Plenos en las Cortes y en el Consejo Nacional. 
 La ley que regula el derecho de reunión, aprobada  :   
 Adolfo Suárez, ministro secretario general del Movimiento, nuevo consejero permanente del Grupo de los 40. 
 ABC.    26/05/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

PLENOS EN LAS CORTES Y EN EL CONSEJO NACIONAL LA LEY QUE REGULA EL DERECHO DE REUNIÓN, APROBADA

Adolfo Suárez, ministro secretario general del Movimiento, nuevo consejero permanente del «Grupo de los 40»

MADRID. (De nuestra Sección Política.) Las Cortes, en el primer Pleno celebrado con arreglo a las normas del procedimiento de urgencia, dieron «luz verde» al proyecto de ley que regula el Derecho de Reunión. Veintisiete días después de que el presidente Arias anunciase, a través de la* cámaras de la televisión, un calendario para la reforma, el primer proyecto ha pasado por las Cortes, que lo han aprobado con sólo cuatro votos en contra —los señores Zamanillo, Mendoza Ruiz, Galelí Poblador y Esquer Gabaldón— y veinticinco abstenciones.

Con la aprobación terminaba una jornada, la de ayer, marcada politicamente por «I inicio de la reforma y que había comenzado con ta «lección de Adolfo Suárez, ministro secretario general del Movimiento, para cubrir la vacante producida por el fallecimiento de José Antonio Efola, en el «Grupo de los 40» consejeros nacionales permanentes. Cuarenta y un votos de diferencia lo separaron de otro candidato, el marqués de Villaverde.

ANIMACIÓN.—Bn el palacio de la Carrera de San Jerónimo la expectación Inicial era extraordinaria. Mucho antes de las once, comenzaron a llegar los «padres de la Patria» que comentaban en el bar, en los pasillos, por todas partes, el nuevo sistema que, momentos después, iba a iniciar su rodaje.

El Pleno comenzó puntualmente. Como pórtico deja sesión, unas breves palabras del presidente recordaron a tres procuradores recientemente fallecidos. Luego todo fue normal, como de costumbre: acta del Pleno anterior, aprobada..., excusas..., incorporación de tres nuevos procurador juramento...

El debate sobre el proyecto de !ey que regula el derecho de reunión se inició con una brillante exposición del ponente, señor García-Valdecasas, sobre la necesidad de esta ley...

Intervinieron luego los enmendantes, que habían presentado observaciones generales a la ley.

No había ninguna enmienda a la -totalidad. Fueron defendidas las tesis respectivas por los señores Rosón Pérez, Peris Gimeno, Lamo de Espinosa, Ángulo Montes, Regalado Aznar...

A las dos de la tarde se interrumpió e>l debate con la impresión general de que la normativa de urgencia no había cambiado nada.

SESIÓN DE TARDE.—AJ reanudarse la sesión, pof la tarde, el discurso del vicepresidente del Gobierno para Asuntos del Interior y ministro efe la Gobernación, señor Fraga Iribarne, elevó el clima de expectación. Fraga leyó sus 37 folios en cuarenta minutos. Todo un récord.

Fue escuchado atentamente i y apjaudi´do irregularmente: en linos sectores ¡del hemiciclo, con entusiasmo; en otros, con frialdad; las manos de algunos procuradores no se movieron...

Pero fa sesión había ganado altura. A partir de ese momento los acontecimientos se precipitaron... La Ponencia respondió por boca del señor Díaz-Llanos, que, entre bromas y murmullos, anunció el propósito de aceptar algunas de las enmiendas y pidió tiempo para meditar sobre la propuesta definitiva.

Unos minutos más tarde se producía et ofrecimiento de modificaciones de ta Ponencia, que suponía la aceptación de algunas posturas defendidas hasta el último Instante...

VOTACIÓN.—El señor Fraga Iribarne aceptó (as modificaciones en nombre del Gobierno y pidió al presidente de las Cortes que el proyecto de ley fuera votado en bloque.

El señor Fernández - Miranda actuó con presteza: dijo no a !a petición de votaciones independientes para varios artículos. Anunció la votación nominal para el caso de que surgiera la menor duda. Pidió que se pusieran en pie quienes se opusieran a la ley. Sólo lo hicieron cuatro procuradores. Veinticinco se abstuvieron. La ley quedó aprobada sin más y la sesión se levantaba a las siete y veinte de la tarde. La tramitación de urgencia, tenta en su desarrollo irricíail, resultó rápida y expeditiva en su desenlace. Ya tenemos regulado por ley el derecho de reunión.

ADOLFO SUÁREZ, CONSEJERO.—El Consejo Nacional, reunido a las nueve y media de la mañana, procedió a cubrir la vacante originada ert e4 grupo de los 40 por el reciente fallecimiento de José Antonio Elola Olaso. La tema iniclalmente seleccionada por los 39 del grupo vitalicio experimentó una baja voluntaria: Carlos Pínula, en la imposibilidad de retirar su candidatura, que había sido presentada por quienes le votaron, rogó a todos los consejeros que no tuvieran en cuenta su nombre a la hora de la elección. Et duelo incruento quedó planteado entre dos nombres: Adolfo Suárez, ministro secretario genera) del Movimiento, vicepresidente del Consejo Nacional, con un largo «curriculum» político a !a espalda, y Cristóbal Martínez Bordíu, marqués de Villaverde, hijo político del Caudillo Franco, médico cirujano ilustre, pero 3ln experiencia política...

Los consejeros nacionales se inclinaron masivamente por el señor Suárez, que reunió en su apoyo 66 votos. El marqués de Villaverde tuvo el respaldo de 25 consejeros y otros 11 votaron en blanco. Según la tey, el señor Suárez será consejero nacional hasta el año 2007.

 

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