Triángulo empresario-astillero-bienes de equipo. 
 Producción coordinada  :   
 La construcción naval de pesqueros, en punto muerto. 
 La Actualidad Española.     Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Triángulo empresario-astillero-bienes de equipo

PRODUCCIÓN COORDINADA

La construcción naval de pesqueros, E en punto muerto.

¿Hasta qué medida puede llegar la responsabilidad de una falta de ordenación pesquera en la crítica situación de los astilleros?

Es el interrogante de actualidad que amenaza con el paro y el cierre de numerosos hombres e instalaciones en gradas.

Numerosos buques están esperando ser retirados de gradas. Muchos más esperan continuar su construcción y ser botados en su día. Pero los armadores recogen velas y se desentienden por el momento de cumplir con sus pagos porque, al decir de ellos, no tienen el dinero que les permita salir adelante con el programa previsto anos atrás de construcción naval o renovación de su flota.

Esta puede ser la vertiente privada que explique el porqué del mal en la construcción de pesqueros nacionales.

Ha faltado, sin lugar a dudas, una ordenación desde tiempos atrás en la pesca española y, eso sí, un afán desmesurado de crecer a toda costa se ha adueñado de la iniciativa privada, que pensaba tener todo resuelto en función de sus cuantiosas inversiones y a la vista de la demanda del producto.

Pero ni la pesca de altura, ni la de litoral; ni la de arrastre, ni la de cerco; ni el marisco, ni el bacalao, ni el atún; ni la harina de pescado, ni las conservas y fábricas de hielo; ni el congelado, ni el fresco; ni exportadores, ni importadores están de acuerdo con la situación. Demandan medidas, indemnizaciones, derechos arancelarios, aplazamiento del pago de créditos; denuncian Ordenanzas Laborales que ellos mismos han firmado; ruegan al Gobierno ayudas para el gas-oil y para la reactivación comercial del sector; los astilleros, por su parte, todavía no establecen, en definitiva, la producción en serie, quizá porque tampoco se ha conjuntado la acción con empresarios e industria auxiliar.

A este respecto conviene aclarar que esta industria auxiliar muy bien podría llegar a sentirse más segura, más firme y con posibilidad de abaratar su mercancía si pudiera establecer un programa de producción para sus máquinas, anclas o lo que fuere. Tirando cada uno por su lado, no llegan a establecerse unos campos de investigación que se requieren para toda fabricación en serie. Muy conveniente seria que al establecerse o determinarse el crédito pesquero fuera escuchada la parte de la industria auxiliar y de construcción. Es difícil saber expresarse a tiempo y tener oportunidad de decirlo. Muchos constructores de bienes de equipo no han tenido ni oportunidad siquiera de saber positivamente para qué quieren los armadores esta máquina o aquélla, en qué condiciones va a trabajar, etcétera. Existen, sí, oficinas de coordinación, pero carecen de los elementos precisos para proyectar.

Un ejemplo de bien hacer fue el de la construcción de los 90 pesqueros cubanos. Ahí sí hubo entente total en el triángulo armador-astillero-bienes de equipo. Si siempre existiera esto, no serían tan fáciles los fracasos y al mismo tiempo se potenciaría al máximo una actividad que tiene un efecto multiplicador en toda la economía. No estamos seguros de que aún el armador sepa a ciencia exacta de qué máquinas puede disponer en la industria nacional ni que ésta conozca las condiciones en que se va a poner a trabajar su producto. El ahorro de divisas puede llegar a ser espectacular si se fomentasen estos conocimientos mutuos.

 

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