Autor: Apostua, Luis. 
   El verdadero rostro     
 
 Ya.    21/03/1978.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

JORNADA ESPAÑOLA

EL VERDADERO ROSTRO

EL terrorismo no es un fruto de la clase obrera. El pistolerismo sindical—trágicamente abundante en los

años veinte—es ya un recuerdo histórico. La raíz del moderno terrorismo hay que buscarla en una especie

de intoxicación intelectual que bebe en doble fuente, el nacionalismo exacerbado y el ultra marxismo

aprendido en lecturas rápidas. Los hechos de Lemóniz ponen de relieve esta falsificación de actuar en

nombre de un ideal proletario para asesinar obreros.

De un lado tenemos la "manifestación preparatoria" días antes de la explosión. No era una manifestación

de obreros, sino una colosal mixtificación política para, a propósito de una causa de defensa de la

naturaleza, animar o prejustiflcar a la ETA para que actuase. Allí no estaban líderes sindicales, sino dos

políticos—un senador y un diputado—que suscribieron los gritos más insensatos de la historia

contemporánea. No se trata de un movimiento de los obreros de Vizcaya, sino de una operación política

de los partidos ultranacionalistas. Eso debe quedar bien claro en la imagen del pueblo.

Miremos ei segundo hecho. Las centrales sindicales más importantes y responsables—UGT y

Comisiones—convocan el funeral por las víctimas, acto al que asisten masivamente los obreros.

EL drama de ETA es su programa ideológico. No es un programa asimilable por una nación

industrializada; si un día se cumpliesen en el País Vasco los postulados de ETA, lo más parecido sería

Albania, un país maoísta sometido a un voluntario subdesarrollo económicosocial, porque el desarrollo

genera libertad. Dentro de la libertad no puede haber una dictadura, ni la del prelatariado. Algunos de los

últimos comunicados ideológicos de ETA acusan cierta perplejidad. Se extrañan de que la gente vasca ya

no comprende la prosecución del terrorismo porque, en una sociedad democrática, cualquier opción de

gobierno tiene abierto el camino en las elecciones. Ellos saben muy bien que nunca ganarán unas

elecciones.

En esto contexto histórico tan específico, el presidente del Consejo General Vasco—senador socialista

Rubial—ha dicho que sería provechoso legalizar la ETA. A mi entender, el proceso es absolutamente

inverso: ¿Desea la ETA transformarse en un partido para la acción política? No hay un solo documento

suyo que permita suponer, ni con optimismo, que la ETA desea confiar su suerte a las urnas. La causa es

que, aun cuando habla de la lucha proletaria, no es un movimiento de masas político ni sindical; es

claramente un ejército en guerra.

Luis APOSTUA

 

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