Reforma desde la legalidad     
 
 Arriba.    09/10/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

REFORMA DESDE LA LEGALIDAD

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NDIVIDU A L M E N T E, tos miembros de la Redacción de ARRIBA hubiéramos preferido, sin duda, que el informe del Consejo Nacional no hubiera llevado el aditivo final de la representación de intereses en el Senado. Pensamos, sin embargo, que las decisiones de las Instituciones han de ser acatadas con respeto y, en todo caso, debemos valorar el informe en su conjunto. Desde este punto de vista, podemos decir qué ayer, en la solemne sesión del Pleno, triunfó la reforma política. Y triunfó porque, al término de la reunión podían quedar perfectamente claros estos dos principios: primero, que el Consejo Nacional ha dicho sí a la necesidad de fa acomodación política. Como dijo el señor Fernández de la Mora, entre cuatro alternativas que había —continuismo, continuidad perfectiva, reforma y ruptura—, la reforma se impone ya como irreversible. Segundo, que es urgente, casi di riamos apremiante, la necesidad de celebrar elecciones.

El Consejo Nacional del Movimiento tenía la obligación constitucional de efectuar un informe político sobre la ley de Reforma. Lo hizo. Lo hizo, además, en un tiempo récord de veintidós días. La Ponencia, compuesta por los señores Abella Martín, Gutiérrez Rubio, Navarro Alvarez, Ortí Bordas y Palomares Díaz, merecen un testimonio público de gratitud por sus trabajos y por haber encauzado el informe con rigor, altu ra y dignidad. Los miembros de la Sección Primera de la Cámara han de ser destinatarios del mismo testimonio. Y en cuanto al Pleno, hay que agradecerle que haya sabido estar a la altura de las circunstancias de la nación y que, en modo alguno, .haya constituido un obstáculo en la búsqueda-del aliento popular que las elecciones ya próximas han de aportar a nuestra política.

Se han introducido algunas novedades que ni el Gobierno, ni la Ponencia, ni la Sección Primera habían pensado. La principal es la propiciada por don Gonzalo Fernández de la Mora, en el sentido de que los intereses estén representados en el futuro Senado. Ya hemos expresado al principio de este comentario nuestra preferencia de que no fuese así. Pensamos, en definitiva, que las Cámaras legislativas deben responder en su composición al nuevo pluralismo que existe en la sociedad. En consecuencia, los partidos han de estar presentes como tales en el Congreso de Diputa dos, y las corporaciones territoriales deben estar en el Senado. Tal era la previsión del proyecto inicial del Gobierno, que desde estas páginas hemos defendido como más lógico pata las actuales circunstancias, be no ocurrir así, podría suceder que las grandes concentraciones urbanas ocupasen por sí solas tantos escaños como el res to de las provincias.

Los intereses, efectivamente, deben tener algún tipo de representación. Pero, ¿ha de ser necesariamente en las Cámaras Legislativas? Eso es lo que dudamos. El Principio VIII de los del Movimiento, cuyo mandato fue el que movió a la inclusión de la sugerencia, no concreta este detalle. Pensamos, por lo mismo, que deben estar presentes en el Consejo Económico Social, al que, por añadidura, habría que otorgar capacidad vinculante en sus acuerdos para que pudiese influir en las decisiones administrativas.

En cualquier caso, si los inte reses han de estar en el Senado, estamos dispuestos a aceptarlo, pero siempre que se haga sobre estos supuestos: primero, respondiendo a la realidad actual de la sociedad española; segundo, siendo elegidos sus representantes por sufragio universal, directo y secreto de cuantos españoles sean representados por los candidatos. Sólo así se´ podrá dulcificar lo que, en principio, podría parecer a algunos un cuerpo extraño dentro de la nueva realidad le gal del país.

Estos son temas sobre los que volveremos con mayor detenimiento, pero sentíamos urgencia por hacer algunas meditaciones en alta voz sobre tan importante asunto. Sin embargo, lo más importante de hoy, es esto: que el Consejo Nacional del Movimiento ha empujado la reforma, en vez de obstaculizarla, como pensaban algunos agoré ros. Con las sugerencias concretas pueden pasar tres cesas: que el Gobierno las incorpore al nuevo proyecto, que las rechace, o que las envíe a las Cortes para su nuevo estudio. Estas son posibilidades sobre las que el Gabinete tiene que operar. Pero el Consejo Nacional, al brindarlas, cumple con una brillante función política que sería rigurosamente injusto desconocer.

Ha triunfado, pues, la coherencia. Y ha triunfado por enci ma de todas las demagogias, por encima de las concesiones a la galería y por encima de muchas posibles renuncias a con vicciones personales. Con el Pleno de ayer, ganó mucho el país. Ganó en claridades y ganó en la certeza de que la reforma política es posible desde la legalidad y las Instituciones. Esto es lo que realmente estaba en I juego.

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