Autor: Barriga Bravo, José Julián. 
 Pleno de las Cortes. Debate sobre la totalidad. 
 Gran match parlamentario     
 
 Pueblo.    17/11/1976.  Página: 7-9. Páginas: 3. Párrafos: 47. 

PLENO DE LAS CORTES

l.« JORNADA

PUEBLO

ENMENDANTES

ESCUDERO RUEDA:

"Para que el pueblo hable cuanto antes, renuncio a seguir interviniendo"

BLAS PINAR: "No se puede pedir a los procuradores que voten una ley que viola los Principio* del Movimiento"

FERNANDEZ DE LA VEGA: "Es inadmisible desguazar la constitución ideológica de cuarenta años"

MADRID. (PUEBLO, por José J. BARRIGA BRAVO.)—El hemiciclo de las Cortes estaba prácticamente al completo, cuando a las cinco y ocho minutos de ayer tarde dio comienzo el gran debate sobre el Pleno de la reforma política. En la primera tanda de debates quedaron vistas las enmiendas a la totalidad presentadas por los señores Escudero Rueda, Pinar López y Fernández de la Vega. Previamente presentó el informe de la ponencia don Miguel Primo de Rivera y, por último, respondió a los enmendantes don Fernando Suárez González. Con las réplicas de los enmendantes y de la ponencia quedó sustantivado el primero de los puntos del orden del día.

En el banco azul se encontraba el Gobierno en pleno, encabezado por su titular, don Adolfo Suárez González.

APERTURA DE LA SESfON

Don Tbrcuabo Fernandez-Miranda abijó la sesión oon «n«s "palabras dé homenaje •i ¿i ¿s ¿n.C´urarfoWM! falte:.!´ dos desde el ultimo Pleno d* Sa Cámara: don Miguel Ángel García-Lomas, don Juan María de Arailuce y don Alejandro Rodríguez d« Vailcárcel. Los tres habían pertenecido al Consejo del Reino.

Recordó las palabras del •eñor García-Lomas al despedirse de la presidencia de lia Alcaldía de Madrid:

«He entregado mi corazón al servicio de Madrid y aquí os lo dejo maltrecho, pero enamorado.» «Juan María de AraJuce —añadió el señor Fernández-Miranda— quedó maltrecho todo él, cuando el «tentado salvaje cortó .su vida.» Destacó su caballerosidad y su virtud de conciliació

Refiriéndose, por último, a Rodríguez de Valcárcel manifestó que tendrá siempre «n la historia el puesto que conquistó en la memoria de ta Patria.

JURAMENTO DE NUEVOS PROCURADORES

A continuación prestaron juramento ocho nuevos procuradores: don Antonio Castro Villacañas, don Vicente Cebrián Garabiías, don Juan Antonio Gallego Merell, don Manuel Gutiérrez Mellado, don Luis Fabián Márquez Sánchez, don Ramón Mártir Mateo, don José Luis Pérez Tahoces y don Ángel Vian Ortuño.

Con ellos el número de procuradores integrantes de las Cortes es de 531, cifra importante por cuanto para la aprobación del proyecto de ley de reforma política se. requerirá el voto favorable de al menos 267.

De nuevo el presidente de las Cortes hizo uso de la palabra para dar cuenta de que se hablan recibido varios escritos sobre los que daría cuenta en su momento oportuno. Uno de ellos solicitaba aclaración sobre la mecánica de votación que tendría lugar a lo largo de] Pleno. A este respecto expli 06 que existían tres posibilidades de votación: sobre la totalidad del proyecto con la exigencia del «quorum» de los dos tercios o de la mayoría absoluta de los integrantes de la Cámara; sobre aspectos del proyecto por separado que abarcaran la totalidad del mismo; y, en tercer lugar, sobre determinadas partes de la ley. En este último supuesto los aspectos no aprobados pasarían a discutirse en la comisión correspondiente y, con posterioridad, otro Pleno de las Cortes se definirla sobre la totalidad del proyecto.

MIGUEL PRIMO DE RIVERA

Para exponer «1 informe de la ponencia, en sus líneas maestras, intervino el consejero nacional de libre designación, don Miguel Primo de Rivera.

Puso de relieve, en primer lugar, la obstinación de algunos políticos que, ante cualquier solución que , se proponga, la tachan de rupturista y" de traición al pasado, y el intento de otros de negar la legalidad vigente y exigen la ruptura.

«Entre estas dos posturas —añadió— está la mayoría razonable de los políticos y el adivinable espfrltu del pueblo español, que, conscientes de que la situación antes de morir el Caudillo y la de hoy son distintas, y, congruentemente con ello, de que sus tratamientos han de ser totalmente dif ere n t e s, exigen, entre las tres posturas posibles, de inmovilis-mo, evolución o ruptura, la postura intermedia.

¿Por qué? Por una simple razón. Porque saben que la irrepetible autoridad política de Francisco Fra neo —al que desde aquí proclamo mi lealtad y sin renunciar a mi devoción personal por él, a cuya sombra crecí y viví en paz, lo mismo que tampoco renuncio a mi condición jo. seantoniana— es indiscutible que hay que sustituirla ; por ote», autoridad política. Y ~no precísamentepor !• que cada uno, egSJféSméñSÍ ´ quiera ahora esgrimir. Sea la que sea, venga de donde venga; la pongo en duda. Quiero que el pueblo español m« lo diga. Es la hora de la consulta. Y para ello hago firme promesa de respetar todas las opiniones que pudieran serme mas o menos extrañas, pero también deseo que sean respetadas las mías.

Y paralelamente quiero dejar muy claro que, si en atención a estas nuevas instancias que se produzcan, tuviera que renegar de aquella memoria o de los hombres que tan generosamente le sirvieron, admitiré lo que el pueblo diga, pero que no cuenten conmigo,, pues por ellas no dejaré de ser joseantoniano, ni abdicaré de mi devoción a Franco, ni abjuraré de mi lealtad a mi Rey Don Juan Carlos. Esta es mi opción. Por lo que de ningún modo permitiré que con habilidades dialécticas o juicios temerarios me insinúen ser perjuro o traidor.»

Por último, explicó las innovaciones introduci das por la ponencia respecto al proyecto de ley del Gobierno.

ESCUDERO RUEDA

El pro curador familiar por Guipúzcoa, don Manuel Escudero Rueda, anunció da entrada que su intervención sería sumamente breve, a pesar de haber presentado una enmienda a la totalidad y de no haberle satis* fecho ni el informe de la ponencia ni alguna dé las afirmaciones del ponente señor Primo, de Rivera. Sil cambio de actitud radica en su propósito de no entorpecer el proceso político del país. -La ponencia —dijo— mantiene en su informe que el actual proceso de reforma no se agota en sí mismo y es un compromiso del que tomamos nota. Para que el pueblo hable cuanto antes, renuncio a seguir hablando,

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P U E B L O

17 de noviembre de 1976

PLENO DE LAS CORTES

1.a JORNADA

PONENCIA

MIGUEL PRIMO DE RIVERA:

"No permitiré que me insinúen ser perjuro o traidor"

FERNANDO SUAREZ: "la naturaleza del hombre exige el no sometimiento a leyes positivas inmutables"

(Viene de te pág. anterior.)

en el entendimiento de que la ponencia no ha de rebajar las cotas de democracia; de lo contrario, volvería a intervenir.»

BLAS PINAR PÉREZ

Don Blas Pinar Pérez, consejero nacional de designación directa, protagonizó un hecho sin precedentes.

Al subir al estrado conectó un aparato radio-cassette para grabar su propia intervención. Lo mismo hizo en su turno de réplica.

Dijo que emplearía un triple argumento para solicitar la devolución del proyecto al Gobierno: de orden político, moral y jurídico. Citó luego palabras de José Antonio, de Franco y de Balmes.

Afirmó que el proyecto de reforma no sólo entraba en contradicción con los «ideales que dieron vida a la cruzada», sino que viola los Principios Fundamentales del Movimiento, que son —según se especifica en la ley en que son recogidos— «permanentes e inalterables por su propia naturaleza*. «Por c o n s iguiente —añadió—, o se deroga la ley de Principios, en cuyo caso se subvierte el orden constitucional y se cambia de Estado, o el proyecto de ley de reforma política es inviable.»

Adujo que la democracia inorgánica que pretende introducir el proyecto divide y enfrenta, rompe la unidad nacional y provoca la colisión entre las instituciones. Alegó que la reforma que pretende el Gobierno equivale a una ruptura y que Franco, proveyendo las argumentaciones de la ponencia, había declarado Inalterables los Principios del Mijvimitóto. Esta afir-m«cí6af otUfiOtí ´ íounnuilos en «t hemiciclo y algunas rijas su alusión al cambio de «traje» que se había operado entre muchos políticos desde la muerte de Franco.

Dijo también que no podía pedirse a los procuradores en Cortes que habían jurado fidelidad a los Principios del Movimiento, que voten una ley que los viola. Por último, dirigiéndose al presidente de las Cortes, le reprochó que hubiera adoptado una postura favorable al proyecto de reforma, sugiriéndole que bajara de la presidencia y, desde un escaño, expusiera sus argumentos.

FERNANDEZ DE LA VESA

El tercero de los enmendantes a la totalidad fue don José María Fernández de la Vega, presidente del Sindicato Nacional de Ganadería y procurador familiar por Toledo.

«No estamos aquí —dijo—los abogados de Franco, ni mucho menos sus albaceas testamentarios. Ninguno dt nosotros (se refería´a los firmantes de la enmienda) ha sido ministro, ni embajador, ni siquiera presidente de un banco nacional.»

«Entendemos — aña dio— que es inadmisible desmontar y desguazar, por pura decisión del Gobierno y sus asesores i n o r g á n i eos, la constitución ideológica de cuarenta años de historia, sin otra posibilidad para intentar evitarlo tluran^e treinta minutos de discurso y un aleatorio derecho de replica.»

Calificó de «revanchismo ideológico» el intento del Gobierno de cambiar los elementos básicos de la constitución orgánica. Para defender esta opinión manifestó qué se elimina á ia familia; -al Municipio y al Sindicato como cauces de representación orgánica; desaparece el Movimiento Nacional, y s® sustituye la democracia social y representativa de carácter orgánico por la democracia liberal. «Queda con ello claro —manifestó— que estamos en presencia de un documento que entraña el decidido proposito 6t liquidar él"" régimen.»

Dijo también que ni él ni quienes le acompañaban en la firma de su enmienda tenían ningún inconveniente en que ante los tribunales de justicia comience la revisión de los escándalos, entre los que citó Matesa, Re-dondela, Gas Natural o Lockeed. Culpó a quienes sostienen «publicaci ones subversivas de marcadc acento marxista», y a otros de poner fuera de nuestras fronteras la cifra de un billón de pesetas.

Resumiendo su postura, calificó al proyecto del Gobierno de «trasnoc hado reaccionario y antisocial, disolvente, antihistórico y antinacional».

FERNANDO. SUAREZ

En nombre de la ponencia, don Fernando Suárez González, procurador de libre designación y catedrático de U n i v e r sidad. paró a responder a los enmendantes a la totalidad. Comenzó agradeciendo la actitud adoptada por el señor Escudero Rueda. «Este proyecto —manifestó— no iba a embarrancarse precisamente por la oposición del señor Escudero.»

Aludió a la objeción del señor Pinar referente a que el proyecto del Gobierno no concuerda con algunos preceptos de las leyes vigentes. Tan no concuerda —añadió—, que pretende precisamente modificarlos o derogarlos.

¿Se puede o no modificar las Leyes Fundamentales españolas?, se preguntó a continuación. Si se pueden modificar —argüyó—, no será licito hablar de violación de las mismas. Y eJ procedimiento para modificarlas que se está siguiendo concuerda con el previsto en ellas. Luego —concluyó— no existe ilegalidad.

Se ocupó seguidamente .del tema de la modificación de la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento. Dicha ley —dijo el señor Suárez— tiene en nuestro ordenamiento el mismo rango que las demás Leyes Fundamentales, y puede, consiguientemente, ser modificada e incluso derogada por el mismo procedimiento que

17 de noviembre de 1976 PUEBLO

se establece para las demás. En ningún precepto se encuentra recogido, por otra parte, que la Ley de Principios del Movimiento tenga mayor jerarquía que el resto de las normas constitucionales.

«Es perfectamente lícito concluir diciendo que por modificar, mediante ley fundamental, cualquiera otra de las Leyes Fundamentales anteriores —i n c 1 uida la de Principios Fundamentales del Movimiento— no liay posibilidad de que se ejerza el recurso de contrafuero.»

«Me atrevo a asegurar que no hay .metafísico en el mundo decidido a ´ sostener que una ley humana pueda ser inalterable por su propia naturaleza. Es propiamente la misma naturaleza del hombre la que exige, inexcusablemente, la libertad y, consiguientemente, el no sometimiento a leyes positivas inmutables. ´Porque e¡ hombre, además de naturaleza, es historia.»

INVOCACIÓN AL PUEBLO

Una de dos: o de verdad los Principios son inmutables por1 su naturaleza, en cuyo caso ninguna nueva ley va a conseguir que se alteren, o. si efectivamente el pueblo español decide introducir modificaciones en alguno de ellos y lo* consigue con su sola declaración de voluntad deberán desaparecer los escrúpulos de los enmendantes, porque quedará paladinamente demostrado que su permanencia e inalterabilidad no procedía de su naturaleza.»

En apoyo de esta tesis cito seguidamente e! señor Suárez dos testimonios de dos ilustres personalidades ya fallecidos: Muñoz Alonso y Herrero Tejedor.

«Franco sabía —añadió— que lo único inmutable es la Verdad, con mayúsculas, y no pudo pensar en cejar una ley "clavada en los altos cielos de lo eterno", para que desde su propia rigidez presidiera la conducta moral y política de los españoles hasta la consumación de los siglos.»

«Piensen ustedes como quieran —dijo refiriéndose a los señores Pinar López y Fernández de la Vega—, pero no traten de demostrarnos que para ser leales a Franco haya que impedir en estos momentos que sea el pueblo de España, en el que Franco tanto confió, el que decida su propio destino.»

Adujo más adelante que el Consejo Nacional, al que en verdad corresponde la defensa de la integridad de los Principios del Movimiento, se ha abstenido de considerar que pudiera existir contrafueró.

Reiteró su criterio de que es al pueblo al que compete dar la última palabra y oara conocer qué es lo que píen? sa —agrego— no hay nada como preguntárselo.

Finalizó su primera intervención con la siguiente con sideración: -Es sumatn^ate Justo. ...y ^.democrático qué los señores"Pi´ñar´"V Fernández de la Vega traten de convencer a sus compatriotas de que voten negativamente y traten, de convertir tos votos • negativos del próximo referéndum en un plebiscito, a favor de. la democracia orgánica. Pero no me parece coherente intentar convencer a los españoles de que voten en uno u otro sentido después de haber defendido la tesis de que no se les pregunte.»

En el hemiciclo se escucharon abundantes mur-nuUos después de esta afirmación del ponente don Fernando Suárez.

El presidente de las Corte? concedió a continuación unos minutos de descanso, tras lo cual intervinieron de nuevo los enmendantes don Blas Pinar y don José María Fernández de la Vega. La sesión finalizó con la réplica del ponente don Fernando Suárez González. En este úljtimo turno de intervenciones se repitieron básicamente 1 o s argumentos anteriormente expuestos.

La sesión continuó esta mañana a las diez horas.

Fotos LEO

P U I • L O 17 de noviembre 4e 1976

 

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