Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Iniciados los nuevos debates. 
 La Reforma política comparece por tercera vez ante el Consejo Nacional     
 
 Informaciones.    30/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

INICIADOS LOS NUEVOS DEBATES

LA REFORMA POLÍTICA

comparece por tercera vez ante el Consejo Nacional

DURO ATAQUE DEL SEÑOR LÓPEZ RODO AL «PROYECTO SUAREZ»

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 30 (INFORMACIONES!.

EL proyecto de ley de reforma propuesto por el Gobierno Suárez «ha de considerarse inserto dentro de un proce-to de desarrollo político que, iniciado el 18 de julio, va institucionalizando el poder político, creando un Estado de Derecho que el pueblo refrendó en varios momentos^. Este fue ayer uno de los textos aprobados por la sección primera del Consejo Nacional, que ha comenzado la discusión del informe elaborado vor una ponencia de cinco miembros.

La sección matizó algunos de los párrafos aportados por estos últimos (señores Abella, Gutiérrez Rubio, Navarro Al-varez, Qrti Bordas y Palomares Díaz), pero aceptó que la mayoría popular debe constituirse en instancia decisoria de la reforma, si bien su planteamiento debe hacerse desde el orden político vigente para evitar «el choque violento, el cambio brusco». Se ha establecido que Franco inició el desarrollo político y se ha determinado que la «democracia como método» se centra en el sufragio universal para elegir las Cortes, en la implantación de un sistema bicameral, en el establecimiento de un sistema electoral y en el procedimiento de reforma de las leyes fundamentales. Se ha ad-mitido que la sucesión de Franco abre un período de transición que «aconseja la adaptación del orden Jurídico existente», sin olvidar «un patrimonio histórico que el futuro ha de incrementar».

No fue don Adolfo Suárez quien defendió él proyecto, sino el ministro secretario, don

Ignacio García López. Habló en su calidad de vicepresidente del Consejo Nacional del «pluralismo prometedor» que en la calle existe, del cambio en la sociedad española, de la necesidad de la reforma y de la urgencia de clarificar la vida política. Todo ello apoyándose en la consigna del Rey: «Obrar sin miedo.» Ningún aplauso subricó estas frases, que el presidente de la «ección, señor Pueyo Alvarez, ca lificó de «alentadoras»

NO CAMBIAR EL RESULTADO DE LA GUERRA

Se entró en la discusión general sobre la toma de consideración del informe. Se decidió que era procedente fundar sobre su contenido el punto de vista de los consejeros. Entonces pidió la palabra doña Mónica Plaza y exclamó: «No me puedo contener». Hu bo en la sala una, relativa ex pectación. La consejera palentina se refería a sus urgencias por expresar su preocupación y repulsa ante lo que está ocurriendo en ESpaña. Una descripción sombría fue puesta enfunción del pasado, cuando Franco vivía. Dijo doña Mó nica: «O es crisis de atoridad, o problema pol i t i c o, o cosa natural tras la muerte del Caudillo.» Luego, una vez formulada su petición de que nada sustancial del sis tema debe cambiar, la concurrencia se recreó en la palabra del ex ministro señor Utrera Molina, quien comenzó repro c h a n d o al diario «Arriba» una Invitación politica todavía en tinta fresca: «Hay que renunciar a entra fiables convicciones como prueba de patriotismo.» El señor Utrera fue categórico. «Eso de renunciar a una con vicción rubricada por un ju ramento es metafísicam ente imposible.» Admitió el ex ministro la conveniencia de can celar la guerra, pero «sin intentar cambiar el signo del resultado de la contienda, pues eso sería escamotear la historia y dar por cancelados cuarenta años...»

Intervino don Felipe Solís para criticar a. una oposición que se empecina en su actitud «¡pese a las muchas propuestas razonables que se le hacen». Se estrenó en la sesión don Gonzalo Fernández de la, Mora, actual líder del P.A.N. (Partido de Acción Nacional), con otra descripción sombría de la situación, «una de las más críticas de la historia española y la más crítica desde 1936», sólo comparable en horas de trabajo perdidas a la de la República de Wetmar, en 1919. Atacó el proyecto de reforma política, pues trata de potenciar —dijo— la inestabilidad del Estado.

EL SEÑOR LÓPEZ RODO, CONTRA LA LEY SUAREZ

Otro consejero, el señor Ibáñez, profetizó: «Las próximas Cortes guillotinarán al Movimiento Nacional.» Interpuso mi paréntesis oratorio mas sereno y ecuánime el señor Garicano, quien dijo: .Es ineludible que el pueblo se dé a sí mismo el sistema que quiera.» Este Juicio fue contrarrestado por el señor López Rodó.

El hasta ahora embajador en Viena criticó ampliamente al Gobierno y llegó a decir que si el proyecto de reforma «e-í^pobase, eir España se podría proclamar la República. La ley Suárez siembra, a su entender, la desconfianza, fomenta la evasión de capitales, retrae la inversión y limita la aportación extoatnjera.

Expone además a la Corona a un tremendo desgaste «al privarla del asesoramiento del Consejo del Remo» y también la erosiona al permitirle nombrar presidente de las Cortes sin la terna tradicional del organismo consultivo. Sustrae de la competencia de estas Cortes actuales la ley Electoral para entregársela al Gobierno y residencia en las futuras Cámaras la potestad legislativa sin el concurso del Rey, El señor López Rodó pareció acreditar que sus relaciones con el Gabinete Suárez no son buenas.

OTRAS CRITICAS

Fue de circunstancias el discurso de don Licinio de la Fuente y beligerante el de don Antonio Pedrosa Latas. Dijo este último que el proyecto parece más inspirado en la Idea de ruptura politica que en la de reforma. Criticó el preámbulo contemporizador de la ley Suárez. Lamentó que la situación política se caracterice por «atávicas pretensiones de resucitar primitivas nacionalidades» y que la calle esté llena de «pintadas blasfemas y antiespañolas». Habló Pilar Primo de Rivera («no se no» vayan de la mano los principios»), y atrajo la atención general don Cruz Martínez Esteruelas («el texto de la ley no debe nunca implicar ruptura ni desconocer la legalidad anterior»; «de las Cortes actuales no sólo se escapa la futura reforma, sino la facultad de legislación electoral»).

LA HORA ÜE LOS MATICES

Por fin se discutieron los primeros párrafos del informe. El señor Fernández de la Mora consiguió que no se hablase de la necesidad de un «orden político abierto y dinámico, con capacidad innovadora». Intentó y logró constase que el orden político vigente «ha hecho posible el efectivo disfrute de los derechos políticos». Procuró «in éxito esta vez, que desapareciera la referencia a la reforma como «una nueva etapa». Desvirtuó otro párrafo que vinculaba la democracia al ejercicio del sufragio universal y fue apoyado por doña Mónica Plaza con esta pregunta a la sala: «¿Es que no creíamos en la democracia orgánica y sólo por agradar al Jefe del Estado decíamos si a todo?»

El ex ministro don Antonio María Oriol matizó el texto en el sentido de que el sufragio universal no iba a ser adoptado, sino en todo caso «ampliado», pues «ya existía» en el franquismo. Volvió a la carga el señor Fernández de la Mora para conseguir se suprimiese la idea de que la sucesión de Franco entraña una mutación profunda. La ponencia se resistió a admitir otro cambio y mantuvo que la muerte de Franco «abre un periodo de transición».

Finalmente, el señor Pedrosa se batió por eliminar del informe que, «asegurada la estabilidad política, se dispondrá de la base precisa para desde ella formular los grandes objetivos nacionales». El consejero argumentaba: «No puedo admitir que las instituciones vigentes no tengan base precisa para formula* grandes objetivos nacionales. No estoy dispuesto a suicidarme Ideológicamente.» Sin qut su Idea prosperase, el señor Fernández Sordo sugirió que se dijese «los nuevos grandes objetivos nacionales».

 

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