Autor: Gor, Francisco. 
 Bandrés cargó sobre el ministro la responsabilidad de la situación del País Vasco. 
 Defensa cerrada de martín Villa a la actuación policial en Euskadi     
 
 El País.    08/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Bandres caigo sobre el ministro la responsabililidad de la siuacion en Pais vasco

Defensa cerrada de Martín Villa a la actuación policial en Euskadi

FRANCISCO GOR

Rodolfo Martín Villa, ministro del Interior, hizo una defensa cerrada, sin concesiones, de la actuación de

las Fuerzas de Orden Público en el País Vasco, al responder en el Pleno del Senado celebrado ayer a la

interpelación planteada al Gobierno por el senador por Guipúzcoa Juan María Bandrés, sobre los sucesos

ocurridos en Pamplona, San Sebastián y Rentería en distintas fechas del pasado mes de julio. En el mismo

sentido se manifestó el partido del Gobierno a través del portavoz de! grupo parlamentario de UCD,

Antonio Jiménez Blanco, quien amplió también su apoyo a la gestión del ministro, señor Martín Villa.

En su interpelación, e! senador Bandrés había echado sobre las espaldas del señor Martín Villa la

responsabilidad de lo que ocurre en el País Vasco. «F.l problema del País Vasco es ETA dice usted -

afirmó el señor Bandrés diri-siéndose al ministro del Interior—. Esa es la opinión oficial. Para otros, sin

olvidara ETA. el problema del País Vasco es su-señoría y otras personas que ponen dificultades a la

pacificación del País Vasco.» Durante la intervención del señor Bandrés. el senador real Juan de

Arespacochaa. antiguo alcalde de Madrid, no pudo soportar algunas de las palabras de aquél y protestó

ante el presidente del Senado. Antonio Fontán. Concretamente, la protesta del antiguo alcalde de Madrid

se produjo cuando el senador Bandrés leía una conversación por radioteléfono que él presentó como de la

policía, en la que se decía, refiriéndose a unos manifestantes, lo siguiente: «No te importe. Tirara matar.»

Las tesis mantenidas por el senador Bandrés y el ministro del Interior sobre los problemas que afiiaen al

País Vasco fueron contrapuestas, si no contradictorias. El primero hizo hincapié en los excesos de las

Fuerzas de Orden Público y en lo que denominó como, «reacciones desproporcionadas de las mismas»,

como causa determinante del clima de violencia existente en el País Vasco. Por otra parte, puso especial

interés en dejar claro ante los senadores que la pa?, no llegará al País Vasco con medidas policiales. «La

paz llegará a Euskadi con el autogobierno más amplio posible», añadió. Para el ministro del Interior, por

su parte, existe un único culpable: ETA. «Para el Gobierno, para la opinión pública, y esté seauro que

también para esta Cámara -manifestó—, la cuestión no ofrece dudas de ninau-na clase. Quien mata es

ETA. quien roba v atraca es ETA. quien siembra el terror en el País Vasco es ETA. ETA es. pue.s. la

culpable de io que sucede en el País Vasco. No reconocerlo supondría tanto como un;: desinformación

descalificante o unj complicidad manifiesta y también culpable.» El señor Martín Villa defendió sin

reservas la actuación de las Fuerzas de Orden Público en el País Vasco, si bien manifestó que el Gobierno

no puede sino censurar la conducta de pequeños grupos de miembros de las fuerzas de seguridad del

Estado cuando se excede en su comportamiento.

UCD apoya al ministro

En el debate intervinieron UCD. en apoyo de la política del Gobierno en el País Vasco v de la gestión

del ministro, señor Martín Villa, y el senador, señor Cordero, del grupo Progresistas y Socialistas

Independientes, quien, desde una perspectiva imparcia!. intentó exponer todos los datos del problema.

«Las culpas -dijo- pueden sera partes ¡«uales. pero yo quiero llamar ¡a atención de lo sumamente

peligroso que es provocar e irritar insensatamente a las Fuerzas de Orden Público. Tensan cuidado,

señorías, si quieren que haya democracia en España, porque habrá quien explote interesadamente la

desazón provocada en las Fuerzas de Orden Público.» La intervención del señor Martín Villa fue

calurosamente aplaudida por los senadores de UCD y por algunos senadores reales. Por su parte, el

senador Bandrés sólo arrancó escasos y rápidos aplausos, tras una de sus intervenciones, de algunos sena-

dores de Entesa Dels Catalans. La intervención del señor Cordero también fue aplaudida por los se-

nadores de UCD. Los senadores socialistas no aplaudieron en ningún momento del debate.

 

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