Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Sin grandes resistencias en el Consejo Nacional. 
 Avanza el dictamen sobre la reforma política     
 
 Informaciones.    01/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

SIN GRANDES RESISTENCIAS EN EL CONSEJO NACIONAL

AVANZA EL DICTAMEN SOBRE LA REFORMA POLÍTICA

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 1

EL proyecte de ley áe reforma -política sigue siendo objetado tibiamente en el seno del Consejo Nacional del Movimiento, donde la sección de Principios Fundamentales y Desarrollo Político, que •preside el señor Fueyo Alvaret, dedicó ayer la mañana y la tarde a varios «delicados» temas áel dictamen, entre ellos los contemplados, en el e.fA-grafe «Tratamiento de la democracia». No hubo sesión vibrante, salvo esporádicas reacciones personales de algunos consejeros.

En este sentido, la lucha casi en solitario del señor Pedresa Latas y las observaciones de la señorita Plaza mantuvieron el desmayado debate a cierto nivel de cosa narraí>le. Por la mañana se estableció que el Consejo Nacional desea que "Jornadas históricas inolvidables y años plenos de realizaciones no se malogren", pero admitiendo "una reforma en profundidad y extensión adaptada al tiempo, al mundo, al desarrollo, a la vida de hoy y a su perfección futura".

DEBATE SOBRE LA POTESTAD LEGISLATIVA

Otro "importante avance" consistí ó en convenir que "la tradición y la innovación que el futuro demanda son indispensables para afrontar el proceso de reforma". Se concibe la innovación como una tendencia que debe tener presente la tradición, daaairo-llándola, y se hace hincapié en la aspiración a una continuidad "sin traumas ni violencias".

En un plano más Juridico-constitucíonal, se acordó que "es misión propia de las Cortes la elaboración y aprobación de las leyes" y que "corresponde al Eey su sanción y promulgación". En torno a este punto se organizó un largo torneo de frases acusatorias en virtud de la* cuales unos consejeros dijeron de otros Que trataban de fortalecer al Rey hasta convertirle en una reencarnación de la monarquía absolutista, en tanto los segundos se defendían alegando que el tema había sido sacado de quicio. El señor Martínez Ksteruelas señaló que no procede discutir sobre soberanía del pueblo y soberanía del Rey, pues de lo que se trata es de que la primera existe y el monarca la encarna. Aun asi apoyó la Jdea de que es preciso establecer el principio de que las Cortes legislan con. el Rey. Y cómo basara su petición en constituciones del siglo XIX, el señor Pedrosa Latas, que acabó riñendo con el señor Fueyo y prometiendo no intervenir más hasta que la reforma se discuta en las Cortes recordó que estamos en 197fi y que no cabe resucitar aquello de "VEtat c´est mol". En esto, el ceñor Galicano Gofii, aludiendo al señor LApez Rodó, que la competencia del Rey debía reducirse & la sanción de tas leyes y no a la potestad de hacerlas. López Rodó protestó. Dijo que durante los debates había podido detectar, contra él, "cuatro mangúeos": que habla desconocido la soberanía del pueblo, que habla tratado de implantar una monarquía absoluta, que la facultad del Rey es decisiva y que s* oponía al refrendo de las leyes y, por tanto, amparaba la consagración del "real antojo".

El ponente don Eduardo Navarro zanjó la cuestión con una fórmula que deslindaba las competencias en la elaboración de las leyes. Se aprobó el nuevo texto, acorde con las vigentes Leyes Fundamentales, pero aún peroró el señor Pedrosa para acusar: «Este Consejo parece que siente alergia y fiebre ante el reconocimiento simpático de que la soberanía reside en el pueblo.» Hubo rumores de protesta,

EL BICAMERALISMO

Se entró, por último, en un tema presumiblemente «candente», pero la discusión salvo algunas estridencias, no acreditó ninguna temperatura política especial. El tema era el del bicameralismo. El señor Pedrosa Latas se «sublevó» contra el texto que configura el sistema bicameraí «como efecto específico de te sucesión en la Jefatura del Estado». El consejero nacional por Lugo exclamó: «¿Es que el Rey necesita de dos Cámaras para que la Monarquía se sostenga?»

La controve r s i a, siempre entre muy pocos consejeros, se adentró por sendas técnicamente intrincadas cuando se abordó el asunto de la representación territorial en las Cortea futuras, la indeterminación del ámbito de elección de \os diputados y la inconcrecíón de la distribución territorial de los senadores. Se bordeaba la cuestión de la «conquista del Senado». Los «halcones» saca ron tímidamente la cabeza cuando el señor Salas Pombo pidió que la reforma haga compatible el sufragio universal con el mantenimiento de los cauces orgánicos de representación para la composición de la Alta Cámara. La discusión no conoció vivos acentos. En honor de la verdad, cabe recoger la Impresión de que, al menos hasta ayer, el consejo Nacional «no está por la batalla». Precisamente protestó el señor Pedrosa Latas, al comenzar la sesión de la tarde, contra la actitud apática qu«, a su juicio, denotaba el hecho de que hubiese escasa asistencia inicial de consejeros nacionales.

El señor Pedrosa terminó enojándose profunda mente cuando el presidente de la sección, señor Fueyo, limitó sus ambiciones oratorias al plantearse la cuestión del «sufragio universal, directo y secreto de los españoles mayores de edad». El consejero nacional por Lugo quería que constase en el dictamen «españoles con dieciocho años cumplidos». Trató de que el asunto se votase, pero el presidente le hizo saber que su propuesta era tardía, por haberse aprobado poco antes el texto original.

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