Angel Maestro, presidente del Partido de Acción Nacional. 
 Votar es votar contra el 18 de julio  :   
 Decismo no a la reforma porque significa un retorno al caos y al enfrentamiento que dividió a nuestro pueblo en luchas fratricidas durante 125 años. 
 El Alcázar.    10/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Ángel Maestro, presidente del Partido de Acción Nacional

VOTAR SI ES VOTAR CONTRA EL 18 DE JULIO

• Decimos no a la reforma porque significa un retorno al caos y al enfrentamiento que dividió a nuestro pueblo en luchas fratricidas durante 125 años.

Don Ángel Maestro, presidente del Partido de Acción Nacional, intervino ayer en TVE para opinar sobre el próximo referendum y para razonar su NO. D(jo el Sr. Maestro:

Al presentarme ante Vds. como secretario general del Partido de Acción Nacional, a cuyos miembros tengo el honor de representar, debo hacerles la aclaración previa de que soy un hombre de la clase media, sin fortuna personal que defender, puesto que vivo de mi trabajo, y sin disfrutar ni haber disfrutado de cargos oficiales de ningún tipo; por lo que cuanto diré a continuación, no es para intentar mantener ninguna situación de privilegio, sino que responde íntegramente a imperativos de conciencia.

Estos imperativos nos mueven a votar no en el próximo referendum. Votar si a la Ley de Reforma Política supone el abandono radical de las instituciones del régimen del 18 de Julio. Sin embargo, gracias a la paz y a la estabilidad creadas por ese régimen, disfrutamos los españoles de un nivel de vida que nadie habría soñado en los años 40. Habrá quien diga que con otro régimen habríamos progresado lo mismo; sin embargo, en los 125 años que van de 1812 a 1936, en los que tuvimos un sistema político de democracia liberal inorgánica, tal como el que nos ofrece la Ley de Reforma Política, tuvimos tres guerras civiles tía última nos costó 1.000.000 de muertos) varios golpes de estado, intentonas algunas consumadas_ de separatismo, al tiempo que nos convertíamos en el país más pobre de Europa. Después de siglo y cuarto de democracia liberal, como a la que ahora ´vamos, si se vota sí, el trabajador no consiguió ni el seguro de enfermedad. Tuvo que llegar el régimen del 18 de Julio, que ahora se quiere abandonar, para que España despegase económica y socialmente y se convirtiera en el 10" país industrial del mundo. Tuvimos (7) constituciones y nos sumieron en el caos y en la´ guerra civil: es posible que la 7—/ nos dé resultado, pero con esos antecedentes hasta el más ciego se daría cuenta de que vamos hacia una aventura. Por eso votaremos no.

También votaremos no porque la democracia es muy cara: unas elecciones generales supondrían unos gastos de 10.000 millones de pesetas, para organizar toda la maquinaria electoral, gastos que se repetirían en cada nueva elección. Creemos que ese dinero sería más útil para escuelas, hospitales y viviendas sociales. Además, en la democracia, todo hasta las leyes se compra y vende, eso sí, a espaldas del pueblo. Los escándalos Lockheed y \Watergate, en los que se han visto complica-"tios las más altas autoridades de naciones eminentemente demo-crátfcas nos demuestra bien a las claras que la democracia, no es ningún remedio eficaz contra la corrupción: de ser así, estos fraudes no habrían sucedido. Por otra parte, todos los engaños y deslealtades son válidos para ganar las elecciones. Los que han conocido Id etapa democrática liberal en España saben que los fraudes electorales son consustanciales a la democracia. Reconozcámoslo; estalgo que lleva en si y dejo que no puede desprenderse." Lo único que importa es prometer lo que sea para ser elegido, y si se, está en el poder la primera preocupación del gobernante n$ es gobernar, sino conseguir la reelección. Esto es poco sería.

También el trabajador ha de saber que se le quita su voz en las Cortes, se le divide,, y así se le deja inerte frente al capitalismo.

Perfeccionemos y autentifiquemos lo que tenemos ahora, pasemos de unas ^/Cortes administrativas, a unas verdadera^ mente orgánicas, pero no nos embarquemos en aventuras cuyo resultado puede ser fatal.

Por eso votaremos no.

¿En cualquier empresa particular que Vds. emprendiesen con antecedentes tan desfavorables como los que hemos comentado, se embarcarían?. Pienso que no, y si Vds. como personas sensatas no se embarcarían en sus asuntos particulares en aventuras dudosas ¿cómo van a hacerlo cuando se pone en juego el futuro de la nación, en el que va implícito el de Vd. y el de su familia?.

Por eso, y apelando a su sentido común, les pedimos votar no.

DE LA FUENTE

Licinio de la Fuente, por su parte, dijo:

Creo que el referéndum es un respaldo a la Monarquía y necesitamos una monarquía fortalecida y respaldada porque puede darnos otros 30 O 40 años de paz y de progreso. Es así como pedimos una lealtad al futuro, con una lealtad al pasado, cumpliendo aquel mandato de Franco de que apoyemos al Rey con" el mismo entusiasmo y unidos con él como estuvimos con el propio Franco, y no podemos regatear nuestra ayuda a quienes tantas pruebas están dando de afecto y de servicio a nuestro pueblo.

NOEL ZAPICO

Por su parte Noel Zapico afirmó lo siguiente:

En estos momentos cruciales para la democracia en nuestro país, los trabajadores tenemos que preguntarnos si el referéndum significa algo para nosotros y si la Reforma Política que se va a aprobar o rechazar por el referéndum va a ser de utilidad para la defensa de nuestros intereses de clase. Más concretamente ¿en qué medida la clase trabajadora necesita la Reforma Política?. Padecemos una inflación gravísima, el número de parados es dramático y vergonzoso por la falta de conciencia de la sociedad ante el paro obrero; nos angustia la constante y progresiva alza de los precios, nos faltan escuelas para los hijos de los trabajadores; sufrimos una oprobiosa especulación del suelo y por tanto carecemos de suficientes viviendas sociales.

La reforma fiscal se anuncia una y otra vez, pero no llega; las estructuras empresariales no responden a las exigencias de nuestro tiempo, por la escasa participación obrera. El capitalismo impide la reforma agraria y provoca el empobrecimiento del campo y la liberación cultural, social y económica de nuestros campesinos. El país en fin, atraviesa una crisis económica a la que hay que hacer frente de forma inmediata. Ahora bien, tanto la solución a corto plazo como la necesaria y evidente reforma del sistema económico, sólo puede conseguirse por medio de un pacto social en el que estén comprometidas todas las fuerzas sociales y políticas del país. Porque este pacto social únicamente tendrá validez si se elabora en el contexto de un sistema político democrático, en el que estén representadas las fuerzas sindicales y políticas.

 

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