Autor: Apostua, Luis. 
   Definidos los espacios políticos     
 
 Ya.    22/10/1978.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

SEMANA ESPAROLA

Ahora, pacificada, uniformizada y organizada la UCD, conviene mirar un poco más allá del horizonte de

anécdotas y preguntarnos por España, ese eterno e inconcluso proyecto de nación.

Si las cosas siguen rodando como van—escribo antes del discurso del presidente Suárez—, lo más

probable es que tengamos en 1979 elecciones generales y municipales, tal como es la tesis socialista

inicial, pero con la particularidad de que ahora es el otro partido, UCD, quien toma la iniciativa práctica

para conducir el complejo proceso. En estas condiciones, ¿cuáles son los espacios políticos de cada uno?

Creo útiles unas observaciones previas.

PRIMERA.—Con gran sorpresa histórica contemplamos el hecho de que en España existe el centro. Es

decir, las batallas se riñen para obtener esos votos, masivamente mayoritarios, que configuran un país

estable. (Dios me oigra.)

SEGUNDA.—Como c o n s ecuencia de lo anterior, las opciones extremistas son marginales y sólo

servirán de corrección para que no haya un bipartidisme claro, sino una posibilidad de maniobra

especialmente a nivel parlamentario, Pero ninguno de los dos extremos va a decidir la cuestión. Aun en

contra de ilustres profesores me atrevo a asegurari

UCD: No se mueve de donde está PSOE: Busca los votos fronterizos con UCD PCE: Resaltarán su

servicio a la democracia AP: Necesita clarificarse ante la Constitución como lo vengo haciendo hace

años, que se olviden del esquema histórico 1931-1936.

TERCERA.—Los sondeos de opinión muestran que los movimientos electorales serán muy pequeños y

que figura^ como dato esencial del problema, la pugna. UCD-PSOE como elemento decisor de la

contienda. Comunistas y aliancístas "acompañarán" a log vencedores, los primeros, contentos de estar

vivos, y los segundos, descontentos de estar ail margen. Pero no pueden hacer nada más unos ni otros.

En función de esos criterios, que creo compartidos por la inmensa mayoría de los cerebros de todos los

grupos, asistimos a la primera colocación en los espacios políticos.

LA UCD.—Por lo que se deduce de los trabajos ideológicos y programáticos de su I Congreso, se ha

ubicado en su posición de siempre y se ha convencido de que ésta es muy satisfactoria. Ninguna

tendencia ha logrado llevarla hacia 3a derocha ni, muchísimo menos, hacia la añoranza. Pero tampoco se

ha embarcado en un programa pseudosocialista como pretenden otros, que tenían la idea de que podían

arrebatar votos verdaderamente socialistas mediante unos programas "muy avandados".

El peligro pora la UCD no consiste en su programa de partido, sino en su gestión como Gobierno. Dado

que tiene la responsabilidad de resolver los problemas, el electorado la Juzgará por su activo real teniendo

menos en cuenta los problemas ya resueltos—transición, Constitución, libertades—como los problemas

presentes—terrorismo, crisis económica, sociedad de futuro—.

EL PSOE.—Lag últimas declaraciones de Felipe González son, a mi entender, un primer manifiesto

electoral. Han sido hechas al prestigioso diario "ABC", lo cual quiere decir que buscaba esa clientela

conservadora y monárquica. El contenido responde a la idea de desdramatiaar el hecho socialista ante

esas clases sociales, demostrándoles que es un hombre con una ideología no marxista y con unos métodos

de compromiso con todas las fuerzas sociales, incluida la gran Banca.

En conjunto, eso quiere decir que la dirección socialista apunta a la misma tesis que UCD, el centro

sociológico del electorado, y que prefiere perder militantes radicalizados, pero no quiere perder votos.

Dada esa característica común a UCD y PSOE, la campaña, electoral versaría sobre la "oferta de la

gestión". UCD diría: "Nosotros hemos demostrado que sabemos hacerlo bien"; PSOE diría: "Somos

capaces de hacerlo aún mejor." ¿Son iguales, por consignientel ios dos partidos? No. Son iguales en su

adscripción a las tesis moderadas en los procedimientos, pero uno y otro partido conducen a resultados

objetivamente contrapuestos, Por eso, la campaña sería importantísima, y su resultado, tal vez, decisivo.

De quien gane o quien pierda depende eso tan vago, pero tan concreto, del "tipo de sociedad" que prefiera

cada votante.

LOS OTROS DOS.—Los comunistas, de ser llevados a unas elecciones que no quieren, Insistirían en su

línea carrillista: cooperación con el régimen democrático y afianzamiento de las instituciones presentes,

incluida la Corona. No tienen una esperanza de Gobierno, pero apuntan a convertir a la sociedad entera a

sus tesis.

La incógnita,, relativa incógnita, es Alianza Popular. Este partido quiere las elecciones porque juzga que

el 15 de junio fue maltratada por el electorado. Pero tiene un problema previo a la campaña electoral y es

su posición respecto a la Constitución. Importantes figuras suyas son abiertamente opuestas a esta

Constitución, con lo cual reabren el proceso constituyente que tanto trabajo está costando cerrar. En esas

condiciones, ¿votaría por ellos un electorado, por derechista que sea, con el peligro de reabrir ese proceso

constituyente? Mi opinión personal es que si no aceptan, su propio electorado no quiere sumarse a la tesis

revisionista.

Luis APOSTUA

 

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