Autor: J. M. G. O.. 
   Toledo también es Castilla     
 
 Informaciones.    10/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

TOLEDO TAMBIÉN ES CASTILLA

Termino de leer en su diario (3-X-77) la noticia sobre la reunión llevada a cabo en Valladolid para tratar de la autonomía castellano-leonesa. Es indudable que tal acontecimiento es de vital importancia para dichas comunidades históricas, que, por otra parte, fueron el núcleo que engendró el nuevo reino cristiano, juntamente con Aragón, el concepto moderno de España. Cada vea que un pueblo consigue salvar su individualidad y su caracterología, entiendo debemos alegrarnos todos aquellos que, de un modo vi otro, nos sentimos vinculados con nuestro entorno y nuestro origen histórico, de tal manera Que, sin perder la unidad de lo que taato ha costatío formar a lo largo de muchos siglos, nuestra España, podamos favorecer y potenciar todos esos elementos que configuran la base cultural, ideológica e histórica de Jas diversas comunidades. Creo que, con todo lo dicho, me presento como alguien que defiende a ultranza el hecho de que los vascos sean vascos; los catalanes, catalanes; los olvidados gallegos, gallegos, y asi todas las unidades socíopolíticas que existen en España. Pero que también los castellanos deben ser castellanos.

En la noticia a que hacia referencia al comenzar se determinaba por los asistentes a la reunión quiénes son y, por exclusión tácita, quiénes dejaban de pertenecer a la comunidad castellana. Supongo, contra tal libertad, que estos señores deben ser profundos investigadores de nuestra Historia o quizá dotados de extrañas y poderosas facultades para asi proceder. Yo, no obstante, me atrevería a hacerles algunas preguntas, como por ejemplo: ¿Cuál es el origen institucional de la comunidad castellano-leonesa? ¿Qué es lo c.ue origina Castilla y dónde está su final? ¡Qué procedencia tiene el reino de León? ¿Por qué es castellana la ciudad de Avila y no la de Talavera, o Cuenca? Me veo en la obligación de presumir que habrá respuestas concretas e incuestionables; porque de otro modo, hay en E»paña otras ciudades y provincias que también llevan el calificativo de castellanas.

Precisamente entre esas ciudades se encuentra Toledo, pequeña capital de la submeseta sur, que en la actualidad casi todos han olvidado, salvo para «ver Toledo». En mis pequeñas incursiones por la, Historia he visto datos, no sólo de aconteceres, sino Institucionales que me hacen quedar perplejo ante delimitaciones como la anteriormente apuntada. A modo de indicación, me gustaría recordar la absoluta idea de continuidad que existe entre el visigótico reino de Toledo y el reino de León. Cómo podemos olvidar la base ideológica y jurídica de este segundo reino, que estaba en los famosísimos Concilios de la ciudad del Tajo. Quizá hayamos olvidado también que Toledo fue reconquistada por Alfonso VI, al vencer al taifa moro; pero Alfonso no era rey de Aragón o de Navarra, sino que era rey de Castilla, ocurriendo su hagan a muy a principios del siglo XI.

Para muchos estos argumentos no serán definitivos. Podrán decir: Granada también fue conquistada por reyes, que lo eran de Castilla y Aragón; o Badajoz, o Sevilla. Cierto. Pero también lo es que la evolución posterior s, estas fechas dio a las comunidades extremeña y andaluza unos caracteres propios, consecuencia de circunstancias y razones económicas, políticas, etc. Sin embargo, esa misma evolución supuso en la tierra toledana un afianzamiento de lo castellano, que, desgraciadamente, ha ido en progresiva decadencia, al igual que en las provincias cíe Valladolid o Falencia.

Por otra parte, la causa de que tal situación se haya producido me resulta incómoda, pues pocas razones hay para la exclusión de la comunidad castellana de la provincia de Toledo, y ninguna de ellas histórica. Hace algún tiempo leía en la Prensa a un dirigente político, al hablar de las posibles autonomías, referirse a tina denominada «región centro». Tal término me es difícil de digerir, más que nada porque no veo antecedente opie hagan referencia, a dicha comunidad. Mi sorpresa, desgraciadamente, tornó en preocupación cuando otros representantes políticos o consentían y callaban, o se reafirmaban. En razón de ello, ta situación me ha hecho pensar que la verdadera causa del arrinconamiento de las provincias tíe Castilla sur ha sido, y es, debido a determinados intereses, ajenos totalmente a las gentes que poblamos dicha zona. No creo que nadie en estas tierras se conforme con seguir sufrieado, en el futuro, las consecuencias del olvido, o quedar relegados a mera válvula de expansión de una megalópolis. Señores, quiero reivindicar para as. y mis queridas gentes de Toledo la condición de castellanos, porque a ello tenemos pleno derecho, y queremos también no ser marginados en este momento importante para España y para nosotros, los castellanos del Sur.

J. M.G. O.

 

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