Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
 Pleno de las Cortes. 
 La historia con letra pequeña     
 
 Pueblo.    17/11/1976.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA HISTORIA CON LETRA PEQUEÑA

TODO el pueblo español tiene conciencia de que estamos viviendo esta semana unos días históricos; pero la historia no se escribe sólo con capítulos heroicos a lo Dos de Mayo, hay páginas serenas, ponderadas, prudentes, que son precisamente ías páginas más constructivas. Si observamos a los tres grandes protagonistas de! capítulo que se inició ayer en las Cortes, el Rey; el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el presidente de las Cortes, Torcuato Fernández-Miranda, veremos el poco talante heroico de los tres personajes. Los dos primeros son dos gozosas sorpresas, los imaginábamos dos simples españoles de su generación, y el primero nos ha resultado un hombre de Estado, y el segundo, un -animal, político ante el cual está levantando el sombrero hasta el último militante de la oposición. Torcuato Fernández-Miranda no ha sorprendido a la afición, hace años que todos sabíamos que era el .espécimen parlamentario ideal para la ocasión.

La historia, pues, de estas fechas decisivas paree* que vamos a escribirla serenamente en letra pequeña, con minúsculas, como debe escribirse la crónica parlamentaria de los países maduros para la democracia.

Vamos a escribirla sin nervios, porque es lo único que no hay en la calle, nervios, fray expectación, conciencia de la importancia de lo que nos estamos jugando; pero no hay nervios.

•j El primer´ejemplo de moderación le dijo Escudero Ruedá1 retirando su «^tófe*íí,«*BBÍ8liSH»nte.•fcoTqúe no queria entorpecer un camino de dinamísmo político en pro de la democracia». El suyo fue el gesto de un parlamentario eficaz e inteligente.

Mj Blas Pinar y Fernández de la Ve-™ ga llevaron al podio —como podrá verse en la información del periódico— todo e! apasionamiento de sus respectivas posiciones ideológicas, tan respetables como las del resto de los españoles Ocurre solo qu^ayer, a mi modesto entender, no se trataba de defender una ideología, sino simplemente de tomar una decisión política, ta de enviar o no enviar el provecto de reforma al Gobierno, la de aceptar o no aceptar la enmienda a la totalidad.

• Fernando Suárez es un parlamentario nato y, para mi, tuvo el talento de traer al hemiciclo lo que importa en esta discusión que termina de comenzar: el hombre. No es para nada abstracto, nebuloso, indefinible e impalpable para lo que se legisla, se legisla por y para él hombre, y porque el hombre es mudable la ley no puede ser inmutable. Una cita de Fernando Suárez dio en ta diana que entendemos a nivel de la calle:

«La tierra pertenece siempre a la generación viviente», «sté, por tanto, largamente justificado que sea a esa generación a ¡a que´se le dé la palabra, a la viviente, a la mutable, a .la existente. «No hay metafísica er¿ el mundo —dijo Fernando Suárez— que pueda´ asegurar que una ley no puede modificarse por su propia naturaleza, porque !a naturaleza del hombre no es ¡nmutable.

• Al pueblo llano, que no es experto en derecho constitucional, ni leído las Leyes Fundamentales, ni tiene vocación de discutir el sexo de ios ángeles, lo único que le importa es saber que la reforma que ei Gobierno propone a tas Cortes simplemente pretende reconocerle su soberano derecho a decidir, en virtud de su soberanía,; cómo quiere ser gobernado. A los Pinar y a los Fernández de la Vega, a los Suárez y a los Tierno Calvan, a los Gil-Robles 5 á los Fraga corresponderá en su día proponerle a! pueblo sus programas y sus ideas, a las Cortes !o que les Incumbe en este momento es únicamente aceptar o no aceptar que el pueblo pueda decidir en las urnas su destino inmediato. Vuelvo a insistir en

que no hay que dramatizar, no hay que traer aquí ¡os redobles de los tambores, simplemente se trata del destino inmediato, no de la salvación eterna. Como dijo ayer Fernando Suárez: -Franco no dejó una ley clavada en el cielo para que nos presidiera hasta la consumación de los siglos.» Como dijo Machado y repitió en su dia don4 darlos Arias, «se hace camino a) andar», y de lo que se trata es sólo de eso, de comenzar a caminar por la vía de la democracia sin-que unos se rasguen las vestiduras y otros toquen a rebato, se trata de escribir serenamente una página, de la historia sin que fe falte sentido de la irresponsabibdad ni le sobren gestos.

Pilar NARVION

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