Autor: Rodríguez, Pedro. 
   Actas del tiempo que llaman de la Reforma     
 
 Arriba.     Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 26. 

PEDRO RODHIGUEZ

Actas: que fifi ni fin de lu Reforma cronca teína batato

...¿PRESIDENTE: QUIZAS CONVENDRÍA CEDER...?

Lunes, A. M., su atención, por ´favor

La escuadrilla de jóvenes subsecretarios va cerrando sus «attachés», clic, clic, cüc, clic, como carlingas de cazas antes de despegar. Pinar es Yamamoto, asediado en su lwo Jima de Nú ñez de Balboa. Impasible como un samurai introduce los cinco últimos cartuchos, cinco pilas de voltio y medio, en su caselte. Los dos grandes portaaviones, «Gobierno» y «Alianza» maniobran lenta y majestuosamente buscando la posición ante la costa. Ramón Diez tiene orden de barrer en todo momento con la unidad móvil los rincones—en color—de la gran batalla. Los viejos guerreros verticafistas se han despedido de sus mujeres, «hasta el jueves no me busques», y uan enorme capa de silencio aterciopelado cubre la piel del país. Entonces, él, el enorme cerebro, ha dicho con las manos juntas:

—Tengo en ese fichero trescientas setenta y ocho fichas que demuestran que ese es el mejor sistema electoral. Yo no puedo propiciar un mecanismo que dentro de quince o veinte años pueda, en teoría, desde unos escaños comunistas cuestionar la Corona.

Han llegado veinte, treinta, quizá cuarenta enviados especiales. Vienen con el «zoom» a cuestas a «hacer el año». «Hacer el año» es filmar, grabar, escribir «España, un año sin Franco», «España, año cero», «Madrid, 365 días posfranquistas». Casi ninguno sabe que está a punto de estallar un Bel-chite político a sangre y fuego. No hay tiempo para las pequeñas batallas: al bar llega la dimisión de García Rodríguez Acosta. No es la «Lockheed». Ni la amnistía. Es por el nombramiento o no nombramiento de tres magistrados. En los restaurantes de Ventura de la Vega, los veteranos de «La Orgánica» sé saludan con un rictus: sí, con tal que no haya un muerto; espérate a ver, que como maten a alguien; mi único temor es un muerto. Desde la barra, uno de los jóvenes «poniatovuskis» ha estallado, casi a gritos:

—¡Jolín, ya está, bien! ¿Qué clase de país es éste que tiene que estar pendiente de que haya un muerto o no haya un muerto? Ya está bien, demonio.

El parte meteorológico del País Vasco no indica borrasca.

Si acaso, más amenazas. El delegado de Información en San Sebastián, Clavería, prácticamente se ha tenido que venir a vivir a Madrid. Es mediodía y la nave del Estado cabecea en calma chicha: un Ministerio convoca para mañana una reunión para estudiar el problema de las azafatas de vuelos «charle?» embarazadas...

Martes, P. M., que se prepare Landelino

Como Cristo a los apóstoles, Osorio envía a tas «poniatowski» por los pasillos a predicar el evangelio según Adolfo. Al mediodía, el primer «ponía» de reconocimiento regresa a la base de la cafetería: puede haber 180 «contras». Alianza está atrincherada y durísima. Jó. £1 sábado, la ´mayoría de los ficheros daban de 80 a 100 «contras». Desde hace dos semanas, los ficheros de casi todos los Ministerios no han tenido descanso: «Que han cenado ayer, que "sí", seguro». «Me acaba de llamar. Habló con él en la cacería y le ha dicho que lo siente, pero que sus veintitrés hombres van a votar en "no"». «No, ése no, que dice que no oree en la Reforma y que va a ordenar "no", que lo si-nte»... Al mediodía, ta pelota está controlada en el área de penalty de «Alianza». Carmen Diez de Rivera guarda en soledad como María Pita la puerta de Castellana, 3. De vez en cuando telefonea a las Cortes, con las noticias de calibre uno.

Pinar está poniendo a pan pedir a Fernández Miranda, pero Fernández Miranda no cae en ia trampa saducea. Por primera vez en cuarenta años, han sido vistas tribus de la lejana tierra de ta Oposición en las tribunas. Carlos Zayas, por ejemplo, tiene poderes para maniobrar, llegado el caso. Se atiende la primera lipotimia: la Democracia é bella ma pericolosa. Otros dos veteranos de «La Orgánica» han salido al bar del «Palace» mientras se beben «sorbo a sorbo su pasado»,

´

—Yo, a estos chicos les ponía en la movióla el voto de García Valiño, ¿te acuerdas?, cuando se levantó y dijo «no», la mirada aquélla por encima de las gafas de Franco, qué bárbaro, oye; ahora para que te vengan en plan europeo a negociar parlamentariamente...

A las cinco de la tarde, la batalla está pidiendo un Toynbee:

«Femando» y «Miguel» lanzan desesperadamente sus «bazoo-kas» desde el podio. Saben que «Alianza» está a punto de disparar su lanzallamas: Cruz. De Cruz dijo Lora Tamayo: «Soy muy viejecito y desde Maura no he visto un parlamentario igual». Con Cruz se puede jugar todo a cara o Cruz. Por los salones pequeños, «Andrés», «Adolfo», «Ignacio» reagrupan sus fuerzas; reaniman a los «ponía»; se hacen los encontradizos. La política se está consagrando como un bello arte y los «ponía» luchan como kamikazes:

Eduardo Navarro es un maquis en ei monte de la oposición. Navarro lleva años y años en la Sierra Maestra de la Reforma y ahora está a punto de tocarla con las manos, y negocia, dialoga, invita, llama, convence. «Gaby» Cisneros se ha introducido en el reducto de la Prensa. Por primera vez, algun´os periodistas actúan de enviados especiales a una zona de nadie donde la Oposición de Izquierdas observa.

Se posee ya un «sí» con arrastre: ef de Arias, pero la contrarreforma avanza lentamente. Un «ponía* agotado murmura desesperadamente:

--SI es que siempre ha sido así en este país. ¿Cuántos años llevamos cargándonos la reforma de Solís, la de Torcuato, hasta la de Utrera, cuánto, caray, somos un puñetero pueblo de políticos masoquistas?

En un lugar de Madrid, los «Papeles de la Reforma» duermen bajo llave. Se les podría encuadernar, en tomos, en verde, como hizo Monreal con su reforma fiscal acorralada y des• ... las puertas de la saleta han quedado abiertas, ücinio y el Presidente están de pie. Este habla, quizás, más fuerte y con mayores gestos...... cartas de ex Ministros luego conversos, que les harían palidecer...

traída. Hay trozos de constituciones, articuladas, lápices rojos, cartas de ex ministros luego conversos que les harían palidecer, actas de batallas de comisiones. Hay, tras las puertas cerradas de muchos años, uppercuts demoledores de Laureano. O un «Por dignidad», de López Bravo, O el «Pero, señora», de García Hernández a Mónica de Plaza, la Agustina de Aragón de [a resistencia. O el «Pues en las Cortes lo ganan, de Gonzalo Fernández de la Mora. La Historia de la Reforma española es una

(renos tie disco. Á Franco Salgado se le olvidó contar que un día de verano, en La Coruña, José Solis se presentó con aquel embrión de democracia bajo el brazo. Que el Jefe del Estado le dijo probablemente:

«Hágalo usted por orden, Solís», y (fue, unas semanas después, un enviado de Castellana, 3, retiró en el calor de la noche de la imprenta del «EOÉ» aquella pequeña, tibia, casi humilde esperanza.

Ahora, martes, P. M.,´ tantos años después, la Reforma vuelve a tener la espalda en la pared. Las Cortes carecen un viacrucis y todos los hombres del Presidente se sumergen en la noche. Uno de ellos acaba de murmurar:

—Presidente: quizás convendría-ceder...

Ha estallado un silencio como de siglos. Lentamente, el Presidente más joven de Europa mueve la cabeza.-No va a retroceder ni un centímetro. Si acaso, que se prepare Landelino. Pero Castellana, 3,, iza en todas las Cortes un banderín: «O iodo, o nada».

Miércoles, Á, M.t bienvenido, Duvener

La zartfi democrática sacude inmtseric¿demente las paredes del «bunker»: se descubre que como consecuencia de un contubernio judeo - electrónico, el «casette» de Pinar no ha grabado la Intervención del adalid. Cientos de copias iban a ser distribuidas en toda España en este año de desgracias. Todo está pasando muy aprisa: «Alianza» recibe Un torpedo por estribor: Duverger está con fa tesis deí Gobierno.

Es un retuerzo inesperado. El bunker extramuros intenta una maniobra desesperada: Carrillo está en Madrid, corred, hermanos. No prospera. La batalla es de mucho más alto nivel: Abe lia y Licínio son los dos príncipes de la negociación. «Alianza» está consiguiendo en los pasillos, disciplina de partido. Sólo hay una excepción: el general de división López Rodó se está quedando sólo con su GrupoParlamentario:

al fina] se va a quedar con tres únicos leales en la trinchera de la votación. El Teniente Fraga está donando su sangre de estadista en Estados Unidos, pero Licinio y Cruz dirigen las operaciones espléndidamente:

—Si «Alianza» ganase tas elecciones, tendría un problema: la adminstración de la victoria. Tiene demasiados líderes. Bueno, pues el hombre que, dema rrando de atrás, ganará a todos será Licinio.

Ojo con Licinio, ojo con la alfombra: Alfonso O sorio está a punto de caer, a lo Ford, y de estrellarse contra el Presidente que (o acoge en sus brazas con una sonrisa, Los «ponía» aclaran inmediatamente a los alarmistas que «no estamos hablando en metáfora, caray». En el campo de batalla, Fernández Miranda está dando la talla: encaja todo, todo, totfo, sin mover un músculo. Es como una ilustre y altísima especie de «cascamorras» parlamentario. En ocasiones patece que va a lanzarse apaiatosamente sobre algún interpelante, pero conserva el sejf control. Cría delfines para esto: José Luis Mellan no está por la labor de «Alianza» y se ha salido de la torre de control laureanista. Voy a proponer a Lara el libro: «La saga de la Reforma». Capítulo primero: ¡n ¡lio tempore, jóvenes reformistas en el Gobierno entraron, en el más riguroso secreto de la noche, en contacto con Tierno y Morodo. Capítulo penúltimo: «Para trazar e) diseño de la Reforma Suárez se han chequeado hasta las • Constituciones de China, Paraguay y Turquía».

Capítulo último: las puertas de la saleta de visitas del Presidente de las Cortes han quedado abiertas, Licinio y Adolfo Suárez están de pie. El Presidente habla, quizás, más fuerte y con mayores gestos. Pasan los minutos y fas Cortes contienen la respiración en los pasillos. Es la batalla de los almirantes, mientras el futuro aguarda en el firo de la navaja, y fa Democracia en la antesala.

Nadie ha visto el abrazo de los dos, pero tos «ponía», destrozados, brindan inmediatamente con café.

España va a ser democrática y un «viceponia» tiene un leve ataque de triunfa-lismo:

—Cuadrados. Te digo que cuadrados, este hombre...

Jueves, A. M., tora, tora...

Habrá que tomar enérgicas medidas: los Ansón se levantan todos los días al amanecer. Luis María se va a trabajar a «Efe» a las siete de la mañana. Rafael se mete en Prado del Rey a las siete. Estas cosas no ocurrían en tiempos del Imperio. Así ya podrán: acabarán creando, aviso, el Ministerio de InformAn-són y Turismo. Luis María va a llevar la nueva «Efe» —de «Futuro»— a la calle Espronceda. Rafael va a estrenar mañana en RTVE —«Erre» de Revolución— el Himno Nacional grabado sinfónicamente con letra suya. Los españoles de la Reforma van a cantar a partir de ahora el Himno de Ansón hasta la consumación de los siglos. Va a ser un día de garabatillo, pero la mañana está tranquila. Desde una loma, el Pesoe vigila atentamente el final de la batalla. El Pesoe va a emplear la técnica del alcalde de Colonia para preparar las elecciones generales: 200 catequizadores visitarán, diariamente casa por casa a cien españoles para convertirles al socialismo. El Pesoe infunde misticismo: hasta el subdirector de un diario madrileño va por la calle pintando en las tripas de las farolas «Pesoes» con un rotulador. Ramón Diez prepara tas cámaras para la batalla final: La Zarzuela seguirá la votación en circuito cerrado. Camino de Madrid, dos «eses» Importantes están a punto de aliarse en el «suarismon: Samaranch y Sacias. Un veterano de «La Ogánica» deglute lentamente, en Echegaray, un pincho de tortilla:

—Me han garantizado que aunque votes «no», no habrá la más mínima represalia contra ios que tenéis cargos oficiales.

Pica el sol, y Díaz Llanos se ha dejado, meeachis la mar, olvidados los papeles de su interpelación en casa, y los «ponía», felices, avanzan por (a carrera de San Jerónimo: Tora, tora, toraaaaaaa...

Jueves, noche: si febreros M´ecoute Ramón Diez no estaba preparada para esto: un hombre de Cebreros se ha puesto en pie, jó, y con los ojos húmedos aplaude a! pueblo español que le ovaciona. Ramón tiene reflejos As tigre y, desde el camión de control, hace un editorial con imágenes: plano del Presidente, rebote con plano de Procuradores, presidente • clase poütica-presidente-democracia. A Ramón Diez le hubiera gustado recrearse en ía jugada y coger, por ejemplo, el voto entero de Ezquer Gabaldón, que ha distribuido este texto que no ha tenido tiempo a leer: «Voto "no" por lealtad al 18 de Julio y al resorte ideológico que !o posibilitó, pidiendo con emoción al arcángel San Gabriel un Dos de Mayo contra la putañona invasión política de España, el pordioseo internacional y ¡os harapos que !o acreditan». Vale, Ezquer. El anterior Gobierno se había despedido viendo en privado «Enmanuellen. Esta noche se reservan mesas en «Zalacaín» el Presidente invita a sus ministros y a sus mujeres. Los «po nía» se reúnen a evaluar los-destrozos sufridos en la quilla No tienen mayor importancia dos leves cicatrices en el articulado, y ningún compromiso de envergadura firmado con «Alianza». Se preparan para mar\ana las carpetas de «Reforma AdjTifflistrativa»; proyecto de mi nisterjo de Cultura, proyecto de Secretaría de Defensa, ministerios eliminadas, Secretaría de Estado para la Información, «No, caray, Ministerio de Bienestar Socia!, no, que suena a Lópe2 Rega; llamadle de otra forma». El Rey recibirá el miércoles a todos los gobernadores civiles y esta noche los «poniatowskí» enfundan mimosamente los «atlachés», clic, clic, clic, clic, y alguien consigue arrancarle a¡ Presidente la orden esperada durante meses: «Que venga mañana al despacho el peluquero».

Mañana, ¿no?, a la hora de la Democracia.

suarez

Ya a v í s aron hace tiempo los de Cebreros: A éste señor, como se I-e deje, no hay quien le pare. Dicen que a ios discursos del P r e s/dente íes da, a veces, un último baño de laca, un «pe/nado* final, Rafael Ansón. Pero la verdad es que el señor Suárez no necesita «public re¡ations*. Cf verano pasado le

di¡o a *París Match* que *ya verán: vamos a asombrar a Europa«. Bueno, pues la Havas Conseil, agencia publicitaria que debe cobrar una pasta gansa por la campaña en Francia de Promoción turística española, no se ha roto ¡os meninges, y ha fusilado —en e? peor de los sentidos— al Presidente español:

«L´Espagne va vous etoner* es el nuevo *slogan» de los español/ios. Desde el jueves a ¡as 9,28 de la noche, por culpa del señor Suárez, ya no somos diferentes.

 

< Volver