Autor: Urbano, Pilar. 
   La reforma, en marcha: funcionó la urgencia     
 
 ABC.    26/05/1976.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

ABC. MIÉRCOLES 26 DE MAYO DE 1976.

Hilo directo

LA REFORMA, EN MARCHA: FUNCIONO LA URGENCIA LA REFORMA

Se puso en marcha ayer, a las once de la mañana. Fraga diría, horas después, «estoy inaugurando una histórica serie de debates de estas Cortes, en torno a un proceso legislativo de la mayor trascendencia para el país». Sus señorías ocuparon puntualmente los escaños del hemiciclo dispuestos a «asistir» —poca dinámica de intervención parlamentaria huboa una tramitación de urgencia.

El sistema funcionó, y en pocas horas se aprobó la íey reguladora del Derecho de Reunión. Quizá por el procedimiento de Comisiones se hubiesen tardado meses. Sin embargo, algunos procuradores acusaban disconformidad con la mecánica.

UNA SESIÓN ENCORSETADA

Una sesión plenaria larga, laboriosa, concienzuda, pero encorsetada. Democracia -con corsé, exactamente. Daba la Impresión de estar presenciando una «puesta en escena», en la que todos los parlamentos e intervenciones están previstos, y no caben elementos sorprendentes. Los procuradores que fueron ocupando el estrado de oradores consumieron su tiempo, salvo Rosón Pérez. Por cierto...

Por cierto, el presidente, Fernández-Miranda, desveló pronto la clave de su Interpretación de las veinticuatro horas Utop-time» para debatir el proyecto legal): «entre el rigor jurídico y la ambigüedad política», había declarado. Y ayer, dirigiéndose al primer enmendante, dijo: «Me gustaría que no consumiese usted más de veinte minutos; pero dispone su señoría de media hora.» Así pues, la distancia cronométrica jurídico-política hay que entenderla en cuestión de diez minutos.

• EL GOBIERNO, EN PLENO Ausencias en algunos escaños. Más asistencia por la tarde. Sin embargo, el Gobierno compareció en pleno por la mañana; al reanudarse la sesión, a las cinco de la tarde, estaban vacíos los azules asientos de Areilza, Garrigues (llegó después), Alvarez-Arenas y Robles Piquer, que también entró con retraso.

El «cortejo» —por así decir— del Gobierno avanzaba hacia el salón del Pleno a las once menos dos minutos. Observo oue los presidentes Arias y Fernández-Miranda marchaban juntos, pero en silencio.

No les veo cruzarse una palabra en todo ese tramo de pasillos. En cambio, detrás, Fraga y Garriffues bromean divertidos. Tras ellos, Areilza «despacha» al paso con López Rodó, imagino que lina cuestión vienesa. Solfa sonríe, solo. Apurando sus respectivos cigarrillos, el ministro del Ejército y el de Defensa.

Y Adolfo Suárez corresponde a las felicitaciones de los procuradores qttte bordean el pasillo. Oiaro a un consejero nacional, catalán, «ue le dice, riendo: «¡Enhorabuena. Adolfo! El telegrama de Villaverde ¿nos lo enviaste tú...? ¡Es broma!» El telegrama. ¡Santo cielo! Cayó como un artefacto en>tre los consejeros nacionales el telegrama que la víspera les hizo llegar el marqués de Villaverde para propiciar sus votos:

«En memoria del Caudillo Franco —decía textualmente— me he presentado a la elección. Cumple en conciencia con tu deber. Gracias.* Y, por lo visito y oído, no pocos votos se te volvieron abstenciones.

• IMPRESIONES DEL CONSEJO

Algunos consejeros me dan sus Impresiones personales, de primera mano, en torno al clima de votación en la plaza de la Marina Española, en el Pleno del Consejo Nacional: «Silencio, cierta tensión... y pocos comentarlos.» «La opción era diffcil: o el ministro o el yerno del Caudillo.» «La retirada de Pínula puede haber sido un golpe político magistral, pero nos ha puesto en una tesitura comprometida.» «Que en absoluto debe interpretarse que el Consejo Nacional ha rechazado a una persona emparentada con el Caudillo. Son otras las razones.» «Las abstenciones son muy elocuentes en este caso.» «Es lóeico. y justo, que el ministro secretario general del Movimiento sea consejero nacional.» «Sería más aconsejable que Martinez-Bordiú comenzara su carrera política en las elecciones a diputado del Congreso.» Etcétera. Y ningún consejero nacional opinante desea que salga a relucir su nombre, i Cosas!

• EX MINISTRO CON MULETAS

Con muletas y demacrado, Tomás Allende, ex ministro de Agricultura. Me cuenta que sufrió una caída del caballo hace cosa de un mes y se fracturó la cadera. Ha guardado cama todo este tiempo.

Girón no «ulere hacer declaraciones. «¿Sobre la elección de consejero nacional? ¿Como puedo yo saber 1» que ha pasado por la cabeza de los electores? Prefiero no hablar de ello.»

• LAS RAZONES DEL MINISTRO

Adolfo Suárez también está lacónico. Por la mañana me dice, protocolariamente: «Agradezco mucho a todos los míe me han votado... Pero no tengo nada que decir sobre el Consejo Nacional, ni sobre el futuro Parlamento. Está en él proyecto de ley. Prefiero no hacer declaraciones ahora y elegir el momento oportuno para hablar.» Por la tarde, y como si continuase, la conversación, le pregunto: «A propósito de oportunidad, ¿por qué no se presentó usted a la primera elección >te consejeros y tf lo ha hecho ahora?

Tan ministro era usted entonces como hoy...» Y responde como una íleoha: «Ahora lo he consideradlo políticamente conveniente. Antes, no. Una serie de consejeros querían patrocinar mi candidatura (entiéndose que yo >no me be presentado»; las dos primeras veces rehusé, y esta vez he aceptado. Eso es todo» Licinio de la Fuente me adelanta la noticia del fin de los trabajos de la ponencia de Justicia, que hoy, 26, firmaré el informe sobre el proyecto de ley que modifica daterminados artículos del Código Penal. No han consumido, pues, su ttop-time». Tenían hasta el día 28.

• FRAGA HA HABLADO

Cincuenta minutos sin pausas. Y flos sorbos de agua. Los 36 folios del discurso circularon desde la mañana, restándole expectación. De todos modos, está vacío el bar y lleno el hemiciclo. Voz firme, arengatoria. Lee, declamando sobriamente, y a buena velocidad. Densidad conceptual, riqueza de datos y citas inteligente carpintería en el entramado de su raciocinio. Un detalle: no alude a «los 40 años de caudillaje de Franco». Es recibido con reconocimiento admirativo y frialdad. Al 50 por 100. Fraga lleva un enorme maletín portafolios color cuero crudo, y tirantes de goma ancha, con los colores nacionales.

• MONTEJURRA

Quedo charlando con el teniente generad Campano. Le recuerdo el anterior Pleno: «¡Menuda actividad hubo aquí aquel día.... con las constantes noticias de los evadidos de Segovia!»

—¿Qué hay de Montejurra. general?

—iSiguen las investigaciones y los trámites judiciales.

—Se ha censurado a las Fuerzas de la Guardia Civil por su ausencia en las vísperas y en el día de la concentración.

—Pero no es cierto. La Guardia Civil estuvo, registró la zona y no encontró tiu mas. Si había personas armadas, tendrían sus pistolas y metralletas bien ocultas y no a la vista, como se ha dicho. También ayodó la Guardia Civil a disolver la concentración, y se evitó mucha sangre. Montejurra pudo haber sido una carnicería... Ademas, ¿es lógico imaginar que se va a utilizar una reunión piadosa, una romería, un Vía Crucis. en acto político y de violencia?

—¿Cómo entró don Hugo Carlos?

—Aún no está aclarado ese punto. Parece ser que en barco, por Santofia, y lueSp en coche. O... campo a través, a pie por el Pirineo, burlando el puesto de frontera. ¡A saber!

• OPINAN LOS MINISTROS

El vicepresidente para Asuntos de la Defensa, teniente general De Santiago, comenta con su colega del Aire, Franco Iribarnegaray, el discurso del ministro Fraga:

«¡Magnifico, sin desperdicio!». «Una exposición detallada y documentadísima, una lección de Derecho comparado y de historia, para entrar luego a fondo en la libertad, dentro de un orden».

Garrigues y Díaz-Cañabate me dice:

«No se ha limitado Fraga al tema d«l derecho de reunión; lo ha encuadrado en el panorama global de la reforma sin ruptura, desde el punto de vista del Gobierno.»

NO –HAY «CAPÍLLITAS» EN EL GOBIERNO

Osorfo, ministro de la Presidencia, da tas últimas caladas a su cigarrillo. Los timbres han avisado el fin de un descanso. «Fraga ha hecho una gran defensa de los derechos humanos. No ha entrado a fondo en el tema de la reforma». Le pregunto si hay, si ha habido, disensiones en di seno del Gobierno. Niega rotundo: «Ni disensiones, ni ccapillitas, ni diferencias graves.»

—¿Tienen ustedes conciencia d>s transltoriedad, ministro?

—No. Estamos empeñados en hacer ana reforma, y sabemos «ue después habrá elecciones... y el pueJMo decidirá. Eso «s todo,—Pilar URBANO.

 

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