Autor: Ribera, Manuel. 
 Flash de urgencia. 
 La ley de reforma política y el mensaje navideño de Don Juan Carlos I     
 
 El Alcázar.    08/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

FLASH DE URGENCIA

LA LEY DE REFORMA POLÍTICA Y EL MENSAJE NAVIDEÑO DE DON JUAN CARLOS I

DON Juan Carlos, en su reciente mensaje navideño, ha dicho: "La monarquía como la forma de Estado más adecuada para España, es capaz de asegurar la unidad de todos los españoles, la libertad y el ejercicio de los derechos humanos en el orden y en la paz. 4 todos los que sentís vocación por la política que es una forma noble y elevada de servicio a la nación, os animo a proseguir vuestro, camino con lealtad a la Corona, con escrupulosa honradez y poniendo siempre el bien general por encima de los intereses particulares".

Evidentemente estas palabras del Rey o son una clarificación meridiana de la Ley de Reforma Política o son un mentís y una desautorización de la misma. En efecto, en el artículo I de la Ley de Reforma Política, como en pleno jacobinismo, se afirma que "la democracia, en el Estado español, se basa en la supremacía de la Ley, expresión de la voluntad soberana del pueblo". En cambio, don Juan Carlos limita la dedicación política sin especificaciones, a la "lealtad a la Corona". Luego una actividad política, aunque sea "expresión de la voluntad soberana del pueblo", si es contraria a la "lealtad a la Corona", está totalmente marginada.

La Corona tiene una, misión específica en la vida española. ¿Cuál es? La de regir a "España como unidad política", en "un Estado católico, social y representativo". A esto se debe la Cbrona por definición substantiva e intransferible. En España no hay ningún fetichismo, sino una Monarquía al servicio de la Patria. Por ello, en la Ley Orgánica del Estado, en su artículo III, se dice claramente: Son fines fundamentales del Estado: la defensa de la unidad entre los hombres y entre las tierras de España; el mantenimiento de la integridad, independencia y seguridad de la nación; la salvaguardia del patrimonio espiritual y material de los españoles; el amparo de los derechos de la persona, de la familia y de la sociedad; y la promoción de un orden social justo en el que todo interés particular quede subordinado al bien común. Todo ello bajo la inspiración y la más estricta fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional promulgados por la Ley Fundamental de 17 de mayo de 1958, que son, por su propia naturaleza, permanentes e inalterables".

Lógicamente, la lealtad a la Corona está en función de esta programática expresamente determinada de la Ley Orgánica, que acabamos de indicar. Entonces, ¿qué hacer con la Ley de Reforma Política? Pues interpretarla a la luz de estas limitaciones, claramente expresada^ y recordadas por el Rey en su mensaje navideño. ¿Es que sería lealtad a la Corona tolerar partidos que conspiran contra la institución monárquica o que pretenden desnaturalizarla con el sufragio universal y un periodo constituyente para derrocarla? ¿Es que sería lealtad a la Corona dar vía libre a los partidos marxistes, todos de obediencia internacional, como los demócratas cristianos, y que intentan subvertir el orden civilizado de la sociedad española? ¿Es que sería lealtad a la Corona permitir la ikurriña, el separatismo vasco, los separatismos catalán y gallego, con su sofisticación de la historia, con sus- cantos de odio a España, con su cerril concepto de la economía al servicio de ioa -interesas bancarios de unos clanes perfectamente detectados?

¿Es que sería lealtad a la Corona que la propaganda del divorcio, del aborto, del amor libre, de la pornografía, de los feminismos antinaturales, tuvieran un libertinaje suelto y desbraguetado? ¿Es que sería lealtad a la Corona romper la unidad sindical para que se desbordaran los agentes de la lucha de clases, como dialéctica sistemática de destrucción social, a través de tantas sindicales que, por su ideario y propósitos, buscan la esclavitud de todos a través de una oligarquía estatal que pulverice la propiedad privada y encadene a los ooreros a los enfrentamientos sangrientos y actualmente las Comisiones Obreras, manejadas por el comunismo, únicamente intentan y procuran? ¿Es que seria lealtad a.la Corona que la escuela primaria, la segunda enseñanza, la Universidad, permanecieran dominadas por el marxismo, y por las más deletéreas doctrinas para pervertir a nuestra infancia y juventud? ¿Es que sería lealtad a la Corona que España perdiera su verdadera independencia, bajo imperativos de consignas masónicas, de homologaciones europeas contrarias a nuestros intereses?

Hay un amplio abanico de temas a plantear, que el reformismo contrario a España y a la Monarquía, impunemente soslaya y pervierte. Se impone una declaración elemental para que la Ley de Reforma Política sea interpretada bajo el sentido profundo que don Juan Carlos ha expresado en su mensaje navideño. Un monárquico francés, elocuentemente, decía: "El rey es nuestro, orden viviente". No hay Ley de Reforma Política contraria a la lealtad a la Corona. O sea, no pueden permitir los partidos republicanos, separatistas, marxistas, porque todos ellos propugnan postulados contrarios a la lealtad a la Corona.´ Es más, están mancomunados para destruirla lo más pronto posible. Quieren la tercera República, la que precipitaría irremisiblemente a España en el infierno comunista. Y aunque la Ley de Reforma Política señala el sufragio universal directo, como procedimiento de representación, también éste debe estar subordinado a la lealtad a la Corona. Si no fuera así, España estaría en período de liquidación. Porque ya dijo Miguel de Unamuno: ´Con el sufragio universal puede lograrse llegar a matar la libertad. Porque el sufragio universal no es jjpr si sólo garantía alguna de libertad. Y mucho menos de espiritualidad. Es más aún, y es que el sufragio universal puede llegar a ser la más terrible máquina para ahogar la personalidad humana. Porque a veces ocurre que los que votan no son hombres, sino cosas. Ello sin contar con que el voto se vende y es la propiedad real la que lo compra".

Es muy exigente lo que don Juan Carlos nos ha dicho en este mensaje navideño. La lealtad a la Corona —y ésta a la Ley Orgánica, en todos sus apartados—, es el eje de la vida española. Nadie puede concebir la Ley de Reforma Política como un quiste, que convertido en cáncer, gángrene y destruya nuestro sistema constitucional. ¿Qué la ley sea expresión de la voluntad soberana del pueblo y que funcione el sufragio universal? Bueno, sí, pero con lealtad a la Corona. O sea, que la Corona debe velar por la "unidad de destino en lo universal", por el "atacamiento a la Ley de Dios" por "un orden de Derecho, informado por los postulados de autoridad, libertad y servicio". La Monarquía existe para estas finalidades. De ahí que la lealtad a la Corona, a la que está supeditada la Ley de Reforma Política, no pueda burlarlas. Si esto alguien no lo entiende, el Rey lo ha dicho a la faz del mundo. Y no será en balde que se haga eco el Gobierno español de la voluntad del Rey, que expresa la aplicación de los juramentos que legitiman su autoridad.

Manuel RIBERA

 

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