Tenso debate en el que puede ser el último pleno. 
 El Consejo Nacional quiere imponer su propia reforma     
 
 Informaciones.    09/10/1976.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

TENSO DEBATE EN EL QUE PUEDE SER EL ULTIMO PLENO

EL CONSEJO NACIONAL QUIERE IMPONER SU PROPIA REFORMA

MAS DIFICULTADES PARA EL «PROYECTO SUAREZ» DE CARA A LAS CORTES

LA CÁMARA «POLÍTICA» INTRODUJO VA-RIACIONES SUSTANCIALES

EL SEÑOR FERNANDEZ DE LA MORA (U.N.E.), PROTAGONISTA DE LAS RESTRICCIONES

MADRID, 9 (LOGOS).

EL Pleno del Consejo Nacional del Movimiento, que según palabras del consejero señor Fernández de la Mora puede ser el último qiie celebre la hasía ahora denominada Cámara política, aprobó por 80 votos a favor, 13 en contra y seis abstenciones, el informe elaborado por la sección primera del Consejo sobre el proyecto de ley de reforma política (ver_ INFORMACIONES de ayer), e introdujo algunas modificaciones sustantivas sobre el citado informe que obligarán al Gobierno a tomar decisiones trascendentes en orden a si, admitiendo las sugerencias del Consejo, modifica sustancialmente su proyecto de reforma, o bien decide correl eriesgo de confrontar el proyecto en las Cortes, tratando de obtener la difícil mayaría de dos tercios de las mismas para que pueda ser sometido a referéndum.

De la tensa sesión de ayer puede deducirse que la dificultad para obtener esta mayoría en las Cortes ha aumentado, no porque el Consejo Nacional se oponga a la reforma, sino porque quiere imponer su propia reforma.

El presidente Suárez leyó unas cuartillas que había corregido durante la noohe, modificando dos folios de su discurso, que no obtuvieron ningún eco en la Cámara, ya que apenas hubo un leve amagó de aplauso por un solo consejero.

Presentó el informe elaborado por la ponencia; destacando las modificaciones y propuestas que la Sección sugería al Gobierno para que modifique el proyecto, el consejero nacional en represen-f amillares don Francisco Abella.

Después de justificar el presidente la ausencia del Gobierno por tener que atender la política ordinaria y concretamente a las cuestiones de política económica, se levantó la sesión para que los ministros que no eran consejeros pudieran incorporarse, con el presidente, al Consejo de ministros, que habría de aprobar las medidas económicas.

SEÑOR FERNANDEZ DE LA MORA

En el hemiciclo sólo quedaría el v i c e p r esidente del Consejo y secretarlo general, señor García López, asi como los ministros que son consejeros, señores Oreja Aguirre, de Asuntos Exteriores; Pita da -Véígw, >íe~ Marina; y Martín Villa, de Gobernación.

Destacaba también la ausencia del presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, señor Fernández Miranda.

El señor Fernández de la Mora, después de subrayar que esta Cámara se reunía quizá por última vez, insistió en que, ñor lo menos, a tí-´ tulo de despedida, el Gobierno debería haber estado presente, afirmación que levantó una serie de aplausos que Tnifió el señor Girón.

Tras esta censura hacía el Gobierno, el señor Fernández dé la Mora entró en la materia de su intervención, manifestando o ue "el tema de la reforma .nolítlca es capital, ea Irreversible, ñor lo cual me pronuncio sin reservas a favor de una reforma política, Tiorciue se ha puesto en duda la renre.sentati vid ad de las instituciones y muy singularmente I?.s de esta Cámara, la de IPS Cortes, la del Consejo del Reino y la del Gobierno. Y la incertidutnbre Institucional es una situación política disolvente. Un estado de derecho —añud-´ó— tiene que apoyarse en P1 consenso que ea la concreción de la legitimidad. Urgentemente, sin pérdida de tienroo. hemos de recabar este consenso."

"Quienes podían tomar decisiones —nrosienió— han decidido presentar una alternativa de reforma en la´que se extiende el sufrngio universal Inorgánica a todos los miembros de ambas Cámaras. No me opongo a esta renresentíción inorgánica, pero si tengo nue oponerme a algunos puntos concretos que no se

explicitan en el informe de la ponencia."

LAS ENMIENDAS

El señor Fernández de la Mora dijo que estaba conforme en que se conserve cuanto sea posible del pasado; en que la democracia es un simple método de Gobierno; en aceptar el bicameralísmo-, así como con otras propuestas y modificaciones que había introducido el informe de la ponencia. Pero se mostró contrario a que la presidencia de las Cortes sea designada por el Rey sin intervención del Consejo del Reino, a que la iniciativa de la reforma constitucional sea sólo de una Cámara o del Gobierno, y pide que sea de ambas Cámaras en reunión conjunta. Se opone también a que el Rey pueda convocar directamente un referéndum consultivo sobre cuestiones de interés nacional, sin que lleve el refrendo preceptivo del Consejo del Reino. Y pide que la ley electoral establezca el sistema mayoritarío para la elección de los representantes de ambas Cámaras.

Respecto al Senado, sugiere que, «o se introduce -un tipo de representación orgánica en el. mismo, o es innecesario el bicameraUsmo». Pide que el Senado tenga la misma estructura que sugería el proyecto del Gobierno Arias, es decir, unos senadores permanentes, otros >Je designación regia y otros elegidos por las entidades locales, culturales, económicas y profesionales. El informe —añade— deja en pie poco del proyecto del Gobierno, pero creo que ese poco ha de ser sustituido. «No daré conformidad —dijo— ni a la desaparición de los senadores permanentes ni a la liquidación de la representación orgánica, que es, por lo menos, tan democrática como cualquier otra.»

«Considero —añadió— que no se puede dejar indeterminada la composición del Consejo del Reino, que es una pieza política primordial. ¿Cómo vamos a dejar de opinar sobre el modo de designar a diez miembros del Consejo del Reino, que es la instancia que propone la terna para presidente del Gobierno y que asesora al Monarca en las decisiones supremas? Mi propuesta —dijo— es que los die? representantes electivos del Consejo del Reino procedan, por designación paritaria de ambas Cámaras, claco por el Congreso y cinco por el Senado.»

CONDICIONES AL REFERENDUM

El señor Fernández de la Mora se opone también al referéndum consultivo directo por el Rey de las opciones de interés nacional. Pide que en todo caso esta consulta directa del Rey al pueblo sea hecha previo informe preceptivo del Consejo del Reino. «Lo contrario podría ser gravísimo para la Corona, sobre todo si se tratase dijo - de consultas convocadas en discrepancia con otras instituciones. Kstimo imprescindible que la decisión regia vaya unida al dictamen vinculante del Consejo del Reino.» Pida también que las dos Cámaras tengan igual-es poderes legisladores y que en el caso de discrepancia las cuestiones se diriman en cesión conjunta. Sugiere que desaparezca la exposición de motivos del proyecto e insiste en que su aceptación del bicame-ralismo esta en función de que «na de las Cámaras recoja la representación orgánica.

Concluyó su discurso el ,e-ñor Fernández de la Mora diciendo: «Sí, que hable el pueblo, pero que hable pronto, para que nadie pueda seguir atribuyéndose gratuitamente su voz. Entonces veremos si desea el humanismo y la libertad o la alienación y el terror; si desea la continuidad perceptiva del orden, la justicia y el desarrollo o prefiere hacer almoneda de cuarenta años fecundos y arrancar de un solar en ruina.

No trato —dijo— de obstaculizar un informe para una reforma que considero perentoria. Si no se hubiera retirado el anterior proyecto de reforma éste ya habría sido informado hace tres meses y podría estar publicado en el «boletín». Ningún retraso es imputable a este Consejo.»

El señor Fernández de la Mora que por primera vez y contra su costumbre dijo que había leído, por la transcendencia del tema, recibió un fuerte aplauso del hemiciclo. Estaba previsto que interviniera también el señor Zamanillo, que milita en el mismo partido político —la Unión Nacional Española— qué el señor Fernández de la Mora. Pero a la hora de llamarle el vicepresidente del Consejo Nacional, el señor ¿amanillo no estaba en su escaño.

MARTÍNEZ EMPERADOR

Intervino a continuación el señor ´Martínez Emperador (don José), presidente de ia Diputación de Madrid y miembro de la asociación política Unión del Pueblo Español. El señor Martínez Emperador, que también llevaba unas cuartillas escritas, dijo que a la vista de la intervención del ex ministro de Obras Públicas, cambiaba los términos de su argumentación, y vino a decir que la reforma era urgente y que el Consejo Nacional no podía oponerse ni retrasarla. Se opuso a la propuesta del señor Fernández de la Mora de que el sistema de representación orgánica se mantenga en una de las Cámaras. Igualmente se opuso a que el proyecto de ley de reforma luciera una serie de concreciones que, a su juicio, debe ser de la competencia de las futuras Cortes que salgan del proceso electoral que el proyecto de reforma abre.

LA PONENCIA, DERROTADA

Seguidamente intervino ei miembro de la ponencia, don Julio Gutiérrez Rubio, quien pidió al Pleno que votara el informe en su conjunto y rechazó las propuestas concretas de modificación del señor Fernández de la Mora, diciendo que el informe tenía que basarse sobre consideraciones genérale? y que, por otra parte, entre ´las propuestas del señor Fernández de la Mora y la de la ponencia no habíadiscrepancias fundamental e s, puesto que de hecho esas propuestas de modificación se encontraban entre las consideraciones genéricas que hacía el informe.

Principal hincapié hizo en la defensa del referéndum consultivo y directivo por parte del Rey, puesto que no se trata, dijo el señor Gutiérrez Rubio, de una prerrogat i v a que ya exista, sino que es crear una institución nueva. Sí aceptó, en cambio, sugerir que este referéndum sólo pueda ser convocado por el Rey, previo el informe preceptivo del Consejo de] Reino.

El señor Gutiérrez Rubio le respondió al señor Fernández de la Mora en el turno de réplica, manteniendo sus puntos-.de vista y especialmente sobre cuatro asuntos: el de re. feréndum directo y consultivo del Rey, el de la reforma del procedimiento de elección de los diez "íniembros representantes de las Cámaras en el Consejo del Reino, él de la representación orgánica de los intereses en una de las Cámaras, que hoy día tienen su representación en las Cortes, y la referencia a qué ambas Cámaras deben ser -legisladoras.

Después de un descanso, la ponencia, que parecía no estar dispuesta a que hubiese una votación para confrontar su actitud con la del Pleno, aceptó tres de las sugerencias del señor Fernández da la Mora, y mantuvo su punto de vista sobre la cuarta. Concretamente la ponencia aceptó que la composición del Consejo del Reino sea parí tarta con cinco miembros del Senado y cinco miembros del Congreso, elegidos Erectamente por ambos. Igualmente se aceptó por la ponencia que el consejo del Reino informe preceptiva y previa, mente cualquier referéndum consultivo directo que el Rey convoque sobre temas de interés nacional. Pero no aceptó aludir a la palabra vinculante que proponía el señor Fernández de la Mora en cuanto a ese informe.

También aceptó que ambas Cámaras sean colegisladoras. pero quitándole el término de «igualmente» que proponía también el señor Fernández de la Mora.

La ponencia estima que deben ser las futuras cortes las que decidan sobre las relacione» entre ambas Cámaras, asi como sobre las competencias de las mismas.

Finalmente no admitió la ponencia aludir en el informe a que una- de las Cámaras, concretamente el Senado, como proponía el señor Fernández de la Mora, tenga la representación orgánica que hoy di a tiene su asiento en las Cortes.

VOTACIONES

Este último tema, una vez que se aceptó el informe en su conjunto por 80 votos a favor, seis abstenciones ´entre ellas los cuatro miembros del Gobierno) y los votos en contra de los señores Fernández de la Mora, Suevos, Bofill, Girón de Velasco, Calvi(Pasa a la página siguiente.)

9 de octubre de 197S

(Viene de la página anterior.)

no de Sabucedo, teniente general Pérez Viñeta, Almagro Montes de Oca, Salas Pombo, teniente general Iniesta, Pinar, García Ibáñez, De la Iglesia y Aramburu; el señor Fernández de la Mora mantuvo su propuesta, que se sometió seguidamente a votación, siendo aprobada por 63 votos a favor, 18 en contra y 18 abstenciones.

En consecuen c i a, además de las propuestas ya aceptadas por la ponencia, se incorporó al informe del Pleno un apartado en el que se dice que el Consejo Nacional entiende, por mayoría, que «el Senado, por sus características, debiera ser la Cámara en que encontraran la debida representación los intereses económicos, sociales, culturales y profesionales».

En el informe de la ponencia se decía simplemente que «de alguna manera, en el proceso legislativo y demás funciones de interés general, se asegure la presencia de la representación de intereses económicos, sociales, culturales y profesionales». Pero no se concretaba que esa presencia tuviera que ser en el Senado y a titulo de representación. El argumento fundamental del señor Fernández de la Mora es el de que si la representación orgánica no está en una de las Cámaras, «obra el bicameralismo. Basta con que el sufragio universal baga presente todos los intereses —como decía la ponencia— en una Cámara única.

La ponencia argumentaba que se mantenía el sufragio universal para ambas Cámaras, porque este tipo de sufragio es capaz de incorporar a muchos más intereses que el propio sufragio de representación orgánica.

En consecuencia, el informe quedó decisivamente modificado por las propuestas del señor Fernández de ¡a Mora, que estuvo en todo momento apoyado por todos los ex ministros y personalidades que son consejeros y que están en línea con la plataforma electoral eue el señor Fernández de la Mora, junto con los señores Martínez Esteruelas, López Rodó, Silva y De la Fuente, están preparando para las próximas elecciones.

El resultado de la sesión del Consejo puede ser un anticipo de cómo la reforma (jue proponga el Gobierno a las Cortes puede ser ampliamente modificada s) éste se empeña en mantener el texto que ha sometido al Consejo, sin aceptar las modificaciones sustantivas >jue el Consejo propone.

Antes de levantar la sesión se aprobaron los otros puntos que figuran en el orden del día relativos a diversos expedientes de gastos para atenciones de distintas delegaciones del Movimiento, asi como la liquidación del presupuesto del Consejo Nacional correspondiente al ejercicio de 1975 y el proyecto de presupuesto para el ejercicio de 1976.

 

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