Pleno de las Cortes Españolas. 
 La reforma vulnera los principios     
 
 El Alcázar.    17/11/1976.  Página: 4-6. Páginas: 3. Párrafos: 70. 

Pleno de las Cortes Españolas

"LA REFORMA «ERA LOS PRINCIPIOS"

"Franco preveía las consecuencias del abandono de los Principios Fundamentales".

"El Proyecto es trasnochado, antisocial, disolvente, antihistórico y antinacional".

Blas Pinar y Fernández de la Vega defendieron ante el Pleno de las Cortes sus enmiendas a la totalidad.

MADRID, (De nuestra redacción y resumen de Agencias).— A las cinco y siete minutos de la tarde de ayer, el presidente de las Cortes, Torcuata Fernández Miranda y Hevia, declaró abierta la sesión plenaría en la que se debatirá el Proyecto de Ley para la Reforma Política.

En este momento, en el hemiciclo se encontraban tres cuartas partes de los procuradores y el Gobierno en pleno en el banco azul, encabezado por su presidente, Adolfo Suárez González.

Las tribunas del público aparecían completamente abarrotadas.

Abierta la sesión, el Presidente pronunció unas palabras, en recuerdo y homenaje a los fallecidos procuradores Miguel Ángel García Lomas, Juan María de Araluce y Villar y el ex presidente Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda.

El señor Fernández Miranda dijo que todos habían conocido a esos compañeros y que la sola mención de su nombre desencadena los recuerdos.

De García Lomas dijo que se había definido a sí mismo en su discurso de despedida como alcalde de Madrid, cuando añrmó "he entregado mi corazón al servicio de Madrid; aquí os lo dejo maltrecho y enamorado".

De Juan María de Araluce, dijo que en su trato era un caballero, y en política un hombre conciliador. Destacó como su virtud más acusada el sosiego, y añadió que era un hombre al que en cuanto más se conocía, más se le quería.

Por último, el presidente de la Cámara se refirió a "nuestro inolvi¿.íín´r presidente, Alejandro Rodríguez de \a\carcel", del que dijo que su recuerdo permanecía vivo y que, en la historia, tenía el puesto que conquistó en la memoria de la Patria, que eso y no otra cosa, es la historia. Añadió que al señor Rodríguez de Valcárcel se le pueden aplicar los versos de Antonio Machado de "más que un hombre al uso, era en el buen sentido de la palabra bueno".

JURA DE LOS NUEVOS PROCURADORES

A continuación prestaron juramento de su cargo los nuevos procuradores, Manuel Gutiérrez Mellado, José Luis Pérez´de Hoces, Antonio Castro Villacañas, Vicente Cebrián Carabias, Luis Fabián Sánchez, Juan Antonio Gallego Morell y Ángel Vían Ortuño.

Seguidamente, el secretario primero de las Cortes, Tomás Romojaro Sánchez, dio lectura al acta de la sesión anterior, así como a las excusas de asistencia de veinticuatro procuradores, y a las modificaciones en la lista de procuradores, que son las siguientes:

Ceses de Pedro de Aristegui Ben-goa, Juan de Dios López González, Gervasio Martínez Villaseñor García, Eugenio Mazón Verdejo, Fernando de Santiago y Díaz de Men-dívil y José María Sodas Humbert.

Alta de los que anteriormente habían prestado juramento.

Por último, el presidente de las Cortes indicó que entre las consultas sobre el procedimiento de votación había en este momento tres posibilidades; aunque la decisión se tomaría en su momento. Estas posibilidades son votación global del proyecto, votación por separado de diversos temas que abarquen todo el proyecto o votación por separado de diversos temas que no abarquen todo el Proyecto de Ley. En los dos primeros casos, se requiere el "quorum" especial de dos tercios de los procuradores frésenles, equivalente como mínimo a la mayoría absoluta de la campaña. En el tercero, los temas no abarcados por la votación pasarían a la comisión correspondiente.

A continuación, el presidente concedió la palabra al miembro de la ponencia, Miguel Primo de Rivera y Urquijo, para efectuar la presentación del proyecto.

INTERVENCIÓN DE PRIMO DE RIVERA

A las cinco y veinticinco de la tarde, tomó la palabra el procurador Miguel Primo de Rivera para hablar en nombre de la ponencia que ha elaborado el informe en relación con el Proyecto de Ley para la Reforma Política.

El señor Primo de Rivera se refirió a las enmiendas presentadas y subrayó la importancia del informe emitido por el Consejo Nacional, al que calificó como antecedente fundamental para el trabajo de la po

encia.

Después de dar las gracias al presidente de la Comisión de Leyes Fundamentales, señor López Bravo, el señor Primo de Rivera se refirió a la dificultad del encargo encomendado a la ponencia por la presidencia de las Cortes "por la hipersen-sible situación —dijo— en que se encuentra España debido a los obstáculos de orden político surgidos".

"Estos obstáculos —añadió el ponente— ya se presentaron en las trece reformas constitucionales que hasta ahora hemos tenido desde la carta de Bayona. Pero hoy, los obstáculos son de otra naturaleza. La obstinación de algunos miembros de la clase política al no querer comprender que lo que se pretende es hacer una nueva constitución, basada en la legalidad de la constitución vigente —hecho desconocido que se produce por primera vez en la historia de España— los cuales, ante cualquier solución que se proponga, la tachan de rupturis-ta y de traición al pasado. Y otros, en contra de esa postura, intentan negar la legalidad vigente y exigen una ruptura".

Añadió el señor Primo de Rivera que, entre estas dos posturas, está la mayoría razonable de los políticos y el espíritu del pueblo español, consciente, dijo, de que la situación antes de morir el Caudillo y la de hoy son distintas y sus tratamientos han de ser totalmente diferentes, exige entre el inmovilismo, evolución o ruptura, la postura intermedia, porque sabe que la irreversible autoridad política de Francisco Franco hay que sustituirla por otra autoridad política.

El señor Primo de Rivera afirmó seguidamente que no dejará de ser joseantoniano ni abdicará de su devoción a Franco ni abjurará de su lealtad al Rey don Juan Carlos. "La presencia aquí, en estos momentos, sólo se puede entender como un ilimitado amor a España y como una lealtad sin condicionamientos a nuestro Rey".

"La ponencia, los que no hicimos la guerra, partimos de que negamos a todos aquellos que digan que en estos cuarenta años todo se ha hecho mal, que estos cuarenta años de régimen han sido un paréntesis para empezar de nuevo, en vez de una parte real e importante de nuestra historia. Que los españoles nos hemos tragado todo y que somos unos perfectos idiotas".

El señor Primo de Rivera analizó

a continuación el contenido del Proyecto de Ley, comenzando por la referencia a la voluntad soberana del pueblo español, y subrayando luego que el bicameralismo, médula del proyecto, es algo ya tradicional en los estados unitarios occidentales y en nuestro Derecho Constitucional.

Dijo luego que era trascendente mantener un Senado con base en las entidades territoriales y se refirió al Consejo Económico Social, en el que tendrá sitio las representaciones del mundo del trabajo y de los intereses profesionales.

"Si en el futuro —dijo— hay la libertad sindical anunciada, sería un favor partidista que se les estaba haciendo a los grupos políticos, en este caso sindicales, admitiendo su inclusión en comparación con otras fuerzas sociales".

El ponente habló luego de la figura del presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, a quién calificó como un arbitro entre las dos cámaras, y puso luego de relieve la necesidad de que una minoría muy calificada no pueda, en las próximas Cortes, hacerse dueña o boicotear con su votación algo que vaya contra la opinión del pueblo, por lo cual se considera fundamental que la decisión constitucional, en las próximas Cortes corresponda a la mayoría absoluta de sus componentes en reunión conjunta de ambas cámaras.

Aludió luego a la facultad que establece el proyecto para que el

Rey disuelva las Cortes y al referirse a la facultad del Gobierno para que regule las próximas elecciones, dijo que debe hacerlo con los criterios que aprueben estas Cortes, pero que no debía ocurrir nunca que se elevase a las Cortes actuales una ley electoral, pues significaría una demora que va en contra de la urgencia del momento.

"Yo sentiría mucho —añadió— que la clase política española no estuviera a la altura que nuestro pueblo nos reclama y exige, al no ponernos de acuerdo y convertirnos en compartimentos estancos en donde sólo viéramos nuestras situaciones personales o de grupo, por encima de lo más importante, que es el bien de E¿paña".

El señor Primo de Rivera subrayó a continuación que el sistema proporcional es el más idóneo para conocer la realidad política de España, con unas limitaciones para impedir la atomización de los grupos políticos, que crearían un sistema proporcional puro. "Un sistema mayoritario —añadió— daría un mal reflejo o un reflejo equívoco de la situación política de la nación; un régimen proporcional puro, haría un flaco servicio a una Patria incipiente en un planteamiento político pluralista".

El señor Primo de Rivera terminó su intervención, de veinte minutos de duración, señalando que el Proyecto de Ley significa un cambio decisivo en nuestra vida política y que debemos entrar en el futuro con optimismo, sin renegar del pa-

sado, pero sin olvidar que hay una obligación de lealtad con el presente y con el futuro. Citó unas palabras de Alejandro Rodríguez de Valcárcel, con las que cerró su intervención: "Desde el emocionado recuerdo a Franco y por nuestra Lealtad al Rey, os pido vuestro voto favorable".

Tras la intervención del señor Primo de Rivera, subió a la tribuna el segundo de los enmendantes a la totalidad, Manuel María Escudero Rueda, procurador familiar por Guipúzcoa.

BREVE INTERVENCIÓN DE ESCUDERO RUEDA

El señor Escudero Rueda habló durante cinco minutos escasos y empezó diciendo que "aunque el informe de la ponencia y algunas expresiones utilizadas por el ponente que acababa de hablar le podían arrastrar a una intervención más amplia, no quería entorpecer un camino".

Dijo que sus criterios en contra de la ley ya los había expuesto en el escrito presentado, que no rectificaba, pero, añadió, que el pueblo español piensa en el tiempo y en la urgencia y que interesa que este pueblo hable cuanto antes. Que cuanto antes haya elecciones en la paz y en la libertad.

No obstante, indicó que si la ponencia en el curso del debate, rebajara algunas cotas del informe, que consideraba irrenunciables, sometería a la presidencia su pretensión de volver a hablar.

LOS TRES ARGUMENTOS DE BLAS PINAR

Habló después el procurador Blas Pinar López, que ocupó la tribuna de oradores provisto de un magnetófono, en el que recogió su propia intervención.

Comenzó diciendo que: "Por primera vez hago uso de la palabra en un pleno de las Cortes, y lo hago, además, en una sesión que es sin duda histórica".

Yo he presentado una enmienda a la totalidad del proyecto de reforma política, pidiendo la devolución del mismo al Gobierno, con o sin mecanismos correctores, ya que por importantes que sean suponen la aceptación de la misma en sus coordenadas esenciales.

Para justificar mi enmienda a la totalidad, utilizo tres argumentos, uno eminentemente político, otro moral y otro jurídico, voy a ceñirme a los tres, haciendo notar que la ponencia, embebiendo quizá en su contestación a los dos últimos, sólo da cumplida, pero insatisfactoria respuesta al primero.

ARGUMENTO POLÍTICO

El proyecto de reforma se halla en contradicción con la Ley de Principios, toda vez que en el artículo primero de aquella se proclama que "la democracia, —en la organización política del estado español—, se basa en la supremacía de la ley, expresión de la voluntad soberana del pueblo". Añadiendo que el sufragio universal como cauce de representación y la democracia inorgánica, no tienen nada en absoluto que ver con el ordenamiento constitucional que descansa en los principios.

La última, atomizando y dislocando la realidad social, sometiéndola al juego artificioso de los partidos, es —recojo sus palabras en cuanto manifiestan el pensamiento de la tradición española— errónea en sus principios, perversa en sus intenciones, violenta e injusta en sus actos". Por eso "ha dejado siempre un reguero de sangre, y lejos de proporcionar a los pueblos la verdadera libertad, sólo ha servido para quitarles la que tenían".

Y Franco, al que sí se califica de hombre irrepetible, debe ser para respetar su obra y no para deshacerla —porque en ese caso lo de irrepetible, lejos de ser un elogio sería un desprecio, sería tanto como aceptar su herencia, para despilfarrarla en seguida—, afirmó con claridad meridiana, refiriéndose a la democracia del sufragio universal y la de la ley fruto de la voluntad mayoritaria, que dicho sistema había traído el "ocaso de España" (13-VI-58), añadiendo, con palabras que quiero recordar aquí y ahora, cuando hemos de adoptar una resolución trascendente:

"Cada día se acusa con mayor claridad en el mundo la ineficacia y el contrasentido de la democracia inorgánica formalista, que engendra una permanente guerra fría dentro del propio país; que divide y enfrenta a los ciudadanos de una misma comunidad; que inevitablemente alimenta los gérmenes que

más tarde o más temprano desencadenan la lucha de clases; que escinde la unidad nacional al disgregar en facciones beligerantes a una parte de la nación contra la otra; que fatalmente provoca con ritmo periódico, la colisión entre las organizaciones que se dicen cauces y mecanismos de representación pública; que en lugar de constituir un sistema de frenos morales y auxiliares, colaboradores del gobierno, alimentan la posibilidad de socavar impunemente el principio de autoridad y el orden social" (31-XII-1959) ¿Acaso no preveía Franco las consecuencias ya visibles y alarman-

tes del abandono de los principios, durante el año transcurrido desde su muerte?.

Responde después a los argumentos de la ponencia, al rechazar su escrito, no le molesta —dice— que califiquen de "pétrea" su concepción de la constitución —Cristo petrificó a Simón— pero he petrificado, en el sentido en que usa el término la ponencia, nada" porque "no somos enemigos de la reforma de nuestro ordenamiento constitucional, y jamás hemos dicho que tal ordenamiento sea inmodificable, todo lo contrario. Por nuestra lealtad

al juramento y a la obra de Franco, deseamos y queremos las reformas. Pero no, precisamente, esta reforma, porque esta es una ruptura, aunque la ruptura quiera perfilarse sin violencia y desde la legalidad".

ARGUMENTO MORAL

"Se trata del valor y alcance que cada uno dé a su juramento. Si cuando juramos, de conformidad con lo previsto en la Ley, entendimos, como yo al menos lo entiendo, que juraba unos Principios inamovibles y un orden constitucional sólo modificable en función de aquellos, la respuesta al Proyecto de Reforma Política, debe ser un voto negativo; y negativo, claro es, será mi voto". Añade que sólo podían votar el proyecto los que no juraron los Principios; los que desde una posición distinta y adversaría, pero a la postre honesta y congruente, discrepan de ellos y tratan de suprimirlos. Pero los que hemos puesto a Dios como testigo no podemos quebrantar nuestro juramento".

ARGUMENTO JURÍDICO

"Serán nulas las Leyes y disposiciones de cualquier rango que vulneren o menoscaben los Principios" (dice el artículo tres de la Ley en que se proclaman).

Esta nulidad se declara y hace efectiva a través del recurso de contrafuero; vicio grave en el que incurre, según el artículo cincuenta y nueve de la Ley Orgánica del Estado, "todo acto legislativo o disposición general que vulnere los principios del movimiento nacional o las demás Leyes Fundamentales del Reino".

"La tesis final de la ponencia de que lo importante es que la reforma se haga desde la legalidad constitucional vigente", se vuelve, claro es, contra su propósito, ya que, como estimo haber demostrado, la reforma política que el gobierno nos propone no se hace desde esa legalidad sino en abierta contradicción con ella. No se nos invita a una ruptura desde la legalidad, bautizándola de Reforma, sino a una ruptura de la propia legalidad".

INTERVENCIONES DE FERNANDEZ DE LA VEGA

Tras la intervención del señor Blas Pinar López, defendió su enmienda a la totalidad José María Fernández de la Vega y Sedaño. Entre otras cosas, protestó por la estrechez del procedimiento de urgencia y se extrañó de que las instituciones políticas que han hecho posible que España rompiera con trescientos años de decadencia, se

"JURAMOS UNOS PRINCIPIOS INAMOVIBLES"

• "Sólo pueden votar a favor del proyecto" los que no los juraron.

• "Son nulas las leyes que vulneren los Principios".

• Recuerdo emocionado a los procuradores fallecidos: García Lomas, Araluce y Rodríguez de Valcárcel.

tengan que someter a unas Cortes que ni siquiera saben sobre qué van a tener que votar, ya que todo es puro arbitrismo del Gobierno que puede decidir cómo y qué se va a votar.

Añadió a continuación que el Gobierno no intenta una reforma institucional, sino que pura y simplemente pretende acabar con el régimen. Añadió que había tres posibilidades: la evolución perfeccionista, la reforma manteniendo los Principios Fundamentales y la ruptura como expresión del 18 de julio. Afirmó que el Proyecto de Ley significa la ruptura frontal y absoluta-y entraña el decidido propósito de liquidar al Régimen.

Tras acusar y pedir que comparezcan ante la justicia los responsables de los escándalos económicos de los últimos años, dijo que desde que se inició 1976, las Leyes Fundamentales no han servido nada más que para ser conculcadas llegando al límite en la Ley de Partidos, Ley ordinaria que contradice la Ley Orgánica del Estado y la propia Ley de Principios.

Criticó después la democracia liberal y dijo que para la operación de desmontaje del sistema ha habido que inventarse una oposición irreal, intentar menlalizar al pueblo y asegurar que el Mercado Común está condicionado a nuestro des-mantelamiento político.

Tras otras consideraciones, dijo que descalificaba al proyecto por trasnochado, por antisocial y reaccionario, por disolvente, por antihistórico y antinacional y recordó que el 18 de julio España se puso en pie contra todo lo que este proyecto de Ley representa.

La intervención del señor Fernández de la Vega concluyó a las siete menos cinco de la tarde.

PALABRAS DE FERNANDEZ MIRANDA

En ese momento, el presidente de la Cámara, señor Fernández Miranda, tomó la palabra para manifestar que el enmendante que acababa de hablar había solicitado la votación a su enmienda cuando hubiera terminado la defensa de la misma, en virtud de lo que dispone el artículo 88 del Reglamento de las Cortes. El titular de la Cámara dijo que era precisamente el propio artículo el que impedía poner a votación tal enmienda, puesto que dicho reglamento habla de que la votación se realizará una vez elaborado el dictamen y no tras la defensa de las enmiendas.

SUAREZ EN NOMBRE DE LA PONENCIA

A continuación, y concluida ya la fase de defensa de las tres enmiendas a la totalidad del Proyecto de Ley, tomó la palabra la ponencia, por segunda vez en el pleno, en esta ocasión por medio del procurador Fernando Suárez González.

El señor Suárez elogió primeramente la intervención de Blas Pinar a la que calificó como firme y brillante. Hablando del señor Fernández de la Vega, dijo que se había producido de una manera firme y malhumorada.

El ponente comenzó refiriéndose a la afirmación de que el Proyecto de Ley para la Reforma Política no concuerda con algunos preceptos de nuestro actual ordenamiento constitucional y pretende modificarlos para el futuro. Señaló el señor Suárez que si tal ordenamiento se puede modificar, no es lícito hablar de violación de las Leyes, salvo que se respetará el procedimiento previsto en ellas para su propia modificación. Pero el procedimiento dijo que estaba siendo exquisitamente observado, dentro de una constitución a la que cabe incluir entre las calificadas como rígidas, por cuanto exige acuerdo de las Cortes y "referéndum" de la nación.

Contestando a la distinción formulada por el señor Pinar entre la Ley de Principios del Movimiento Nacional y el resto de las Leyes Constitucionales, atribuyendo a la primera un rango superior, el señor Suárez González dijo que los enmendantes consideraban que los principios del Movimiento Nacional son un límite insalvable en el sentido de que no se puede modificar, según los enmendantes, ni los principios ni los preceptos que en ellos se respaldan. A este respecto indicó que en variados ambientes jurídicos había causado extrañeza la cláusula contenida en la Ley de Principios del Movimiento Nacional que cailfica a tales principios como irreformables.

En este orden de cosas, citó frases de diversos autores, como las jue dicen que la tierra pertenece

siempre a la generación viviente, que una constitución sin posibilidad de reforma es una constitución sin capacidad de supervivencia y que no se puede impedir a un sucesor que modifique las Leyes dictadas por su antecesor.

CONSTITUCIÓN PÉTREA

De lo contrario, afirmó el señor Suárez, si la Constitución española no pudiera modificarse, nos encontraríamos ante una Constitución de las llamadas pétreas. En este senti-

do citó las palabras del señor Pinar en su intervención cuando relacionó este calificativo con la frase evangélica de que la Iglesia se asienta sobre Pedro, pero añadió el señor Suárez, estamos hablando de tejas abajo y lo normal es que el cambio penetre por el proceso de revisión previsto.

LEY DE PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

El señor Suárez González dedicó luego su intervención a demostrar que la Ley de Principios del Movimiento Nacional tiene el mismo rango que las demás Leyes Fundamentales y que, en consecuencia, puede ser modificada. No está consignado en precepto alguno de nuestro ordenamiento, dijo, un rango superior para la Ley de Principios del Movimiento Nacional, a la que en todo caso se la considera como síntesis de las demás. Y dijo que no se puede convertir en con-Irafuero la modificación de los fueros.

Afirmó también que no hay me-tafisico en el mundo que sostenga que una ley humana sea inalterable por su propia naturaleza y añadió que es inútil pronunciarse sobre temas de naturaleza ortológica, porque lo que de verdad es inalterable no precisa nuestra declaración y si la Ley de Principios del Movimiento Nacional es inalterable, por su naturaleza, ninguna ley será capaz de modificarla.

Agregó luego que, además, en contestación a la cita del señor Pinar de que el Movimiento significa la comunión de los españoles en los ideales que dieron vida a la Cruzada, que también el Movimiento está abierto a todos los españoles. Cuando el Rey afirmó que tiene que ser defensor de todos los españoles, mal puede estar condicionado por un determinado tipo de representación como puede ser, en este caso, la orgánica.

Citó el señor Suárez a Adolfo Muñoz Alonso cuando decía que los principios del Movimiento Nacional no se dejan al arbitrio de la Monarquía o del Gobierno, sino a la voluntad del pueblo y de las Cortes, y a Fernando Herrero Tejedor, cuando decía que el valor de los Principios del Movimiento Nacional reside no en que estén reconocidos por una Ley de rango especial sino en que provienen de la voluntad de los pueblos en circunstancias excepcionales.

UNA DECISIÓN DE LOS ESPAÑOLES

Franco, dijo, sabía que lo único inalterable es la Voluntad con mayúscula y no podía dejarnos algo que permaneciese rígido hasta la construcción de los siglos. Como hemos sido fieles al Caudillo, añadió, tenemos que serlo al Rey y para ser leales a Franco no hay que impedir que el pueblo diga su palabra. El pueblo, añadió, en el que Franco tanto confió.

Dijo luego el ponente que, en cualquier caso, la defensa de la integridad de los principios del Movimiento Nacional no corresponde a los señores Pinar López y Fernández de la Vega, sino al Consejo Nacional y el Consejo, en este caso, se ha abstenido porque, siendo el Movimiento la integración de todos los españoles, y el Consejo su representación colegiada, es precisamen-

te a los españoles a quienes corresponde la decisión respecto a cualquier modificación.

Instaurada la Monarquía, dijo, se abre una nueva etapa en la Historia de España. Ya en el primer mensaje de la Corona se muestra el afán de integrar a todos los españoles. En este sentido el señor Suárez citó algunas frases de tal mensaje, como las que señalan que el futuro se basará en un efectivo consenso de concordia nacional, que la Patria es una empresa colectiva que a todos compete.

Insistió luego sobre el alcance y los objetivos de la Reforma Política y afirmó "que no sea posible que un español llame misérrima oposición a quien no piensa como él". Esta alusión del ponente a una frase pronunciada por el enmendante señor Fernández de la Vega provocó los aplausos por parte de los procuradores y también de los invitados presentes en la tribuna del hemiciclo, ante lo cual el presidente de las Cortes, señor Fernandez Miranda recordó la obligación del público de abstenerse de cualquier manifestación.

PROTESTAS DE NUMEROSOS PROCURADORES

El señor Suárez continuó su intervención diciendo que si alguien vota en contra de la Ley, está votando no contra la democracia inorgánica, sino que vota en contra de que el pueblo hable.

Estas palabras del señor Suárez provocaron repelidos "noes" ruidosos de buena parte de los procuradores. El señor Suárez siguió diciendo que si el pueblo desea el tránsito pacífico hacia una situación nueva, y esto se logra, será la primera vez que una constitución se reforma por los procedimientos previstos en la misma y "sin romper un plato". Este, dijo, será uno de los mejores méritos de la etapa histórica que estamos culminando.

El ponente terminó su intervención entre algunos murmullos que acompañaron a sus últimas palabras, cuando afirmó que si alguien vota en contra de la Ley, no atribuya su voto a un particular entendimiento de la lealtad a Franco, lo cual equivaldría a un monopolio de la figura histórica de un hombre de repetidamente proclamó su confianza en el pueblo a cuyo consenso acudió en numerosas ocasiones.

Finalizada la intervención del señor Suárez González, el presidente concedió unos minutos de descanso, antes de dar nuevamente la palabra a los enmendantes señores Pinar López y Fernández de la Vega, que la habían solicitado en uso del derecho de réplica.

BLAS PINAR

Tras un descanso, la sesión se reanudó a las ocho de la larde para dar paso al turno de réplica.

Habló en primer lugar Blas Pinar López, que insislió t-n sus argumentos respecto a la invulnerabilidad de los Principios del Movimiento. En este sentido, citó en su defensa las fechas de promulgación de la l^y de Sucesión, la de Principios del Movimiento y la Orgánica del Estado. Señaló que la propia Ley de Principios del Movimiento señala que éstos son por naturaleza permanentes e inalterables.

Tras indicar que no ponía en duda la lealtad de cada uno, pero que había varias formas de entender la lealtad, afirmó que no había venido a las Cortes a escamotear al pueblo su decisión, sino a decir, en conciencia, si el proyecto se ajusta o no a la legalidad.

RUPTURA DE LA LEGALIDAD

Añadió que si hubo una Guerra Civil fue porque la clase dirigente no supo entender al pueblo. Esta frase fue aplaudida.

Agregó a continuación que si se

aceptan los Principios Fundamentales, este proyecto es una ruptura de la legalidad, que quebranta las bases de nuestro sistema político.

Por último, pidió que se pregunte al pueblo si quiere democracia orgánica o inorgánica, el Régimen de Franco o un Régimen liberal. Añadió que si el pueblo escoge esta última posibilidad, que sean unas Cortes constituyentes, emanadas del pueblo, las que elaboren la Constitución.

Terminó: "Prefiero un período constituyente a esta máscara estúpida de reforma democrática".

Intervino después el señor Fernández de la Vega y Sedaño, quien básicamente repitió sus argumentos anteriores y dijo que este Proyecto aporta poco a un proceso institucional del sistema democrático inorgánico.

Hizo suyos los argumentos del señor Pinar López y agregó que al pueblo no se le ofrece más que una posibilidad de las muchas existentes. Pidió que primero se consulte al pueblo y luego se haga un Proyecto, de acuerdo con lo que el pueblo decida.

Finalmente, dijo que este Gobierno, padre y tutor del Proyecto, no puede ser el que esté en el poder cuando se hace la consulta electoral, frase que despertó murmullos entre los asistentes.

PREGUNTAR AL PUEBLO,

Concluida la fase de réplica, a las 8,35 de la tarde, el presidente.de las Cortes concedió la palabra nuevamente a la ponencia, que habló por segunda vez a través del procurador Fernando Suárez.

Este, en una intervención breve, dijo que lo que se trata con el Proyecto no es defender la nueva democracia, sino preguntar al pueblo si desea unas Cortes elegidas por sufragio universal. Dijo también que el Gobierno no puede utilizar el sistema de plebiscito, porque no está previsto en la Constitución, de forma que no puede consultar al pueblo si desea democracia orgánica o inorgánica, sino que debe limitarse a presentar al refere´ndum popular el proyecto de Ley.

Insistiendo en el carácter no inalterable de los Principios del Movimiento Nacional, el ponente recordó que en la Ley de Sucesión del año 1947 se dice que el sucesor de la Jefatura del Estado jurará los Principios del Movimiento Nacional, Principios que entonces eran los puntos F.E. y de las J.O.N.S. Principios que en el año 1958 se modificaron, porque sino, dijo, estaríamos jurando por la finalidad de la voluntad de Imperio, a la revolución nacional sindicalista, etc...

Terminó su exposición señalando que el proyecto de Ley afecta sólo a la forma de representación política y que la representación de carácter orgánico se puede defender sin atentar a la eterna metafísica de España.

FINALIZA LA SESIÓN

A las 8,43 minutos, una vez concluida la intervención del señor Suárez, el presidente de las Cortes levantó la sesión.

El Pleno continuará hoy a partir de las diez, con la defensa de las observaciones generales y enmiendas al articulado por parte de sus autores.

 

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