Autor: Cavero, José. 
   Visión de presente     
 
 Arriba.    16/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ínterpersonal

VISION DE PRESENTE

SOY de los españoles de a pie —con utilitario— que se han quedado de una pieza cuando han oído hablar, a estas alturas, de que, lós Cortes siguen reuniéndose, de que sus Comisiones siguen teniendo trabajo que elaborar, de que los señores procuradocés de una legislatura inicialmente concltílda y posteriormente prolongada durarrfe meses siguen inasequibles al desalienj^ impasible el ademán, dando a luz artículos y versículos de nuevas leyes. Y me he quedado de una pieza porque voté, y a favor en el reciente referéndum para ´la Reforma Política. Tal Reforma Política presuponía, entre otras novedades dignas de consideración, la remodelación de una serie de instituciones que la opinión pública venía considerando anacrónicas, escasamente útiles y, por encima de todo, insuficientemente representativas. Entonces, uno, en su ingenuidad, creyó aquellas bellas palabras con que obsequió al ochenta y tantos por ciento de la población española, aquella madrugada del 16 de diciembre último, el Ministro de información y Turismo, Andrés Reguera Guajardo «Este es el día uno de la democracia». Creo recordar que dijo ´—cito de memoria.

Tampoco está en mi memoria la fecha exacta en que ese texto legal para la Reforma Política apareció ublicado en el «Boletín Oficial del Estado». Veinte días después —si no han llegado ya tienen que estar a punto de «caer»—? su vigencia para el país, en calidad de Octava Ley Fundamental, es implacable, y obliga absolutamente a todos; «del Rey abajo, ninguno» queda excluido de su cumplimiento y observancia, incluyendo a quienes votaron que no o prefirieron abstenerse.

Entonces, y si todo lo dicho tiene una mínima coherencia, ¿cómo es posible mantener en pie las Instituciones cuya muerte se declaró, firmó y rubricó mayoritariomente por el país? ¿Cómo es posible que una Institución avejentada siga produciendo normas para estatuir la futura convivencia de los españoles, de las próximas generaciones de españoles demócratas?

Creo que parecidas conclusiones ha venido a hacerlas ante la propia Cámara —concretamente ante una de sus Comisiones— un parlamentario que defendió ardorosamente la Reforma y que en numerosas ocasiones ha defendido muchas de las cosas que han hecho posible un tempo nuevo. Fernando Suárez —no sé si descubro algún secreto al asegurar que no pocos partidos de centro y centro izquierda bien quisieran poder contarle entre sus hombres, pese a su franquismo, pese a su condición de «ex» incfuida en un curriculum brillante— es fácil de pronosticar que tiene un lugar seguro en esas nuevas Cámaras de la etapa democrática. En este caso, sorprendentemente, algunos líderes políticos que en otros casos hubieran solicitado certificados de «pedigree» democrático, certificados de no antecedentes de colaboracionismo», se han abstenido. No es, probablemente, el caso único de procurador «de antes» que asume perfecta y completamente el futuro —y el presente—, pero sí su más distinguido representante.

Y muy difícilmente, como él ha dejado bien claro ante algunas alusiones, podrá echársele en cara una «auto-ruptura» ideológica, un vulgar «cambio de chaqueta». Todo lo contrario. Es fruto de la más pura lógica y del raciocinio más clarividente.

José CAVERO

 

< Volver