Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Campaña electoral 22-J. El puño y la rosa. 
 La rosa en un puño     
 
 Diario 16.    09/06/1986.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La rosa en un puno

Abel Hernández

La rosa que se aisla en una mano, no; la rosa connatural al aire que es de todos.

José Ángel Valente

La primera parte de la campaña ha confirmado que en las elecciones del 22-J se ventila, sobre todo, si el

PSOE reafirma su poder hegemónico en España por tiempo indefinido y si sobrevivirá a las urnas la

actual coalición de derechas encabezada por Fraga. Los socialistas luchan por el poder absoluto en el

Parlamento, y hablan de la necesidad de un «Gobierno fuerte» para modernizar España. Esto trae malas

resonancias e inquieta a no pocos demócratas. El fantasma de media España imponiendo su dominio

sobre otra media planea sobre las urnas. Es notorio que el PSOE parte como claro favorito. Nadie pone en

duda su victoria. Este es su gran éxito de partida. Los sondeos confirman el pronóstico. Hay, sin embargo,

dudas razonables sobre el alcance del triunfo. Los expertos, en general, admiten que, dado el predominio

del poder socialista sobre la sociedad española, los votos socialistas están sobreva-lorados en las

encuestas—hay un difuso temor al poder—, lo mismo que hay ciudadanos que ocultan su voto a Fraga.

Puede afirmarse, sin embargo, a estas alturas que el PSOE roza la mayoría absoluta, y que el despliegue

de su campaña es el más amplio y más costoso. Valdría la pena que se cumpliera la promesa del

presidente González de que el Tribunal de Cuentas «auditara» los gastos electorales de cada fuerza

política. Felipe es verdaderamente omnipresente. Lo más notable de su imagen (un tanto descompuesta,

con un ojo más grande que otro) es que Felipe ha perdido el candor del 82. El «felipismo» se admite o se

denigra, pero ya no entusiasma. La oleada del cambio llega muerta a las playas electorales. Los socialistas

sólo ofrecen continuar el camino. Su objetivo principal es el de permanecer en el poder. El pragmatismo

autoritario no deja sitio para las utopías. La libertad, lo mismo que la rosa, está metida en un puño.

Estos son los temores. Estas son las cautelas que se ponen a un triunfo cantado, que no deja de ser, como

mucho, el triunfo de la astucia, de la mediocridad y del «mal menor». Por eso, los dirigentes socialistas

han pretendido que esta campaña electoral fuera prácticamente plana, con excursiones de fines de

semana, con autobuses pagados y bocadillos, como en los viejos tiempos. Los socialistas y los

conservadores mantienen una especie de pacto. Quieren conservar el actual tinglado político de falso

bipartidismo. Por eso han venido entrevistándose durante la campaña respresentantes de uno y otro

bando. Baón y Galeote han sido los encargados de preparar la traca final: el debate televisado entre Felipe

y Fraga. ¡Qué espectáculo! Es evidente que el presidente González lo pasaría mucho peor con otros

candidatos. Dada la situación de Fraga, es imposible evitar en esto la sensación de tongo.

 

< Volver