Autor: Sebastián Bueno, Pablo. 
 El presidente Suárez llega hoy a Ecuador. 
 Figueiredo admite la posible influencia en Brasil del proceso democrático español     
 
 El País.    09/08/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

POLÍTICA

El presidente Suárez llega hoy a Ecuador

Figueíredo admite la posible influencia en Brasil del proceso democrático español

PABLO SEBASTIAN, ENVIADO ESPECIAL, Sao Paulo (Brasil)

El presidente de la República Federal de Brasil, Jo3o Figueiredo, afirmó en Brasilia, en la noche del pasado martes, que «el ejemplo del proceso político español puede tener influencia en la transición hacia la democracia iniciada por Brasil». Esta declaración fue hecha por el presidente Figueiredo en unas declaraciones a los enviados especiales de EL PAÍS y Diario 16, en presencia del presidente Suárez, quien ayer concluyó su visita oficial a este país, y que hoy llegará a Ecuador.

bl presidente Figueiredo, en sus declaraciones, al término de la cena que el jefe del Gobierno Español ofreció en su honor en la embajada de España, se declaró muy satisfecho del resultado de la visita del presidente Suárez: «No podía ser mejor», afirmó, y añadió que «España y Brasil abren, desde ahora, un nuevo período de amistad y cooperación entre ambos pueblos». Fue en el momento en que formulamos la pregunta de si el viaje de Adolfo Suárez podría influir en el proceso político portugués cuando el presidente del Gobierno Español se sumó a la entrevista, diciendo: «¿Por qué tendría que influir? Este es un tema interno de Brasil.»

El presidente Figueiredo agradeció el capote echado por Adolfo Suárez, y después de volcarse en elogios sobre el primer ministro español: «Un gran político, inteligente, de gran preparación, etcétera», afirmó que «el viaje no tenía porqué influir, aunque sí el ejemplo del proceso español. Que más quisiera yo que poder hacer lo mismo en Brasil», exclamó sonriente Figueiredo. Por último, interrogado el político brasileño sobre un posible viaje a España, añadió con sorna: «Eso depende de que me deje la oposición.»

La broma fue recogida con rapidez por los máximos representantes de la oposición legal o tolerada hoy en Brasil, Paolo Brossard y Ulisses Guimareis, portavoz en el Senado y presidente, respectivamente, del partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB). Brossard dijo: «Por mí, Figueiredo puede marcharse mañana mismo a España y recibir a Suárez cuando llegue.» Brosssard, que no descarta la posibilidad de que su.partido invite en breve a Felipe González a visitar Brasil, se mostró, por otra parte, favorable a la legalización del Partido Comunista brasileño.

El tema de la amnistía es una de las cuestiones más debatidas en la prensa y medios políticos de Brasil.

Algunos diarios gubernamentales han querido situar declaraciones de Suárez contra el terrorismo en España y en el mundo como argumento para excluir en este país a quienes han combatido con las armas el actual régimen. La amnistía será concedida en septiembre, al parecer de una manera poco generosa, como nos insinuó el propio ministro del Interior, Mario Anduazza, en la misma cena ofrecida por Suárez. Para el señor Anduazza, la amnistía llegará en septiembre, como está previsto, y «excluirá los delitos comunes y de terrorismo», sin matices.

También, el ministro de Justicia de Brasil, Antonio Pórtela, se mostró cauto sobre la amnistía, aunque no excluyó el que, al igual que se hizo en España, su país decida dar una segunda amnistía política.

Fin de fiesta en Brasil

Por lo que se refiere al viaje del presidente Suárez, en términos concretos se pueden decir pocas cosas: se han puesto en marcha unas nuevas relaciones diplomáticas, que no existían apenas, y la oposición brasileña aprovechó el desplazamiento para intentar acelerar el proceso democrático. No hubo mucho más. Sí un comunicado oficial conjunto, completamente literario, en el que se señala la oposición a todo intento de «establecer zonas de influencia» -cabe aquí recordar la historia expansionista de Brasil, con citas a los derechos humanos y políticos (lo que en estas latitudes es hoy por hoy una simple ilusión) y una mención al papel que España puede representar en la CEE en defensa de Iberoamérica.

 

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