Autor: A. J. G. M.. 
   Con esperanza en el mañana     
 
 Ya.    19/11/1976.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ACOTACIONES A LA SESIÓN CON ESPERANZA EN EL MAÑANA

• A las nueve y inedia de la noche, en medio de un clamor de aplausos, lag Cortes anunciaban a los españoles que si éstos dicen en el referéndum nacional próximo algo tan sencillo y de tanta trascendencia política histórica como un mayoritario "sí", España entrará en la democracia. Tremenda responsabilidad vivir en una democracia. Si no sabemos después ser demócratas, nuestra será la culpa.

• El dramatismo de la sesión anterior—nerviosismo, desconfianza, preocupación—fue cediendo lentamente durante la sesión de la mañana. Cerca del mediodía, y después de haber intervenido los cinco jMi»tftBÍ«^^1- re^tctt. a laseH>iienti>aií6¿i,sei*U-¿pefidióla sesión. Iodos samamos que aquello no era un descanso, era´ itn trabajo sin la es-pectacularidad del Pleno, para buscar un compromiso que salvase, con honor para todos, una difícil y trascendente situación.

• El Gobierno, hemos de afirmarlo, no cedió en.su postura de mantener que lae elecciones al Congreso se inspirarán en criterios de representación proporcional, y esto es lo Que por mayoría las Cortes aprobaron. Quede claro. El compromiso alcanzado fue el matizar, reforzando y garantizando aquel sistema, los dispositivos correctores.

• En la sesión del miércoles, si s% hubie.se sometido a votación la enmienda inicial del señor Martínez Esteruelas y el proyecto de ley del Gobierno, es muy posible que no hubiesen triunfado ninguno de los dos. Este era el drama en ciernes. En la mañana de ayer, como un arco iris político de responsabilidades ante ta historia, fue naciendo la esperanza de la concordia.

• y esa concordia se manifestó en la sesión de la tarde. El señor Martínez Bsteruelas, y las voces que él representaba, tuvo la elegancia y el sentido político de olvidar la pretensión del sistema mayoritario, aceptar el sistema proporcional, pero solicitando tuviese garantías más concretas, que debieran señalarse en la ley.

• El Gobierno, con la votación de] proyecto de ley por las Cortes, sale reforzado en su autoridad con unos y otros, y tiene, a nuestro modesto juicio, credibilidad para dirigir el proceso de reforma política que ahora se inicia.

• Mañana—un mañana próximo—, los españoles tienen la palabra decisoria para decir la última palabra a esa reforma política. Las Cortes han cumplido su misión. Han deliberado, han tomado un acuerdo. Creo que no han defraudado.

• Eí ponente señor Suárez González (don Fernando) tuvo la misión mas difícil de su Joven y prometedora vida política de excepcional parlamentario: cañar voluntades, corivencer sin herir a nadie, mantenerse comprensivo con las tesis contrarias, saber ser, con dignidad, honestidad y pensando en el mañana comprendiendo el ayer, el puente de anión de una etapa histórica que termina con otra que comienza con esperanza.

• Como corolario de su última intervención, algo que la Cámara premió con una larga, sentida y emocionante ovación, dijo unas palabras que no queremos dejar en la tumba, del olvido. Conteniendo la emoción que le embargaba, pero tratando de no traslucirla, nos dijo » tocios: "En esta concordia de las Cortes, el abraso de concordia de la ponencia, con el enmendante señor Martínez Esteruelas, quisiera que fuese el abraso de España para un futuro democrático dpaeible."

• Hizo un-a pausa y añadió: "L,a democracia no Justifica la alegría de declararla, sino que exige de todos los españolea responsabilidad, buen sentido, capacidad de rectificar lae exageraciones en que oe incurre y, °en definitiva, la lección que ha dado éstos días esta Cámara, ante la que me inclino con todo respeto," No olvidemos estas nobles palabras.

• A un político joven que buscó la concordia, un ministro joven entre la juventud mayoritaria del Gobierno, para defender la ley: el ministro de Justicia, don Landelino La villa Alsina. Con sencillez, dijo: "Heñios reflexionado con hondura y responsabilidad sobre el momento histórico, desde la común Inquietud por España. No nos reúne el afán apriorístico del cambio, sino la necesidad de dar respuesta a los cambios ya producidos."

• El señor Lavftta Alsina supo disimular el peso Jiistóñco que sobre él recaía en un momento crucial Ae España. "Que nadie hable en nombra Ae un pueblo que no ha hablado." "Si somos capaces de dar luz a ía nueva vía habremos conjurado los peores riesgos del proceso del cambio." Estuvo a la altura que ía situación requería.

A. J. O. M.

 

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