Autor: Jáuregui, Fernando. 
 Elecciones, el 22 de junio. 
 Un encaje de bolillos llamado "operación reformista"  :   
 Miquel Roca ha denido superar dificultades y contradicciones para poner en marcha el PRD. 
 El País.    28/05/1986.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL PAÍS, miércoles 28 de mayo de 1986

POLÍTICA

Un encaje de bolillos llamado "operación reformista´

Miquel Roca ha debido superar dificultades y contradicciones para poner en marcha el PRD

F. J., Madrid

"Todo lo ha hecho bien". Con estas palabras, el presidente del Partido Reformista Democrático (PRD),

Antonio Garrigues Walker, calificaba recientemente la obra de Miquel Roca, inspirador de la operación

política que lleva su nombre. Garrigues, el gran sacrificado en esta operación, parecía hacer referencia no

tanto a los resultados de la misma —aún pendientes del definitivo veredicto de las urnas— cuanto a las

dificultades de toda índole que han debido superarse para lograr presentar a Roca, en la publicidad

electoral del PRD, como Por fin, la alternativa. La operación reformista es, en realidad, un complicado

encaje de bolillos tejido por Roca en tres años. El encaje ha sido el signo del partido desde su creación, a

partir del pequeño Partido Demócrata Liberal de Garrigues, hasta la constatación de que Roca no tenía la

menor intención de pasar a militar en la nueva formación auspiciada por él, abandonando la dirección

"por delegación" de Convergencia Democrática de Catalunya. Así, se da el caso de que ni el cabeza de

lista de la operación en Barcelona (el propio Roca), ni el de Madrid (Federico Carlos Sainz de Robles)

militan formalmente en el PRD; Sainz de Robles, ex presidente del Consejó General del Poder Judicial,

fue fichado a última hora, tras no pocos meses de conversaciones y contactos, y dejó relegado a Garrigues

al segundo lugar en la candidatura madrileña. El ensamblaje legal en la operación reformista de CDC y,

anteriormente, de Coalición Galega tampoco fue cosa sencilla —máxime cuando una parte de los socios

gallegos intento sacudirse el yugo de Roca tras las elecciones autonómicas del pasado mes de

noviembre—, ni fácilmente aceptada por los comentaristas políticos. Menos traumático resultó, en

cambio, explicar cómo autotitulados social-demócratas —comenzando por el propio Roca y continuando

por Juan Antonio García Diez y Carlos Bustelo, por ejemplo— se incluían, de hoz y coz, en un partido

considerado el socio español de la Internacional Liberal.

"El futuro soy yo"

Sin embargo, pese a las aparentes complicaciones y contradicciones de este encaje de bolillos,

prácticamente inédito en España, y pese, también, a las malas noticias aportadas por los sondeos, que

indican que el reformismo es aún poco conocido entre los españoles, las primeras impresiones muestran

que Roca está logrando llevar el barco a buen puerto. "Adolfo Suárez es la historia, yo soy el futuro",

suele decir el hasta ahora portavoz de la Minoría Catalana. Aparentemente, buena parte del poder

económico piensa lo mismo y, mientras el ex presidente del Gobierno se ve estrangulado por la falta de

créditos, la campaña de Roca se verá nadando en la abundancia. También algunos políticos, procedentes

de la extinta UCD y hoy militantes en la Coalición Popular, parecen intuir que Roca tiene porvenir en esta

carrera, y ya han apalabrado "conversaciones" para después del 22 de junio, aunque "habrá que ver los

resultados".

 

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