Autor: P. N.. 
 Pleno de las Cortes. 
 Anotaciones mínimas de una oyente     
 
 Pueblo.    17/11/1976.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

DON Blas Pinar, a fuer de notario, quiere tener constancia fidedigna de sus intervenciones y sube al. pódium con un mazo de notas en una mano y en la otra el magnetófono, que pone en marcha antes de comenzar a hablar.

*. Don Ángel Vían, rector de la Complutense, fue el único nuevo procurador que Juró el cargo con chaqué. A mí me encantó este aire de magnifica solemnidad que el rector magnífico dio a su juramento.

*- Habrá que tener cui-. dado con las votaciones electrónicas. Muchos procuradores jugaban con ei artefacto y me dieron la impresión de que se les antojaba complicado y misterioso. No vayamos a complicarlo con lo de la mecánica y haya quien vote lo que no quiere votar.

*. Había caras de procuradores que parecían escapadas del reinado de Isabel II, y ex ministros que sonaban ya a miembros de algún Gabinete de Cánovas o Sagasta.

* • En política, al pueblo soberano le madrugan las mujeres. El 75 por 100 de las plazas de la primera fila del balcón del público est a b a ocupado por las señoras que llegamos las prim eras al acontecimie n t o. Había muchas chicas jovencísimas.

* El primero en llegar al hemiciclo, con camisa azul celeste de televisión, fue Iñigo Oriol. Las camisas azul televisión eran mayoría. Torcuato Fernández - Miranda, como debe saber que no es

guapísimo, le tiene sin cuidado la pequeña pantalla y llevaba la camisa blanca.

* Entre tas mujeres, la entrada más comentada fue la de Belén Landáburu. Tocias convinieron en que venía vestida con elegancia extremadamente discreta y oportuna. Camisero color crema con zapatos y bolso marrones.

* Si los procurad ores fuesen precavidos, sólo improvisarían lo que tuviesen preparado desde, por lo menos, dos semanas antes.

+ No vi en las tribunas del público a ningún personaje de la oposición. Personalmente lo encuentro muy poco político.

* López Rodó se pasó media tarde enviando recados a diestro y siniestro. Gabriel Cisneros envió pocos, pero todos a la Mesa de las Corees.

* El secretario de las Cortes, antes de comenzar la sesión, advirtió a los procuradores que en el texto oficial habla un error, «dpnde decía Senado debía decir Congreso». ¡Vaya con el error del texto´oficial!

*• Fern ando Suárez y Noel Zapico, sentados codo con codo, daban ganas de cantar «Asturias, patria querida».

x- Ninguno de los miembros de la ponencia hizo la guerra, y entre ellos hay una mujer, Belén Landáburu.

x- Emilio Romero adoptó la posición de don José Ortega y Gasset en su internacionalmente famosa fotografía de la mano en la barbilla, y asi aguanto —ojo Ti--guante— las cinco hor&a r media del debate.

x- Según parece, AI ja hora de determinar tí néavr* de fatoros diputados y d* futuros senadores, se hará pensando en el aloco de tai dos hemiciclos. Crecen los pueblos, crecen bu naciones, no aumentan los aforos de toe viejos hemiciclos europeos, y caemos en el absurdo pintoresco de ajustar el número de representantes del pueblo a la arquitectura, y no-a la demografía.

x- Ayer se citó tanto a Balmes y tan poco a Marx, que terminaba una conven. cida de que, de verdad, hay Que cambiar algo en las Cortes.

x- No parece normal pensar que Ja ley de reforma esté en peligro. Su dinamitero primero es un tranquilizante notario de Madrid.

x- Si hemos de creer a uno de los oradores de ayer, Giscard d´Estaing no es ni marxista ni liberal, es 1osean tornaría o poco menos.

x El aplauso más espontáneo y más largo \o arrancó Fernando Suárez,. cuando afirmó que «debe de ser el pueblo y nada más que el pueblo quien decida, y es al pueblo ai que hay que preguntarle lo que desea?.

Don Torcuato Fernández - Miranda, fie] guardián de los reglamentos, recordó que el público no puede aplaudir, y menos aún iniciar la ova. ción.

P. N.

 

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