Autor: Ubierna, Jesús. 
 Crónica desde las Cortes. 
 Al futuro desde la legalidad     
 
 El Alcázar.    17/11/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Crónica desde las Cortes

AL FUTURO DESDE LA LEGALIDAD

NO pocos de los intervinientes en el Pleno de las Cortes de ayer cayeron en la tentación de calificarlo de «histórico», término que a fuerza de ser repetido ha perdido valor. En adelante y dado el cúmulo de acontecimientos políticos que nos esperan, habrá que estimar como histórico aquello que realmente varíe a posteriori algo importante, es decir aquello que después de suceder pueda ser considerado como trascendental.

Cabe señalar, en palabras de Miguel Primo de Rivera, que España se encuentra en una hipersensi-ble situación debido a los obstáculos de orden político surgidos. Por primera vez desde hace muchos años, el pueblo llano se siente sensibilizado por los problemas políticos, sin duda alguna porque ahora intuye que de alguna forma va a verse afectado por lo que suceda. Y teme, ¿con razón? ¿sin ella?, que está en peligro. De su acierto o error sólo el tiempo nos traerá la respuesta. De ahí que en mi último comentario hablase de la responsabilidad de estas Cortes, que se han encontrado con la tremenda papeleta de ceder u oponerse a una corriente reformista que no parece pueda ser frenada.

Debemos encaminarnos hacia una nueva Constitución basada en la legalidad de la Constitución vigente, bello panorama no contemplado desde hace varias generaciones. El problema entiendo que no lo es tanto de la adecuación de la norma a la realidad vigente, como de que nuestros^ políticos (¿están todos los que son o son todos los que están?) estén a la altura de las circunstancias. Y ahí está la más seria duda. Resulta un tanto deprimente contemplar como las más de las veces los procuradores están más interesados en argumentar contra la incisiva intervención de su oponente, que en defender, aunque sea renunciando a su éxito personal, lo que es de interés común y beneficioso para la mayoría.

Es por ese camino, por el del bien común, por donde habrá de buscar las actitudes a adoptar, los criterios a defender y los conceptos a respetar. El problema está en contar con la humildad necesaria para renunciar a creerse en posesión de la verdad (con minúscula) y aceptar la Verdad (con mayúscula).

En las brillantes intervenciones que ayer hubo, había dos primeros espadas en el hemiciclo, se adoptaron dos posturas un tanto extremas en su matiz. En ciertos aspectos parecía que se movían entre inmobilismo y ruptura, y como no cabe dudar de la honestidad de ambos y en su amor a España, solo cabe señalar que, recordando el sabio refrán castellano, busquen ambos ía virtud en el término medio. Ni inmovilismo ni ruptura, cumplamos con lo de hacer una nueva Constitución, pero partiendo de la legalidad vigente, adecuándola a las necesidades presentes. Vayamos hacia el futuro desde la legalidad.

Jesús UBIERNA

 

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