Autor: Saiz, José Ramón. 
 Una etapa histórica para España (2). La aceptación de la reforma. 
 Dividió a la oposición     
 
 Pueblo.    30/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

UNA ETAPA HISTÓRICA PARA ESPAÑA

L» voluntad de diálogo con la oposición y el reconocimiento de te existencia de varias corrientes de opinión era expresado par primera vez en cuarenta años por un Gobierno español, >usto ocho meses después de la muerte de Franco. Ocho meses que representaron una pérdida de tiempo en la historia, según algunos cualificados políticos, pero que fueron necesarios para que, por fin, un Gobierno se decidiera a declarar que estaba dispuesto a trabajar por la instauración de un sistema democrático.

El calendario marcaba la fecha del 17 de julio y eran las tres de la madrugada cuando los periodistas, después de varias horas de espera, recibieron del ministro de Información y Turismo, señor Reguera, la declaración programática del Gobierno Suárez.

Es necesario, en principio, señalar que después dé la muerte de- Franco, sobre quien descansaba —como los hechos no han dejado de demostrar— toda una estructura política, la oposición comenzó a salir de la clandestinidad. Desde entonces ha pasado poco más de un año en el tiempo, pero no en la política. A pesar de que desde determinadas posiciones de la izquierda radical se diga de que en realidad Franco no ha muerto, que el sistema sigue intacto y que lo que está ocurriendo es una simple operación de adaptación a las nuevas circustancias, la realidad es que la sociedad española ha evolucionado en este tiempo lo que no ha cambiado en los cuarenta años de pasado.

Democristíanos, liberales y socialdemócratas aceptan la reforma, mientras socialistas y comunistas mantienen aún la tesis rupturista

El Gtmyeae-^y P. S.- Qr-fe-fc} significó un importante paso en la normalización democrática

La ley Electoral, clave en el futuro de las relaciones Ejecutivo-oposición

Desde la llegada de Suárez a la presidencia del Ejecutivo; los acontecimientos poimcos h»n mdt|ti*riA> uaa, fíujdjg .j& traordiñaria, con evidentes y ciertos síntomas de deshielo en las relaciones del Gobierno con la oposición. El referéndum, con una abrumadora victoria de. la democracia, y, sobre todo, el proceso reformista del Gobierno son los datos sobre los que está girando buena parte de los acontecimientos. A primeros de diciembre, con el congreso del P. S. O. E. (renovado), que contó con la presencia de los principales dirigentes socialistas mundiales, ha supuesto un paso importante para la normalización democrática, tanto desde el punto de vista gubernamental —el encuentro Suárez con Brandt, líder de la Internacional Socialista, es un ejemplo— como desde el ángulo de la oposición.

9 EL REY Y LA DEMOCRACIA

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La oposición de izquierdas y los mismos partidos de la derecha democrática comenzaron a salir de una larga clandestinidad, sin apenas cuadros de mando y menos una cierta base popular, a los pocos días de fallecer el anterior jefe del Estado. Con la promulgación de un indulto, confirmado Arias en la jefatura del Gobierno, y princ5pálmente después del discurso de la Corona (importante signo de los nuevos tiempos), comenzaba a ponerse en marcha la máquina de la reforma política, de la que el Rey. como se ha dicho en numerosas ocasiones, iba a ser su principal motor. El 3 de diciembre aparece la primera decisión de Don Juan Carlos, al nombrar para la presidencia de las Cortes y del Consejo del Reino a un hombre de conf´anza: Tor-cuarto Fernández - Miranda, prestigioso catedrático de Derecho Constitucional. que. si bien no gozaba entonces de fervor popular, se sabia que era un hombre dispuesto a secundar la voluntad real de ´levar al país a una democracia presen rabie ante Europa y aceptada por el. pueblo español. Sin embargo, la decisión •ñas importante tomada por el Rey viene meses más tarde, al eleg;r a Suárez como ¡efe de Gobierno. Desde entonces comenzaría el importante deshielo, que hoy es una realidad, entre el Gobierno v la oposición.

Por primera vez en muchos años, un jresidente de Gobierno se dirigía al pueblo en un lenguaje que nada tenía que ver con el pasado, refiriéndose a la opo-íición sin menospreciarla, además de ifirmar desde la misma esfera ofic´al iue la soberanía reside en el pueblo. En aquellos momentos lo que despertó mayor "tención fue la declaración sobre la reforma constitucional, el diálogo con la oDOsición y el inundo de la concesión de unas amnistía.

• LA LARGA MARCHA DE LA €POSICION

Si en el momento de la muerte de Franco la oposición democrática estaba esencialmente agrupada en dos bloques —la Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática—, en estos momentos, y conocidas las estrategias respectivas de la oposición ante el referendum, se puede decir que la línea de la aceptación o no de la reforma Suárez es lo que realmente ha dividido nítidamente en dos bloques a la oposición democrática: modera dos (democristianos, liberales, socialdernócratas y socialistas democrát icos) y radicales (socialistas marxistas y comunistas).

Fue en marzo cuando la oposición encontró una fórmula más viable para llegar al compromiso democrático. A últimos del citado mes se hacía pública la constitución de Coordinación Democrática, como fusión de la Junta Democrática (formada de la mano de dos personajes antagónicos, como Carrillo y Calvo Se-rer) y la Plataforma de Convergencia Democrática, que por entonces pres´día el dirigente democristiano Ruiz - Giménez, que se constituyó en puertas del último verano de Franco.

Coordinación Democrática iba a nacer. con cierta contrariedad de Fraga, entonces vicepresidente y ministro de la Gobernación, al confirmarse la presencia de organizaciones revolucionarias, como el Partido del Trabajo, O. R. T. o Movimiento Comunista de España. También se produjo una baja: García Lóoez, dirigente del P. S. D, E., abandonó la Plataforma cuando vio que la fusión con la Junta (de dominio comunista) era inevitable.

Las primeras tensiones en Coordinación, superados los siempre difíciles momentos iniciales, llega tras el triunfo, al menos aparente, de la línea de Trevijano, P. T. E.. O. R. T. y M. C. E. en la elaboración de una nota en relación con el segundo Gobierno de la Monarquía. La nota, que textualmente señalaba como «reaccionario» al Gobierno de Suárez, colocó a Coordinación Democrática en el centro de una dura campaña de crítica de todos los medios de comunicación, y pronto, tras la dinámica del Ejecutivo, se vio que el organismo creado en marzo se había quedado viejo. De ahí, que en vísperas del otoño, con una oposición desafiante en la calle y un Gobierno que no perdió los papeles en ningún momento, se creaba la Plataforma de Organismos Democráticos, que actualmente aglutina a Coordinación Democrática, La Taula de Forces Politiquea i Sindicáis de País Valencia, la Coordinadora de Fuerzas Políticas de Canarias, el Consell de las Baleares, la Asamblea de Cataluña y la Taboa Democrática de Galicia. .Hay que destacar que el Consell de Forces Politiques de Catalunya, que agrupa a doce partidos, recibió la negativa de

seis de sus partidos a coordinarse con el resto de la oposición del Estado español.

• CON EL REFERENDUM LLEGO LA DIVISIÓN

La primera «cumbre» dei i^ievo organismo —Plataforma »de Orjsj&ismos Democráticos— se celetíró en "Canarias, donde se fijaron siete condiciones mínimas que el Gobierno debería aceptar para que la oposición aceptase el referéndum. El Ejecutivo, que en aquellos momentos tenía centrada su batalla en las Cortes para la aprobación de la reforma política, no se pronunció sobre el comunicado de la P. O. D. ni celebró encuentros con la oposición antes de la consulta, ya que desde el primer momento los partidos más radicales de la oposición presentaron al Gobierno una clara opción abstencionista.

Es la campaña del referéndum la que va a dividir a la oposición. Mientras socialistas, comunistas y grupos revolucionarios de la extrema izquierda proclamaban y sugerían el abstencionismo al pueblo a través de los diversos medios de comunicación, los partidos moderados concedieron libertad de voto a sus militantes. Después, los resultados de la consulta, con una participación masiva del pueblo, significaron una decepción para los partidos de la oposición radical, mientras el Gobierno salía fortalecido de una consulta histórica, recibiendo el «sí» mayoritario de los españoles. La otra oposición, la extrema derecha, fue la gran derrotada.

No obstante, tras el referéndum, el Gobierno Suárez se preparaba para la negociación con la oposición, salvados los obstáculos principalmente, tras el encuentro oficial, primero en cuarenta años, entre un presidente del Gobierno español y representantes de la oposición; en esa memorable ocasión, concretamente, el «equipo» de la D. C. española.

La formación de una comisión negociadora, en principio, inviable por la presencia, comunista, abre las puertas a una negociación que parece muy próxima. Las garantías electorales será, sin duda, el punto más importante de las conversaciones, junto a una ley electoral pactada y el acceso de los partidos políticos a los medios de comunicación estatales.

Entretanto, la decisión encubierta de los partidos de la oposición moderada de aceptar la reforma de Suárez, que encabezan democristianos, socialdemócratas y liberales, ha dejado solos a socialistas y comunistas, que mantienen, junto al P. T., O. R. T. y M. C. E., la tesis rupturista.

Así están las cosas, en líneas generales, cuando todo parece estar listo para la negociación oficial entre el Gobierno y la oposición, a poco más de un año tan sólo de la muerte de Franco.

José Ramón SAIZ

 

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