Autor: Urbano, Pilar. 
   Hilo directo     
 
 ABC.    09/10/1976.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

0 Hilo directo

La sesión fue fría. Demasiado «banco azul>´ al descubierto: sólo tres ministros allá delante representando al Gobierno, y el vicepresidente, García López, asumiendo la Presidencia. El Gabinete, después de escuchar el breve discurso de don Adolfo Stiárez, abandonó la sala por exigencias del Consejo de Ministros que debía reunirse en Castellana. 3.

«Esperaba aue el Gobierno nos honr.aría con su presencia, por lo menos a título de despedida —dijo, sin pelos de diplomacia en la lengua, el consejero Fernández de la Mora—. No ha sido así. Hubiera bastado con que se nos convocase en hora y día distintos SL los de la reunión del Consejo. Por ejemplo, ayer.»

Nadie parecía pensar aludir a la palpable sospecha de aue aquella sesión plenaria era posiblemente la última de esta Alfa Cámara legislativa. Pero don Gonzalo lo hizo. Y hasta por tres veces.

Opaco e! tono discursivo del presidente Suárez, pronunciado sin especiales énfasis, con frialdad y distancia. Y en la misma moneda, los aplausos, de protocolo estricto.

Q «SALVEMOS El SUFRAGIO UNIVERSAL»

Fernández de la Mora no sólo causó´ modificaciones sobre el texto del informe, sino que obtuvo 7-en votación independíente—una mayoría favorable a la incorporación de su «tesis orsanicista» como párrafo de nueva redacción en el informe «recomendador del Consejo Nacional al Gobierno». Párrafo astuto y de Imprevisible calado. Aparentemente «sugiere» Que estén representados en el futuro Senado los Intereses económicos, sociales, culturales y profesionales. Pero después de escuchar la magistral lección de «democracia orgánica» aue el profesor Fernández de ia Mora nos sirvió ayer, hay que ser muy párvulo para no sospechar que su Intención aplica un berbiquí taladrador al mecanismo inorgánico de¡ sufragio universal.

CI ÍNÍESTA, TRANQUILO

El general Iniesta Cano fue, en ¡os dos o tres recesos del Pleno, el consejero más solicitado, saludado, felicitado, abrazado, preguntado y escuchado. Un auténtico «supcrstar» de los escaños rojos. Desde mi tribuna no le oiffo pero le veo hablar con Blas Pinar, con Rodríguez de Valcárcel, con Fernández Sordo, con Gías Jové y con Zamanilio, que, por cierto, llegó cuando ya había transcurrido su turno de intervención.

A preguntas m>>s, contesta: «Nada de pasarme a la reserva: no pueden hacerlo, poraue no tengo la edad. Y, además, no puede haber castigo porque no hay delito. Yo estoy tranquilo, esperando. Que yo sepa, el asunto no ha pasado ai Consejo de Justicia Militar. Supongo «ue se solucionará pronto y de otro modo.»

O ARIAS Y UNA NOSTALGIA

Arias estuvo, y «muy presente», en la sesión de ayer. El consejero Fernández de la Mora no se recató en expresar sus nostalgias por el d«sbaratado proyecto reformista Arias. Aquel cuyo primer informe «no salló» pero hizo saltar la Ponencia. Y cuyo segundo informe se vio truncado t>or la dimisión del jeíe de Gobierno don Carlos Arlas y la crisis subsiguiente.

ULTIMAS CHARLAS

Desde mi tribuna veo a tópez Rodó hablar animadamente con Martínez Esteruelas y Garoía-Ramal. Entre tanto, topea Bravo atiende —en los recesos— a los ministros Pita da- Veiga y Martín Villa. Oreja charla con las damas consejeros Pilar, Montserrat, Ménica y Teresa. Belén, sola en su estrado cíe Secretaría, trabaja entre legajos.—

Pilar URBANO,

 

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