Autor: Delgado, Alberto. 
 Desde el Parlamento. 
 Al final, entendimiento     
 
 Arriba.    19/11/1976.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

AL FINAL, ENTENDIMIENTO

MADRID. (De nuestro redactor político.)—^A las ocvoe y medía de la noche, el Presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez, salía de las Cortes por la puerta de la calle de Fernanflor. Y había gente en las aceras, que prorrumpió en aplausos. Sólo segundos antes, un periodista regalaba humorísticamente al Presidente un «comic»- de «Superman-, Aplausos en la calle.

Aplausos en las Cortes. Al conocerse el resultado de la votación nomina! —claro desde el principio de la lista— el hemiciclo estalló en aplausos. Los Procuradores aplaudían al Presidente Suárez. y el Presidente, emocionado, aplaudía a los Procuradores, como queriendo extender el triunfo a toda ia Cámara. Si ayer, a la vista del escoflo.de la transitoria primera, e la vista del rosario de intervenciones en favor, unos del sistema mayoritario, otros del proporcional, podría pensarse en un final amargo, la verdad es que el final fue feliz, porque no hubo derrotados. Martínez Estemelas. en une intervención de generosidad, convenció a la Ponencia, y !a Ponencia, por medio de Fernando Suárez, convenció a todos. Se hablaba de fórmula de transacción, de fórmula de compromiso, de pacto... bueno. Pero para llegar a ella, ¡cuántas conversaciones secretas, cuántos tiras y aflojas, cuánto ceder por una y otra parte!

En la sesión de la mañana, en un breve descanso —la Ponencia ha pedido tiempo, dijo el Presidente de las Cortes—. en un salón cercano al pasillo presidencial vimos dialogar amplio y tendido ai Presidente Suárez con don Licinio de la Fuente.

A primeras horas de la tarde, antes de comenzar (a sesión. Licinio dé la Fuente se mostraba optimis´ta. Y ese optimismo era un índice otero de que estaba abierta la vía del entendimiento entre posturas «n principio contrapuestas.

Los Procuradores canarios han conseguido un puesto más en el Senado. El sobrio palentino Morrondo ha logrado que se le hiciera caso en algo en lo que tenía razón: un cupo fijo de diputados por provincia, para que las zonas castigadas no lo fueran también en el Parlamento.

Párrafo aparte merece Cruz Martínez Esteruelas: «Esta Cámara está llena de hombres que han sabido sacrificar y retorcer sus -criterios en aras de ía concordia.» Su alternativa dijo que era propuesta con generosidad, y esperaba que con generosidad fuera recibida. Los aplausos le acompañaron después de su intervención hasta que ocupó el escaño, Su semblante era el de un hombre responsable.

Y Fernando Suárez. Fernando Suárez había ya extremado su delicadeza dialéctica cuando aludió al tema canario, ofreciendo una fórmula llena de equilibrio. Pero en la respuesta e Martínez Esteruelas afinó aún más todavía. No quiso Insistir en un tema que levantaba ampollas: había antecedentes históricos y derecho comparado para defender ei sistema mayoritario o e! proporcional. Había argumentos para todos los gustos. La preocupación de todos es que el país no se haga lngobernabier-tá~salida ofrecida^ por e¡ señor Martínez Esteruelas fue aprovechada aceptando sus últimas peticiones. Y por ello este aspecto de la ley, votado aparte, ofreció un resultado sencillamente abrumador. Y por ello a la hora de la votación nominal el triunfo fue más rotundo de !o que podían pensar los más optimistas a! •comienzo de los debates.

No. hubo más tropiezo en toda !a sesión que tuvo —contra SD voluntad, por supuesto— del Vicepresidente de! Gobierno, Alfonso Osorio, at salir un momento de! banco azul. E! sistema adoptado es, según comentaba Laureano López Rodó en los pasillos, un sistema mixto. Entre tos votantes en contra, el señor Ezquer quiso dar demasiadas explicaciones con su negativa.

ET Presidente, Fernández-Miranda, que se mantuvo impertérrito horas y horas en su sillón presidencial, no tuvo problemas. B Ministro de Justicia cerró, en nombre de! Gobierno, Jas intervenciones con un discurso ponderado y prudente. Analizar los «noes* y tes abstenciones queda para los aficionados a la pequeña historia de Se Cámara.

Alberto DELGADO

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