Autor: Aguirre Bellver, Joaquín. 
 Pleno de las Cortes. 
 Los hombres clave     
 
 Pueblo.    19/11/1976.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Por Joaquín AGUIRRE BELLVER

A mi la noticia del pacto me llegó a través de Silva Muñoz a las cinco y media de la tarde, aproximadamente:

—Está hecho, Aguirre, No puedo decirte en qué términos, porque tres veces tuvimos el acuerdo en la mano y las tres veces lo estropeó la indiscreción.

—¿Satisfactorio para la Alianza?

—Creo que si. Hay garantías. Bueno, todo esto, si no surge algo a última hora.

Pero, aún corrían por los pasillos versiones contradictorias, Sin embargo, me confirmaba en los buenos augurios el malhumor de algunos:

—¡Pasteleo!

—¡Una vergüenza!

—¡Asi no se va a ninguna parte!

Todavía el ministro de Agricultura se paseó un rato conmigo sobre las alfombras de las Cortes, diciéndome que asi no era posible, que la Alianza pedia demasiado.

—El Gobierno —me explica Fernando Abril— necesita campo de maniobra. Hay que comprender que nuestra misión es meter en la nueva democracia la más España posible. Porque los procuradores han estado muy duros con el Gobierno, pero no han sido justos del todo. Muchos han olvidado que llevamos cuatro meses, y que en cuatro meses hemos echado claridad a chorros sobre la derecha y sobre la izquierda. El panorama no parece el mismo, ¿a que no?

Entretanto, desconocedores aún los procuradores d> la consumación del entendimiento, guardado a piedra y lodo por ambas partes en la primera planta de las Cortes, cuarto de ponencias número 2. los de la Alianza siguen asimismo diciendo que el Gobierno está demasiado duro, que no otorga nada y que así no hay forma de llegar a un acuerdo.

Nuevamente, las figuras han sido Martínez Esteruelas y Fernando Suárez. Esta vez. en la hora de las finezas y las cortesías, afianzándose como dos figuras de gran talla.

Cuando Cruz terminó su discurso y recibió el torrente de los aplausos, cuando comenzó a recibir en su escaño la felicitación de sus oponentes en el debate, de pronto la emoción se adueñó de él. Para dominarla salió a los pasillos, asediado por los brazos y las palmadas en los JuWBlpWv {teto, tari* d« ello» porque no se viéü* que tenia Tos ojos arrasados de lágrimas. Era él final de una larga tensión buscando, me consta, el arreglo, la concordia, pero teniendo que contar al mismo tiempo con sus seguidores, que no le hubiesen consentido la claudicación. Puede decirse que Cruz Martínez Esteruelas es el primer hombre del Régimen de Franco que actúa en calidad de jefe de partido.

Puede que mañana, con un triunfalismo que tanto daño ha hecho en esa negociación, algunos compa

ñeros estimen que la Alianza ha sido derrotada, que ha obtenido poco. Estos días he tenido ocasión de vivir las entretelas de este debate y puedo decir a ustedes que no sé si han ganado más unos que otros, pero que la Alianza lo que buscaba era el acuerdo,: el paso a la democracia, que de ningún modo quería convertirse en obstáculo. Me consta. Quizá ´obstáculo mayor haya sido que cuentan con hombres, pero no .cuentan con Prensa y temían que, cara al público, iban a ser tratados sin un exceso de miramientos.

. Fernando Suárez, primer ponente, ha sido la otra gran estrella. Difícil su cometido esta tarde, porque se trataba de aceptar la mano tendida por Esteruelas .en su discurso y se trataba de estar a la altura de su gatlardia. Lo ha hecho con un decoro exquisito. Sus palabras, que eran improvisación, sonaban, sin embargo, a fórmulas de un viejo protocolo depuradísimo.

Y ahora, señores, otro acto de justicia. Este, para un hombre que sin una concesión, sobre todo para sí mismo, ha hecho posible en gran parte el acuerdo. Me dice Manuel Salvador Moraled. que es amigo personal y leal en los tiempos difíciles del presidente:

—¿Tú has visto la condenada manía que tiene de echar sobre sus hombros las responsabilidades y hasta las antipatías? A mi, a veces, me saca de quicio y quisiera que dejase de echar capotes de una vez, allá el Gobierno, allá la Alianza, allá cada procurador, con su misión y con sus errores.

Creo que no hay mejores palabras para definir lo que ha sido en esta ley el presidente Fernández-Miranda. En realidad, la fuerza que ha obligado a pactar a las dos partes. Viéndole actuar con la firmeza que lo ha hecho, muy cerca a veces de la indignación de las. partes, me asombraba cómo no reservaba para si un ´solo tanto, ni uno solo, implacable en el objetivo de que se lograra la Reforma Política. Recuerden ustedes sus palabras a los periodistas en el salón de terciopelos rojos, presidido en sus paredes por los retratos de Franco y del Rey:

—Es la primera vez que España va a cambiar su Constitución sin violencia y dentro de la legalidad más absoluta.

Conozco, a través de los muchos años, de tratad*1 > fondo de ternura qtt»!b*y «a W fetrncfer del preisidenffc, y sé que lo habrá hecho a fuerza de retorcerse tos sentimientos más de una vez, a fuerza de acallar las voces de su pecho.

Ya está aquí la Reforma Política, abierta a la más España posible. La han hecho unos hombres. La han hecho unos políticos. La han hecho unas Cortes que tuvieron que trabajar en. medio de los dicterios, en medio dé la incomprensión. En esta hora de promesa y de esperanza, amigos de tantos años, mi homenaje.

 

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