La abstención y el no: caminos sin salida     
 
 Ya.    07/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

7-XII-76

EDITORIAL]

LA ABSTENCION y el no

CAMINOS SIN SAliDA

SUPONGAMOS que en el próximo referéndum prevalecen los que voten no o que la* abstenciones sean tantas que el Gobierno quede sin autoridad moral para llevar adelante su programa: ¿qué se podrá entonces hacer?

Primera hipótesis! vence el no.. ¿Significaría que hay que volver a lo anterior, a! régimen de Franco? Pero el caso es que en el no coinciden la extrema derecha y la extrema izquierda. Lo que está claro es que las dos coinciden en rechazar lo que la ley que se va a votar pretende: sustituir el régimen anterior por una democracia moderna, fundada en el contraste de las distintas opiniones manifestadas a través del sufragio universal.

Segunda hipótesis: superioridad de las abstenciones. ¿Y cómo interpretarla? ¿Cuántas abstenciones corresponderán a simple desgana de votar y cuántas a lo que se llama "abstención activa"? Pero hagamos un esfuerzo y supongamos que el predominio de las abstenciones quiere decir que no se está de acuerdo con un referéndum convocado por este Gobierno, sino en que se forme un Gobierno integrado por todas las fuerzas políticas del país; supongamos, además, que este Gobierno se llegase a constituir. ¿Qué tendría que hacer inmediatamente? Convocar elecciones para una Asamblea constituyente. ¿Y qué es lo que ha hecho el Gobierno actual, y cuál es el contenido de la reforma más que convocar unas Cortes que van a decidir el futuro político del país?

¿SE tratará, quizá, de asegu-rar la máxima limpieza electora!? ¿Pero quién puede seriamente discutirle al Gobierno su buena fe? Y, sobre todo, ¿quién puede perder, aun en la hipótesis de que el Gobierno maniobrase cuanto pudiera para sacar adelante un proyecto en el que todos, Gobierno y oposición, están igualmente interesados? Nos parece bien, y lógico, que la- oposición negocie con el Gobierno, como están haciendo sus sectores más inteligentes, con vistas a conseguir el máximo de garantías en las futuras elecciones para las Cortes, porque en ellas será donde todos los partidos se jugarán mucho y unos prevalecerán a costa de otros; pero ahora no se trata de eso: se trata, sencillamente, de abrir la puerta por fa que todos quieren pasar; se entiende, todos los que deseen un futuro democrático.

¿Cuál puede ser entonces la finalidad real de los tozudos de la abstención? Sólo vemos ésta: erosionar al Gobierno con la esperanza de que deje libre •I poder a quienes desde hace un año vienen aspirando a ocuparlo sin previo cauce electoral. A no ser que se trate simplemente del pataleo de los que han perdido su bandera y tienen miedo de hacer el ridículo •n una limpia confrontación de votos. Nos parecen conclusiones de sentido común. Nos ratifica en ellas el ver que algún partido de extrema izquierda habla de huelga general para el día del referéndum. El objetivo es obvio: crear un clima que atemorice y retraiga de votar a muchos pacíficos ciudadanos. Pero esta coacción es materia que corresponde al Código Penal y que como tal será, sin duda, tratada.

 

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