Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Nervios en los pasillos     
 
 Informaciones.    18/11/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Nervios en los pasillos

Por Abel HERNÁNDEZ

IOS pasillos de las Cortes eran anoche un hervidero. Las cosas no estaban claras en el salón de sesiones. La irrupción de Alianza Pojnüar, por boca de don Cruz Martínez Esteruelas, había fortalecido a los "ortodoxos". Las posiciones se habían radicalizado peligrosamente. El caballo de batalla era el sistema para elegir a loe diputados del Congreso. La clásica intransigencia hispana del "o todo o nada" volvía a hacer acto de presencia.

El Gobierno y el sector más liberal de las Cortes tratan de convencer a Sus Señorías de que es mejor, por un sinnúmero de razones, utilizar criterios de proporcionalidad para las elecciones del futuro Congreso.

Alianza Popular amenaza con la abstención si no se establece el sistema mayoritario. Las espadas están en alto.

No importaba mucho, en el tramo final de la sesión, lo que ocurriera dentro del salón de sesiones. Por eso, el hemiciclo aparecía semivacío. A las nueve se nos ocurrió contar los procuradores asistentes y había 182. Pero los pasillos y el bar estaban a rebosar. La tensión nerviosa era patente. Los conservadores cuchicheaban en corrillos y parecían satisfechos d« la batalla. Un procurador progresista levantaba a modo de bandera un "Boletín Oficial" del tiempo de la República para demostrar el "farol" —así decía— de don Torcuato Lúea de Tena. Después llamaba nerviosamente al ponente don Fernando Suárez: "Mira, aquí está bien claro. En España regía entonces el sistema mayoritario. Aquí está oten claro" Y don Fernando Suárez asentía: "Sí, si, ya lo sé."

Se tenía ia impresión de que el Gobierno no podía ceder en este punto. El necesario pacto político en España sería más difícil, casi imposible. El drama de las "dos Españas" volvía a aletear en el palacio de las Cortes. Cuando ya era noche cerrada sobre Madrid, se preparaba silenciosamente la estrategia para la sesión de hoy en reuniones a puerta cerrada. Todavía es posible la paz. Aún cabe la posibilidad de que el patriotismo se imponga a los partidismos y a la defensa de los propios Intereses. Sólo hace falta tener un mínimo de sentido histórico. ¥ ia Historia hoy aquí marca la hora de la democracia.

 

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