Acercar la tierra al mar  :   
 Esta es la meta que se propone alcanzar el Instituto Social de la Marina. 
 La Actualidad Española.     Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ACERCAR LA TIERRA AL MAR

Esta es la meta que se propone alcanzar el Instituto Social de la Marina.

Las asistentes sociales, ángeles capaces de conseguir sonrisas y ánimos.

Es curioso observar en las tripulaciones de los barcos pesqueros reacciones totalmente dispares con lo que se piensa encontrar, máxime si con anterioridad se ha dejado uno influenciar por comentarios o reportajes aparecidos sin conocimiento de causa.

Yo había preparado mis viajes a las aguas de-Ia Unión Sudafricana o de la península de Terranova, en Canadá, con una predisposición de ánimo ajena por entero a cuanto iba a presenciar con mis propios ojos.

"Peligra la existencia de la flota pesquera". "La Ley de Pesca corre el riesgo de nacer envejecida".

"Problemas de los buques congeladores españoles en aguas norteamericanas". "Gravísima situación de la flota que trabaja en Mauritania". "Marruecos busca el encontronazo". "El sistema de destajo en la pesca de altura produce la explotación más irracional". Estos y parecidos son los titulares que a diario aparecen en la prensa nacional..., titulares que corresponden a temas que poco o nada le importan al pescador de altura cuando faena.

¿Qué interesa a ese pescador por encima de todo? Se compromete a un trabajo, realmente duro, máxime si se realiza en buques pequeños, donde la jornada de trabajo es exhaustiva, de dieciocho y de veinte horas y tal vez más. En buques de mayor porte, si hay pesca, un día trabajará dieciocho horas y al día siguiente doce. Si no hay suficiente pesca..., "codillo", que es el "recreo" de nuestros colegiales (lo que también supone un gran trastorno a los capitanes de los buques). Pero Vamos al caso: ¿qué interesa a este pescador? Simplemente tener noticias de los suyos. Nada más.

La información que requieren de quien viene de España, la revista o el periódico que solicitan son parámetros que le llevan a querer vivir la existencia de los suyos para el mejor entender sus cartas y cada momento de su existencia.

Son hombres rudos y curtidos, que en un elevado porcentaje aún no saben leer ni escribir, pero que oyen.

Se quejan, quizá, de la comida del barco, y en puerto acuden a comer a otro buque atracado, donde muy posiblemente la comida no sea tan buena como en el suyo. Están hartos de noticias equívocas que facilita la BBC de Londres y desean por todos los medios oír Radio Nacional de España, que se deja oír muy mal, con inúmeras interferencias, a horas muy contadas y sin programa exclusivamente dedicado al hombre de la mar, como lo hace con los hombres que trabajan emigrados en el continente europeo.

El Instituto Social de la Marina está detrás de conseguir para estos hombres lo que precisan: acercarles la tierra al mar. En primer lugar, llevando a los buques en video-cassettes los partidos del fútbol del domingo, los programas de televisión más populares, etc., para lo que, dicho sea de paso, no encuentra en la propia televisión el apoyo debido.

En tierra, instalaciones adecuadas para tertulia, asistencia humana sintetizada en unas cabinas telefónicas insonoriza-das para que se comuniquen con sus familias, facilitando la petición de la conferencia por medio de una mujer intérprete que les comprende y les habla de los suyos: son las asistentes sociales, esos ángeles que hablan con la sonrisa estampada en los labios, con la mirada tierna con que podría imaginar el pescador a su madre, novia o esposa, con una entrega sin límites ni horario fijo, colocadas en hacer el bien sin más recompensa que la satisfacción del deber cumplido, a cambio de un salario normal y corriente; comen en los barcos, visitan a los enfermos en el hospital, les leen y escriben cartas, les animan, les felicitan por el nacimiento de un hijo..., son la retaguardia en la guerra que día a día mantienen con los elementos nuestros pescadores.

Pero la actividad del Instituto Social de la Marina va a más. Cerca de las familias. Viviendas adecuadas y promoción cerca de las autoridades para la construcción de puertos de abrigo. Pero aquí se lucha con el fantasma de la burocracia. Presupuestos de hoy que aprueban años después para "una barriada o edificio de viviendas, cuya construcción se queda sin hacer por no ser interesante la subasta a ningún constructor.

Finalmente, la inquietud permanente por poner al día las Ordenanzas Laborales y tratar de que el pescador obtenga de su enorme sacrificio la correspondiente compensación económica, social, laboral y, sobre todo, prolongadas estancias en su hogar, con su familia, ya que, al decir de los propios interesados, lo realmente monstruoso del trabajo de la mar es el excesivamente continuo tiempo de alejamiento de casa.

 

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