Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Los francotiradores     
 
 Informaciones.    04/07/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Los francotiradores

Por Abel HERNÁNDEZ

PARECE que hace un siglo que don Carlos Arias se * fue a descansar a su residencia de «La Chiripa». Y

sólo han pasado dos años. El presidente Suárez está a punto de culminar, con la Constitución del

consenso, su obsesión de .estos dos años: llegar con una estrategia reformista a la ruptura efectiva con el

antiguo régimen, lograr una carta constitucional, hecha y aceptada por la inmensa mayoría, y salvar la

Monarquía. EL Pleno del Congreso iniciado esta mañana es el premio a tanto esfuerzo solidario.

Ayer, en el segundo aniversario de su ascensión al Poder, Suárez fue llamado por el Rey a La Zarzuela.

La armonía y la compenetración entre el joven presidente y el Monarca siguen siendo completas. Con

Arias no ocurría lo mismo. En estos dos apretados años España ha cambiado de piel Con la masiva

aprobación de la Constitución se iniciará una nueva etapa de la Historia de España. Después del

referéndum, en el otoño, con la pervivencia de las actuales Cortes o con su disolución fulminante —los

socialistas acaban de pedirlo—, Suárez seguirá en la Moncloa. Nadie cuestiona su Iiderazgo dentro de su

partido y, exceptuada la derecha, todos los grupos de la oposición están conformes con su permanencia al

frente del Gobierno. A juzgar por los sondeos de opinión, la mayoría de los españoles opinan los mismo.

Sólo los francotiradores siguen lanzando dardos contra la Moncloa.

Este histórico Pleno constitucional va a ser taml´ién, a juzgar por sus inicios, el de los «francotiradores».

Personajes como Heribert Barrera, rabioso república no, y Letamendía, pintoresco representante de los

«abertzales vascos, tratarán de utilizar la tribuna de oradores como altavoz de sus «teorías» políticas. Dos

partidos, marginados del consenso. Alianza Popular y el P.N.V., pretenderán imponer sus razones. Los

demás —ucedistas, socialistas, comunistas y nacionalistas catalanes— retocarán algunos puntos de la

Constitución en buena armonía, y repelerán los ataques de los «francotiradores». De una u otra forma, la

suerte está echada. Lo que pasa es que en vez de ser un Pleno plácido como un lago en calina, puede

haber momentos borrascosos, como los de esta mañana.

Es de desear que ni Alianza Popular ni el Partido Nacionalista Vasco se empecinen en sus posiciones.

Más vale ceder a tiempo que sufrir luego las consecuencias. El P.N.V., aparte su «complejo abertzale y su

ambigüedad, lleva razón en una cosa: fue una torpeza marginar a los nacionalistas vascos de las

conversaciones para lograr un .acuerdo entre las diversas fuerzas políticas. Pero aún hay tiempo de

enmendar el error. En política es sagrado el principio de que lo mejor es enemigo de lo bueno. Esta

Constitución no va a ser la mejor de las posibles, pero va a ser sencillamente buena. Seguramente, la

única posible.

 

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