catalizador de la flota del fresco, depende en gran parte el porvenir de ingentes familias.

Viene ello a colación por cuanto si la harina de pescado no es cotizada dentro de unos márgenes comerciales suficientes, no ya para que dejen beneficios, sino para llevar a cabo el trabajo, pagando a trabajadores y pescadores en forma racional y justa, ios barcos se verán obligados a amarrar.

Ciento setenta millones de inversión

Haciendo un poco de historia, nos encontramos con que hacía siete años existían en Las Palmas de Gran Canaria siete fábricas de harina de pescado. La propia Administración, en 1970, otorgó el proyecto de unificación de estas empresas la categoría "A", para industrias de preferente localización. Ello implicaría que el 20 por 100 de la inversión de nueva planta sería concedido a fondo perdido, pagando el resto a largo?, plazo y bajos intereses. Como contrapartida, habla que cerrar las anteriores instalaciones, obsoletas y anticuadas.

Aunque la producción total de estas siete industrias podía ser mayor que la de hoy en pleno funcionamiento, ésta supera a aquéllas en rentabilidad, técni ca y calidad. Puede decirse, sin temor a errar, que se encuentra entre las mejores de Europa.

La inversión fue de 170 millones de pesetas y Ja capacidad productiva es de 315 Tm. diarias.

El amia al cuello

El señor Tuñón Azaola responde así a nuestra pregunta sobre la anomalía de estar trabajando la fábrica a un 30 por ciento de su capacidad:

"Eso es hoy, gracias a unas pequeñas tasas arancelarias impuestas a la harina que venía importándose de otros países libremente, lo que ocasionaba que nuestra industria e instalaciones estuvieran trabajando al 10 por 100 de su capacidad"

¥ agrega:

"No obstante, puede afirmarse que estamos con el agua al cuello. Las tasas son de diez pesetas en kilo y requerimos que sean del orden de las veinte. Con las diez pesetas vamos marchando, pagando poco a armadores y transformando el producto sin dejar beneficio alguno. Es como quien desea llegar a la otra orilla y precisa de una ayuda para lograrlo para no quedarse en el medio. Nosotros ahora podemos respirar algo, pero sin movernos mucho, porque el agua nos puede llegar... y quizá nos llegue a final dé año, cuando tengamos que hacer el balance. Esto traerá consigo amarrar la nota, parar la fabricación del hielo, cerrar nuestra industria por falta de materia prima y, por ende, crearle a la municipalidad un problema mayúsculo, que se originaría con ios desperdicios de las fábricas de conservas".

"Hoy esto —añade— no puede ni echarse al mar ni quemar, y supone una cantidad considerable, ya que lo que las industrias conserveras envían a transformación en harinas viene a ser un 30 por 100 de su producción; economía que incluso supone un abaratamiento del producto a favor del consumidor, ya que la industria conservera recupera con ello un montante que antes se perdía, ya que son los desechos".

Precios de dos años atrás

En el tiempo que se utilizaba la harina de pescado para el pienso compuesto en una proporción de 6 a 8 por 100, real mente no había capacidad suficiente de producción. Pero la harina de soja, que ha bajado tanto, ha hecho que esta proporción de la harina animal en los piac-sos compuestos pase a ser del 1 ó 2 por ciento, toda vez que la riqueza de proteína es indispensable. Pagarla a 15 pesetas ó a 30 puede suponer al consumidor tan sólo cinco céntimos por cada huevo que come. Con estos porcentajes, y trabajando Canarias a un 80 por 100 de su capacidad, hay suficiente capacidad para atender la demanda del mercado.

Esta transformación del pescado en harina representa algo así como un catalizador de toda la actividad pesquera del fresco. Si se paga bien,, salen los barcos a la mar, se fabrica hielo, las industrias conserveras tienen resuelto su problema de desperdicios, los astilleros mantienen sus gradas cubiertas, etc. Para, ello, sólo basta vender, aunque sea a los precios de 1973. No se han pedido precios desorbitados; sólo poder pagar mejor a la flota, hoy semiparalizada.

Otras implicaciones

La representación del sector naval de construcción y taller de reparación -REPNAVAL- todavía acentuaba más:

"Cuando hay un barco amarrado por largo tiempo, para ponerlo nuevamente en marcha y salir a la mar, precisa subirlo a un varadero, que supone un fuerte desembolso, Estando en faenas pesqueras requiere igualmente estos varaderos de reparación para pequeñas averías, limpieza de fouáos, etc., pero entonces está produciendo y su entrada en el centro de reparación supone un gasto ya prefijado en los costos de mantenimiento".

"Hay todavía que este sector de astilleros de reparación mantiene unas plantillas de personal muy calificado y consecuentemente muy caras, que hay que mantenerlas con o sin las gradas llenas".

Y agrega don Luis Delgado:

"El carenado de los pesqueros, la mayor parte de las necesidades, coinciden con los términos de campaña de cada especie; ello origina unas concentraciones de trabajo realmente importantes. Como consecuencia de ello, el personal tiene que cubrir dicha necesidad en los períodos punta, y permanecer semiinactrvo en el resto del tiempo. ¿No se podría conseguir por parte de un organismo una planificación más lógica de este tipo de reparaciones? En el fondo, sólo se trata de coordinar".

Por nuestra parte, sabemos de armadores que prefieren perder la fianza o anticipo dado a un astillero para la puesta de quilla de su nuevo barco, antes que retirarlo para faenar. Incluso de buques que debieron ser entregados meses atrás y que los armadores no reclaman, esperando mejores tiempos.

Congelado: Ordenanza Laboral

Decíamos en un principio que los buques que faenan en el banco canario-sahariano con base en el archipiélago sumaban dos centenas. Si de sites unos treinta se dedican al "fresco", son 170 los buques congeladores, de los que muy pocos sobrepasarán ios quince años de antigüedad. Son formidables factorías que hacen posible el milagro de comer buen pescado auténticamente fresco a pesar del tiempo pasado desde su captura.

Don Manuel Montenegro y don Vicente Santodomingo coincidían, dentro del sector portuario, en que la reciente Ordenanza Laboral puede perjudicar considerablemente la economía del armador si se aplica al cefalópodo, hasta el punto de tener que amarrar los barcos.

Y detallaban:

"Si la pesca diaria alcanza los 1.000 kilos, a 52 pesetas son 52.000. Con arreglo a la Ordenanza Laboral los gastos suponen 75.000 pesetas diarias entre sueldos, averías, amortización, consumos, comidas..., y a este respecto hay que dejar bien patente que nuestras tripulaciones, las de los barcos españoles en general, son las que están mejor mantenidas que ninguna otra de cualquier nacionalidad".

Esto es cosa que podemos avalar con nuestra experiencia en aguas sudafricanas y canadienses.

Otra situación

Realmente, el pescador de aguas saharianas viene cada dos meses a> tierra. A veces cada cuarenta y cinco días. Sus ingresos están condicionados a ´as capturas por el tradicional concepto de "a la parte", al fin y a la postre similares a los percibidos por los marineros que pasan en Ja mar campañas de siete y ocho meses, con sólo cuarenta y cinco días de vacaciones y trabajando a bordo jornadas de doce, dieciséis y hasta de dieciocho horas para despachar las quince o veinte toneladas diarias en lugar de una tonelada y media que elaboran los marineros del banco canario-sahariano.

Coordinación administrativa

En la pesca del cefalópodo, los barcos españoles superan a todos los existentes de otras naciones, sean japoneses o rusos. Recientemente hay una opción de compra por parte de la URSS de 50 barcos construidos en España, cuya eslora no pasa de 30 metros, que para este tipo de pesca es el más rentable por su capacidad y mínimo consumo. Tal fue el éxito obtenido por el barco-muestra que se exhibió en Leningrado.

Por otra parte las tripulaciones españolas, expertas y trabajadoras, se cotizan más alto que otras tripulaciones. Los japoneses, por ejemplo, cuyos capitanes ganan lo que un marinero español, han "llenado" sus barcos de tripulaciones ooreana´s, de escaso salario y mínima comida (arroz, básicamente).

Los armadores españoles han podido también abastecerse de la mano de obra marroquí o mauritana, infinitamente más barata, aunque con una profesionalidad escasa que no ilega ni al 0,5 por 100. Pero no es el caso, porque tampoco el armador canario está pensando en suprimir puestos de trabajo.

Lo qufe se pretende obtener es una rentabilidad justa a una inversión de millones para ponerlos a flotar sobre e) mar, con todo el riesgo que esto implica.

El ejemplo japonés es elocuente: sus patrones de pesca tienen altos conocimientos de meteorología, biología y oceanografía. Los maquinistas son auténticos especialistas de la técnica del frío y cuanta maquinaria hay a bordo. Con esta formación en los niveles superiores de los mandos y la red comercial a retaguardia, que salvaguarda la rentabilidad de la actividad pesquera, evitando intermediarios, queda equilibrada la oferta y la demanda para ofrecer precios justos y razonables.

Argumentaba así el señor Santodomingo :

"Es posible que a nosotros nos falte la coordinación administrativa qse dirija la actividad pesquera. Por nuestra parte no podemos, por ahora, ni pensar en asociacionismos para acometer juntos una política administrativo-pesquera cuando estamos individualmente en un tris de cmarrar o no por falta de rentabilidad".

Y dice don Manuel Montenegro:

"En el caso del calamar, en los primeros meses de 1974 se vendió a 120 y 1-30 pesetas o a 75 y 80, tamaños grande y pequeño, respectivamente. Sin que haya quedado reflejado en la cesta de la compra, este año se ha llegado a cotizar en esos mismos meses a 80 pesetas el grande y a 45 pesetas el pequeño.

Hoy han subido algo, pero sin llegar a aqueüas cifras primeras. ¿Por qué? Pues debido a numerosas importaciones habidas sin tener en cuenta que la pesca nacional pouí? haber abastecido de sobra el mercarlo".

Añade:

"Claro que no tenemos tan sólo la competencia de estas importaciones. En un cercano tiempo atrás, y con el señuelo de fáciles créditos a obtener, se han hecho armadores industriales que ni en sueños habían pensado antes en la mar"

Créditos y exportación

Preguntamos al respecto por el destino dado a los créditos concedidos a la exportación. Responde don Manuel Montenegro:

-Quien sea armador auténtico rein-vierte en la propia actividad peguera e) montante del crédito. De lo contrario, y con los precios que hoy rigen en el mercado nacional, no le hubiera sido posible continuar.

—¿En cuanto a mercados exteriores, obtienen de Embajadas o agregados comerciales suficiente información de opciones de venta?

—No es muy elocuente, que digamos, este asesoramiento comercial por parte oficial. Hemos obtenido algo que ayude a nuestra política comercial exterior de la labor que viene desarrollando la Agrupación de Exportadores. Aunque, la verdad sea dicha, tampoco nos hemos ocupado de ello lo suficiente.

Hacia un Ministerio de Pesca

Se hace hincapié que al faltar un Ministerio de Pesca, o al menos una super Dirección General bien estructurada, la política que en precios sigue a veces el Ministerio de Comercio pueden en algún caso perjudicar los intereses del pescador. O, todavía, la política de importaciones, dañar seriamente núestra economía

"Hemos señalado a la Administración . que aunque el calamar tiene hoy una tasa compensatoria de 15 pesetas, nuestras capturas pueden abastecer el mercado nacional, sin necesidad de gastar divisas", dice don Vicente Santodomingo.

Las especies más propicias a la exportación son el pulpo o el choco, que para los japoneses es lo que para nosotros el jabugo" de animal ibérico. Ello supone un 65 por 100 de las capturas, siendo el resto calamar, lenguado, acedías, choco pequeño y salmonete, que va al mercado peninsular. Un 5 por 100 se destina al mercado insular.

Es idea de todos que una más adecuada estructura administrativa podría dirigir la politica exterior de precios, con una buena red de frigoríficos que pudiera aguantar las cotizaciones cuan do la oferta exterior de compra no sea la más propicia. Llegado el caso, una sola oferta de precios, con precios mínimos basados en la justa rentabilidad. Esto podría compensar en algunos momentos los bajos precios del mercado nacional.

Algo similar a lo que han conseguido los japoneses, que a la hora de ofrecer precios parecen ser todos uno. Entre los armadores canarios no hay aún esa unión tan conveniente.

El puerto de la Luz

Este puerto, el segundo de España en entrada de pesca y primero de mercan cías si descartamos los crudos, está hoy en plena fase de expansión. Para la pesca se dispone hoy de 1.460 metros de atraque y 8 hectáreas de muelle. La ampliación va hacia los 2.460 metros de atraque y 14 hectáreas de muelles. "Se darían más metros si fuera preciso", nos dijo don Juan Argenti, ingeniero director de la Junta.

No obstante los pescadores, los arma- > dores se lian quejado de que no existe la suficiente vigilancia contra robos en muelles y aun a bordo. Inclusive se han efectuado reparaciones empleando sopletes que podrían ocasionar algún accidente de gravedad.

Banco canario sahariana: Una qran vía

En este puerto de la Luz entraron en 1974 casi siete mil buques pesqueros, con un registro total bruto de 3.882.266 toneladas. De ellos, 4.129 barcos eran españoles, con un total de 1.223.097 TRB, y 2.772 fueron extranjeros, con 2.659.169 TRB.

Pero no es oro todo lo que reluce. Hay, por ejemplo, un "Wostock" ruso, con 40.000 toneladas y 14 pesqueros a bordo, totalmente antirrentable en su actividad pesquera, pero que al re gimen totalitario de economía dirigida del Kremlin interesa mucho exhibir. Y hay muchos, japoneses, coreanos, soviéticos, etcétera, que compiten a gran escala con los pescadores nacionales, hasta el punto de que el banco canario-sahariano de noche ss más parecido a la Gran Vía madrileña que a un mar océano. De esta zona y al puerto de la Luz entraron el pasado año 622 barcos rusos -on más de un millón cte toneladas de registro bruto y 630 unidades japonesas.

Esperanza en la Comisión Consultiva Pesquera

Canarias es algo más que un "vergel de belleza sin par" y algo más que plataneras y tomates o flores. No podrá ser tampoco gran zona industrial, pero sí ha de ser la óptima estación de servicio en la rutas oceánicas, porque raramente es final de línea, con medios propios de reparaciones de emergencia y rápidas, con líneas de comunicación inmediatas y pronto suministro de consumos a Jos buques.

Pero por encima de todo, y dada su condición insular, ha de volcar la Administración todos sus mayores esfuerzos por conseguir que la actividad pesquera, de la que tantas familias dependen más o menos directamente, no fenezca, antes bien progrese con el ritmo adecuado.

En cierto momento, y por los datos obtenidos del Laboratorio de Investigación Pesquera de Santa Cruz de Tenerife, los armadores llegaron a proponer al Sindicato la implantación de unas vedas de pesca que no llegaron a concretarse por falta de medios propios para la vigilancia que ello requería.

Otra protección puede ser el tipo de subvención que obtiene la agricultura cuando la meteorología juega una mala pasada de hielos o granizos. Aquí existen también auténticas catástrofes cuando por espacio de cuatro meses, con mareas de Levante, las capturas son sumamente escasas.

Entendemos que Canarias, plataforma intercontinental y catalizadora de la pesca del Sahara, ha de obtener más ayudas, cuando la construcción y la agricultura ha dejado tanto desempleo.

Los armadores canarios miran con esperanza la acción a emprender por la Comisión Consultiva Pesquera, donde están representados todos los sectores de la actividad. Su finalidad: llevar directamente a conocimiento de la Administración las inquietudes y posibles soluciones a los problemas de estas industrias, aún llamadas al desarrollo para la conveniente explotación pesquera. O, de lo contrario, hasta el propio archipiélago canario dejará de pensar en la mar, perdiéndose el efecto multiplicador industrial que origina la pesca y acabando por desintegrarse empresas, familias, artes, profesión, fábricas, inversiones y hasta la propia moral ciudadana.

 

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